Jeans, zapatillas, mochila y redes sociales.

La belleza de la santidad de Dios se manifiesta en tiempos de pandemia.

El sábado 10 de octubre recién pasado fuimos testigos de una hermosa noticia que iluminó a toda la Iglesia y gran parte de nuestro mundo: en Asís se beatificaba a un joven italiano que apenas vivió quince años, el beato Carlo.

Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres. Sus padres, de tradición católica, lo bautizaron quince días después, luego de unos meses la familia retornó a Milán tras un tiempo de trabajo en Inglaterra. Carlo vivió una vida como cualquier niño y adolescente: admiraba la naturaleza como creación de Dios, cultivaba la amistad, gustaba del deporte – especialmente el fútbol -apreciaba la música y el cuidado animales.

Dentro de sus múltiples intereses, tenía una gran afición por la informática, internet y las redes sociales, como se dice hoy en día, un verdadero “nativo digital”. Algo significativo en su interés por internet consistía en apreciar la red como un gran espacio para servir: fue colaborador en diversos proyectos, por ejemplo, la creación de sitios web, también en el desarrollo de innovadoras ideas para evangelizar a través de estos medios, se destaca de manera especial la elaboración de un video sobre los milagros Eucarísticos, proyecto que le llevó un arduo trabajo de dos años, presentado oficialmente en diversos lugares de Italia, santuarios europeos y diferentes continentes, actualmente el trabajo está disponible en su versión online (http://www.miracolieucaristici.org/).

Su vida juvenil, anhelos, sueños y desafíos tenían como fuente vital una profunda y madura relación de fe y amistad con Jesús que se fue fraguando desde muy pequeño. Los testimonios de amor a la Eucaristía, la Palabra de Dios, la devoción a la Virgen, a San Francisco de Asís y el reconocimiento de Cristo en los pobres y necesitados son abundantes, han quedado plasmados en frases que servirían como una verdadera letanía de santidad para los tiempos que nos tocan vivir: “Estar siempre unido a Jesús, ese es mi proyecto de vida“; “una vida es verdaderamente hermosa sólo si llegamos a amar a Dios por encima de todo, al prójimo como a nosotros mismos”; “el Rosario es la escalera más corta para subir al Cielo”; “el verdadero discípulo de Jesucristo es aquel que en todo trata de imitarlo y hacer la voluntad de Dios”.

El Papa Francisco, en su exhortación apostólica sobre el llamado a la santidad en el mundo actual Alegraos y regocijaos (Mt 5,12) invitaba a todos los creyentes a considerar la santidad como el rostro más bello de la Iglesia, ciertamente ha sido la experiencia para quienes han podido conocer, apreciar y gustar del testimonio del joven beato Carlo, quien encarnó en estos tiempos la parresía, propuesta también por el Papa en su exhortación sobre la santidad, parresía es audacia, es empuje evangelizador que deja una marca en este mundo, parresía que se sustenta en las palabras del mismo Señor: “No tengáis miedo” (Mc 6,50). “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos” (Mt 28,20). Estas palabras de Jesucristo fueron escuchadas, acogidas y vividas fielmente por el joven Beato Carlo dando testimonio total de su fe en la entrega de su propia vida a través de su enfermedad, su lema hasta el final fue: No yo, sino Dios”.

P. Bernardo Álvarez Tapia
Rector del Seminario Metropolitano de Concepción

Publicado el: 16 octubre, 2020