11 años de Obispo cumple Monseñor Fernando Chomali

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Publicado el: 3 junio, 2017

Una activa y fructífera acción pastoral ha realizado monseñor Fernando Chomali Garib, en sus 11 años de Obispo, que se ha cumplido en las arquidiócesis de Santiago y de Concepción.

Monseñor Chomali recibió su ordenación sacerdotal el 6 de abril de 1991 y el 3 de junio de 2006, su ordenación episcopal. Su lema como obispo es  «Para mí la vida es Cristo».

En relación a este aniversario, señaló que “los 11 años de ministerio episcopal tanto en Santiago, como obispo auxiliar, y en Concepción, como Arzobispo desde hace ya 6 años, han sido intensos, vividos, rezados, cantados, y también llorados. Han estado llenos de alegrías pero también de tristezas. He experimentado la paz de noches serenas y otras muy sufridas pidiendo luces al Señor para proceder de acuerdo a su querer”.

Agregó que “en estos 11 años, en la oración, he dado gracias al Señor porque ha estado grande conmigo, pero también le he pedido que venga en mi auxilio, y también le he preguntado, por qué me ha abandonado. He vivido el ministerio intentando hacer la voluntad de Dios, estando atento al querer del Espíritu a través de la Iglesia y de los cambios que se han producido en la sociedad”.

Confidenció que “todo cuánto he podido realizar ha sido gracias a la larga y rica historia y vida eclesial de Santiago y Concepción. He podido percibir mucha generosidad en tantas personas, laica y consagrada de manera muy patente y edificante”.

Al cumplir 11 años de obispo, se muestra agradecido. “Gracias a la colaboración de tantos,  hemos podido escuchar atentamente a las personas en el Sínodo Arquidiocesano. Ello, sin lugar a duda que ha sido relevante. La coincidencia con el Magisterio de Francisco ha sido notable. Dios a cada uno lo llama a ejercer el ministerio con su historia, con sus cualidades y defectos. Es con todo eso que he ido conformando el ministerio que Dios me ha regalado al servicio del Señor y de la Iglesia”.

Expresó que “me mueve la profunda convicción que el obispo perfecto no existe. Ello, me ha llevado a poner la confianza más en Dios y en la comunidad que en mí mismo, a generar equipos de trabajo, valorar lo que hay y sobre todo tener clara consciencia que soy heredero de una larga tradición. Espero cuidarla y fortalecerla junto al presbiterio al que valoro mucho por su abnegación, trabajo esforzado y silencioso”.

Finalmente sostuvo que está consciente de todo cuánto Dios, su familia y la Iglesia le han entregado. “Esta consciencia me lleva, y cada día con mayor insistencia, a preocuparme de manera particular por los más necesitados. Doy gracias a Dios por todos aquellos que de manera generosa se han sumado a tantos proyectos que han dado alegría a muchos al restituirles lo que merecen por justicia. Son gotas de justicia en un océano de injusticia, pero han dado más de una sonrisa. Doy gracias a Dios por ellos al cumplir 11 años como obispo, de los cuáles 6 he vivido en la querida Arquidiócesis de Concepción”.

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