25 años de sacerdocio

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Publicado el: 6 abril, 2016

El 6 de abril del año 1991 el entonces Arzobispo de Santiago, Cardenal Carlos Oviedo Cavada me ordenó sacerdote. Ya han pasado 25 años. He experimentado el amor de Dios con mucha fuerza y la de muchas personas que El mismo se ha encargado de ponerme en el camino.

Estoy agradecido de la vocación sacerdotal que Dios me regaló e hizo crecer en la Iglesia. Agradecido también todo lo vivido, todo lo entregado y todo lo recibido. Han sido 25 años que se han pasado rápido y que cada día estuvo marcado por una sorpresa. Dios aún me sorprende y espero que nunca me deje de sorprender

Estos 25 años no han estado exentos de dificultades, He experimentado la soledad, la fatiga y el verse sobrepasado por las circunstancias. Sin embargo esas experiencias lo único que han hecho es reafirmar la fe y la confianza en Dios y la certeza de que El conduce la Iglesia y “si no construye la casa en vano de cansan los albañiles”. Lo dicho por San Pablo que llevamos un tesoro en vasijas de barro, es verdad. Lo experimento día a día. Mirar a Jesucristo en la Cruz y celebrar su muerte y resurrección cada día ha sido un punto neurálgico en mi vida sacerdotal y estar siempre atento a la pregunta ¿qué debo hacer frente a la pobreza, la injusticia, el dolor? Los pobres me han enseñado a ser sacerdote.

Pido perdón de corazón por lo que no pude hacer o hice mal. Pido perdón si a veces no comprendí lo que debí haber comprendido. Pido perdón de corazón. Me reconozco pecador y necesitado de misericordia.

Pero junto a ello manifiesto la inmensa alegría que significa ser sacerdote, la inmensa alegría de haber estado en cada uno de los lugares que Dios quiso que estuviera y la inmensa alegría que experimento al servir en la querida Arquidiócesis de Concepción, la que amo entrañablemente y a la que espero servir con la pasión del primer día de ordenación y la sabiduría del último día de la vida.

Gracias a Dios, a la Santísima Virgen, a todos quienes han estado cerca de mí, a mi familia, a los sacerdotes, diáconos, religiosas, seminaristas y laicos con los que trabajado anunciando el Evangelio, a mis amigos, a todos, gracias, muchas veces muchas gracias. Y vamos, si Dios así lo permite, a los 50!!

 

+Fernando Chomali

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