América celebra beatificación de Mons. Oscar Romero

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Publicado el: 22 mayo, 2015

Luego de 35 años de espera, El Salvador se prepara para la gran celebración de la beatificación del arzobispo de San Salvador, Mons. Oscar Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980, en el marco de la guerra civil de ese país.

Monseñor Romero se destacó por su defensa de los pobres y la paz. Mons. Romero, recientemente nombrado patrono de Cáritas Internacional, fue asesinado mientras celebraba misa, producto del disparo de un francotirador contratado por organismos del Estado Salvadoreño, con el objetivo de acallar su voz crítica ante los acontecimientos que afectaban al pueblo de El Salvador.

 En una homilía, días antes de su muerte, el obispo intuyendo cuál sería su destino señaló: "Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño. Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, no perecerá jamás".

 Las calles de los alrededores de la plaza Del Divino Salvador del Mundo, en la capital salvadoreña, fueron cerradas para instalar la logística necesaria para la ceremonia de beatificación de este sábado 23 de mayo. Diversas actividades darán paso a la fiesta que tendrá lugar en diversos puntos de El Salvador, y que contarán con la presencia, ya confirmada, de nueve presidentes y cinco cardenales de diversos lugares del mundo.

 “Un hombre de Dios, un hombre de Iglesia y servidor de los pobres”, así califican los obispos salvadoreños a monseñor Óscar Arnulfo Romero quien será beatificado el 23 de mayo en El Salvador. Ante el reconocimiento del martirio de monseñor Romero, los pastores salvadoreños están pidiendo dos milagros a nivel local – que son la reconciliación verdadera en el país y vencer la violencia – y a nivel global que el beato Romero sea un ícono de lo que el Papa Francisco sueña como pastor ‘una Iglesia pobre para los pobres’.

 Por último, en el mes de junio una comunidad salvadoreña planea visitar Roma para agradecerle al Papa la beatificación del mártir Óscar Arnulfo Romero.

 En vísperas de la celebración, el Vicario General y ex secretario personal del mártir, Mons. Jesús Delgado Acevedo, recuerda el llamado a la conversión que Mons. Romero hacía como sacerdote y como obispo, y, recordando el punto 30 de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, “cada Iglesia particular, porción de la Iglesia católica bajo la guía de su obispo, también está llamada a la conversión misionera”. Mons. Jesús Delgado precisa que a ello instaba cada domingo el mártir salvadoreño en sus homilías: “procurar estar allí donde hace falta más luz”, en “proceso decidido de discernimiento, de purificación y reforma”.

 En Chile

 En Chile, también este sábado 23 se sumará a los festejos por este acontecimiento. El carisma de Mons. Romero tiene gran sintonía con San Alberto Hurtado, por lo que la celebración de su beatificación en el Santuario de este santo chileno tiene gran significado para sus seguidores, proclama la convocatoria a este encuentro.

 La actividad central con la que se festejará este hecho en Chile constará de una gran eucaristía de acción de gracias, que tendrá lugar en el Santuario del Padre Hurtado. Esta eucaristía será presidida por Mons. Galo Fernández, obispo auxiliar de Santiago, y concelebrada, entre otros, por el padre Andrés Moro, vicario de la Pastoral Social de Santiago. Esta celebración comenzará a las 9 de la mañana del día sábado 23 de mayo, y se extenderá hasta las 2 de la tarde.

El encuentro chileno estará marcado por cinco momentos. El primero donde se recibirá, motivará y formarán grupos de oración. Luego se realizará una romería hacia el lugar donde fueron quemados Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, signos de dolor y perdón de este segundo momento. El tercero, tendrá lugar en la plaza frente al Hogar de Cristo, donde se escuchará la cantata “Romero una Esperanza para América” acompañada de reflexiones en torno a la palabra. El cuarto momento se vivirá en la explanada del Santuario del Padre Hurtado el que estará marcado por el ofrecer y consagrar. Y para finalizar se dará un momento para compartir lo que cada uno haya llevado para el compartir fraterno.

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