Arquidiócesis de la Santísima Concepción, un nombre con historia

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Publicado el: 6 diciembre, 2011

El ‘Mes de María’ es vivido sin lugar a dudas de una manera especial en la Arquidiócesis de la Santísima Concepción, por culminar con la fiesta de nuestra Madre Santísima y quien es la Patrona de la Arquidiócesis. Numerosos fieles peregrinan ese día a los distintos santuarios para agradecer al Señor por la compañía maternal de la Santísima Virgen María Inmaculada, quien también intercede por nosotros. Por eso, es importante interiorizarnos del significado del nombre que tiene nuestra Arquidiócesis y conocer la historia que ha conducido a que en esta porción geográfica de nuestro país sea conocida por el carácter inmaculado que tiene la Virgen María.

El comienzo de nuestra historia eclesial local se remonta al 22 de marzo del 1564 cuando el Papa Pío IV, a petición del rey Felipe II, en virtud de la Bula “Super Specula, militantis Eclesia”, erigió en la región austral de Chile la diócesis de La Imperial y fue nombrado como obispo el franciscano Antonio de San Miguel Avendaño y Paz, siendo además comisionado para construir la Iglesia catedral bajo la advocación de san Miguel arcángel, en un obispado de sólo veinte sacerdotes.

En mayo de 1600, después de la destrucción de la ciudad de La Imperial y el traslado de los sobrevivientes y los documentos de esta ciudad a Concepción, se estampa en el protocolo el decreto que señala a la Iglesia de San Pedro de Concepción como catedral de dicho obispado, en donde estuviese la silla y juzgado episcopal hasta que se reconstruyera la Imperial o mientras llegaba el obispo diocesano.

Es así como llegó a Chile el Ilustrísimo señor don frai Reginaldo de Lizarraga, de la orden de predicadores, oriundo de Cantabria, cuando la Imperial no era sino un recuerdo en la memoria de los que la conocieron antes de su destrucción en 1600. Arribó en Concepción, donde continuó su residencia en el convento de los franciscanos. La Imperial no fue reconstruida; y  Concepción, el día 12 de febrero de 1603 pasó a ser la sede episcopal, como lo señala Reinaldo Muñoz Olave, autor de Historia de la diócesis de Concepción.

Las instituciones diocesanas renacerían en la villa pencopolitana, con el nombre de Obispado de la Concepción Santísima de la Luz. Durante todo el período colonial los obispos firmaban indistintamente como: obispo de Imperial, u obispo de Imperial y Concepción, o bien, obispo de Concepción, lo que provocó confusiones para conocer cuántas eran las diócesis chilenas y su verdadero nombre. En tanto, Roma no demoró en proveer a la diócesis de la Concepción, prescindiendo definitivamente de Imperial.

Junto con la instalación de la diócesis de Concepción en Chile, en Roma el día 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX realizaba la siguiente promulgación del dogma mariano: “…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención de los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles”.

 

Ante tal declaración solemne, es muy probable que en atención a la espera de este dogma, se hubiese rezado en Chile el primer ‘Mes de María’, desde el 8 de noviembre de 1854 hasta el día de la proclamación del dogma.

 

Un año más tarde, en 1855, ya se hablaba de la diócesis como de La Inmaculada Concepción de la Virgen María, aunque no hay un registro escrito que nos dé la fecha exacta, sino las ‘Consuetas’ de la Iglesia catedral que fueron dictadas en 1867 y cuyo texto se guarda en el archivo del Seminario Metropolitano de Concepción (4 de septiembre de 1922).

 

Por lo tanto, se presume que el nombre de la Santísima Concepción se le otorgó al ser creada como ‘arquidiócesis’ el 22 de mayo de 1939, y cuyo nombre reconocemos hasta el día de hoy. El texto encontrado en nuestros registros es una carta al Pbro. don Amadeo Luco, rector del Seminario en este período y que está datada en 1940, donde  aparece en su membrete “Arzobispado de la Santísima Concepción”.

 

César Pedreros Moreno

Seminarista, Seminario Metropolitano de Concepción

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