Arzobispado de Concepción organiza talleres de español para haitianos

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Publicado el: 7 junio, 2017

En la edición de este miércoles 7 de junio, diario El Sur de Concepción publicó, de manera destacada, una información sobre los talleres de español que impulsa el Arzobispado de Concepción, en el contexto de acogida y servicio a los migrantes, que se realiza a través de la Pastoral de Migración. La crónica corresponde al periodista Daniel Tapia, que reproducimos íntegramente.

Preocupados por los extranjeros que llegan a nuestro país y que no pueden continuar sus estudios por las dificultades que impone el idioma, el Arzobispado de Concepción está llevando adelante una serie de talleres que potencia las habilidades sociales y el lenguaje, especialmente para haitianos, debido al incremento de visas que se han tramitado para la Provincia de Concepción.

Según cifras oficiales entregadas por la Gobernación Provincial, durante 2016 en Concepción se otorgaron tres visas de residencia a haitianos. Este año, el número aumentó a 20 y no se descarta que durante los próximos meses ingresen más solicitudes.

En ese contexto, Diario El Sur tuvo acceso a una de las clases que ofrece el pastor evangélico Jean Mara Momplaisir a sus compatriotas.

LA CLASE

La sala, ubicada en dependencias del Arzobispado de Concepción, es pequeña y austera. Una gran mesa de madera y sillas que rechinan al sentarse son los únicos elementos que componen el aula que un grupo de haitianos utiliza para aprender español.

El espacio no tiene una pizarra fija, sino que en la medida que es necesaria, les acercan una que soportan sobre un par de sillas para que los jóvenes practiquen la escritura. Allí hacen dictados y otros ejercicios que Jean Mara Momplaisir, el profesor, les entrega durante las clases.

Momplaisir es pastor evangélico y hace 12 años que llegó desde Haití para misionar en nuestro país. Además de su labor evangelista, cuenta que desde 2015 realiza clases de español a sus compatriotas. ¿Su motivación? Que tengan más oportunidades que las que él tuvo cuando llegó.

«Cuando llegué a Chile no existió la posibilidad de que alguien me enseñara, porque había pocos haitianos. Hoy hay muchos, y la mayoría necesita un trabajo y para eso es importante que sepan hablar español. No es necesario que lo sepan hablar bien, pero sí lo básico, que les permita comunicarse y desenvolverse sin problemas en el país», dijo.

Una de las responsables del trabajo que realiza el pastor Jean es la hermana Mariza Zamora Infante, quien desde la Casa del Migrante coordina distintas acciones enfocadas a ayudar a extranjeros que llegan a Chile. En el último tiempo han puesto el énfasis en los haitianos.

«Hemos estado recibiendo muchos hermanos haitianos y como yo no sé hablar francés, me preocupé de buscar a alguien que les pudiera enseñar el idioma y así puedan desenvolverse. Me contacté con una hermana estadounidense y así fue como llegué al pastor Jean, que accedió a enseñarle a estos niños», expresó.

LOS ALUMNOS

Momplaisir reconoce que para sus compatriotas no es fácil aprender a hablar español, debido a los diferentes fonemas que tienen los dos idiomas. Y así se evidencia en la clase de español que semanalmente el pastor ofrece a distintos compatriotas suyos.

Palabras como azúcar, maracuyá, naranja o señorita son las que más han complicado a sus alumnos. Los hermanos Felipe (19) y Carolina (16) cumplieron este martes su segunda semana con el profesor, y pese a que las clases son sólo de dos horas diarias algunos días a la semana, han mejorado su pronunciación e incluso preguntan por el significado de palabras que para ellos son nuevas.

La pareja de hermanos llegó a Chile hace dos meses siguiendo la pista de su papá, que trabaja como dependiente en la Vega Monumental hace ya algún tiempo. No saben mucho español, pero a pesar de ello se sienten cómodos aquí.

«Me gusta Concepción, es más bonito que Santiago», afirmó Felipe, que es el más aplicado de los dos. Durante la clase pregunta, interrumpe y hasta se para al pizarrón sin que el profesor lo invite a pasar adelante. Es por eso que al final de la clase el profesor le da más tareas que a su hermana.

«Tengo que aprovecharlo -dice-. Es súper importante aprovechar el interés que tiene para que siga avanzando», reconoció el pastor.

Momplaisir también hace clases a otro grupo de haitianos adultos que necesitan aprender el idioma para buscar trabajo, actividad que replica en Chillán. «Lo que le enseño a ellos es distinto, porque tiene que manejar otras palabras relacionadas con lo laboral. Tienen que saber preguntar por los contratos de trabajo y todos esos detalles para que se puedan desenvolver sin problemas», finalizó el religioso.

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