Arzobispo de Concepción planteó la importancia de escuchar y dialogar con los estudiantes

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Publicado el: 5 julio, 2011

La importancia de escuchar y dialogar con los estudiantes destacó Monseñor Fernando Chomali, señalando que es fundamental poner atención a los “susurros” que presenta hoy el movimiento estudiantil y evitar los “gritos” como ha ocurrido en otras partes del mundo.

El Arzobispo reflexionó respecto a que “han pasado muchas cosas en la problemática estudiantil, desde la reforma en los 80 y es muy cierto que hay muchas personas que se endeudan y sus familias para los estudios de los hijos, siendo ellos muy capaces. Debiésemos llegar a un sano equilibrio entre la responsabilidad del Estado y la responsabilidad que tienen los particulares, de tal forma que toda persona capaz tenga acceso a la educación, en que se comprenda a ésta como un servicio”. Subrayó que debiera convocarse a un diálogo fecundo y respetuoso.

Planteó, además, que “no hay que ser ingenuos, en el sentido de pensar que las manifestaciones de los jóvenes tienen que ver sólo con el tema estudiantil. Los jóvenes se manifiestan porque perciben un gran malestar frente a una sociedad que corre, que construye carreteras, pero que no sabe hacia dónde va”.

Afirmó que la sociedad no ha generado auténticos líderes, para que los jóvenes tengan motivos reales para vivir mucho más allá de conseguir recursos económicos. “Debo decir que los jóvenes, por naturaleza, son idealistas, y lamentablemente se han visto enfrentados a escándalos horrorosos, incluso en la Iglesia, que no expresan el valor educativo que debemos tener los adultos. Por eso, pienso que los jóvenes quieren maestros, pero quieren también testigos”, manifestó.

En este contexto, hizo un llamado a las autoridades a que escuchen y dialoguen con los estudiantes. “Hay que poner mucha atención a estos susurros, porque si no los escuchamos vamos a terminar con gritos como ha pasado en muchas partes del mundo. Por eso, yo apelo a un diálogo fecundo. Estas manifestaciones dejan un malestar mucho más profundo del que no nos hemos hecho cargo, incluso quiero decir algo más: he trabajado en la Universidad durante toda mi vida y he llegado a la conclusión de que hoy los jóvenes se quejan de una sola cosa: que están solos”.

Concluyó que “hoy no hay tiempo para escucharnos y el hombre, por naturaleza, está llamado a amar y a ser amado y creo que los jóvenes no se sienten amados y se sienten, muchas veces, utilizados en una sociedad que los incita al consumo, pero que no le plantea proyectos de vida que sean consecuentes con su dignidad. En ese sentido, la Iglesia católica no tiene soluciones técnicas, pero sí tiene una clara visión de que los hombres estamos llamados a una tarea grande, que tiene que ver con construir una sociedad justa”.

Reconstrucción

Al ser consultado sobre el proceso de reconstrucción y las críticas que han hecho diversos sectores, respecto a la lentitud del proceso, Monseñor Chomali dijo que ve en las autoridades una muy buena intención, porque “son personas muy capaces y le tengo aprecio a la política. La política es una vocación alta, según Santo Tomás es la más alta. Creo que no ha ayudado el hecho que haya demasiados cambios de autoridades y eso, obviamente, dificulta una cierta continuidad”.

Manifestó su esperanza de avanzar más rápido, “para que las personas que sufrieron por el terremoto tengan una vivienda digna. En todo lo que pueda colaborar, lo voy a hacer. Con todas las autoridades que me entrevisté, abordamos el tema del terremoto, que provocó un daño importante, que algún día se recuperará, pero hay otro daño que, en mi opinión, es tremendo que es la inseguridad que tienen muchas personas y que todavía están bajo un efecto psicológico potente, ya que el trabajo de toda su vida se ha visto perdido, en el fondo. Creo que el talante, el peso específico de una sociedad, se mide en la capacidad que tenemos todos de reaccionar frente a las personas que más sufren”.

Finalmente, hizo un llamado a todos los chilenos, “porque es un tema de todos a colaborar activamente para ir en ayuda de aquellas personas que sufren y tengan un espacio de solidaridad, de afecto y de amor. Creo que, en este minuto, el peor defecto es la indiferencia, y no es más que un test de una sociedad individualista. Pero si somos individualistas no vamos a llegar a ninguna parte y lo único que se producirá es más violencia. Por lo tanto, nosotros apelamos a la fraternidad cristiana, a reconocernos como hermanos y también saber que una sociedad justa, un desarrollo integral se realiza mirando no sólo los índices económicos, que son importantes, sino que también mirando a los más vulnerables”.

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