Arzobispo invitó a dedicar un tiempo a la meditación en Cuaresma

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Publicado el: 6 marzo, 2019

Con gran devoción, numerosos fieles participaron en la eucaristía de Miércoles de Ceniza, en el templo catedral, para dar inicio al tiempo de Cuaresma. La celebración fue presidida por monseñor Fernando Chomali, arzobispo de Concepción y fue concelebrada por los canónigos Luis Figueroa (deán) y Cecilio de Miguel.

Durante la Misa, Monseñor Chomali realizó la bendición de la ceniza, que posteriormente fue impuesta, con la señal de la cruz, en la frente de los fieles.

En su homilía, el Arzobispo señaló que “hemos comenzado un tiempo muy fuerte, un tiempo donde no hay espacio para la superficialidad, sino un tiempo donde hay espacio para la verdad, la verdad más profunda de nuestra vida, para hacer un examen de conciencia  y decir, al igual que el salmista, ten piedad de mi Señor por tu gran compasión”.

Afirmó, además, que “uno de los dramas del siglo 21 es que hemos perdido la conciencia del pecado, de lo que significa dañarse uno mismo, dañar al prójimo y ofender a Dios. Nosotros creemos que no da lo mismo. Creemos que el ser humano, el hombre y la mujer, somos seres  necesitados de salvación; somos capaces de reconocer el pecado  y también capaces de redención”.

Profundizó en su reflexión respecto a que “cuando uno entra en lo más profundo de sí mismo, lo primero que surge es humildad.  Necesitamos ser más humildes; ayudémonos a ser más humildes. Podemos reconstituirnos no ya según nuestras fuerzas, sino según ni más ni menos que la salvación que nos viene de Jesucristo”.

Dijo que “no cabe duda que hay  muchas personas tristes, las vemos cansadas agobiadas, tristes de la vida. El salmista dice ¨cree en mi un corazón puro. Crear  un corazón puro es un don de Dios, no es una acción humana. Ahí encontrará la alegría que solo proviene de  reconocer nuestro pecado, en la perspectiva de que nos trae la salvación de Jesús, quien dio la vida por cada uno de nosotros”.

Finalmente, Monseñor expresó que “los invito, en este tiempo, a reflexionar y a pensar y ver  dónde tenemos nuestra mirada y a escuchar la Palabra del Señor. Los invito a que hagamos un profundo acto de conciencia, en estos 40 días, para ver  qué tenemos en nuestro corazón, qué nos mueve y descubrir qué es lo que impide que amemos de corazón al prójimo, a los demás, a nosotros mismos; a pensar si tenemos una preocupación real por los más necesitados, y si somos capaces de hacer un sacrificio durante estos 40 dias y demostrar nuestra libertad, en que reconocemos a Dios como verdadero Dios”.

Recalcó que “no nos dejemos robar, porque este es un tiempo de profundidad espiritual. Dios quiera que cada uno haga  esfuerzo de tener, al menos un par de horas a la semana, de retiro, encerrémonos en  nuestra pieza a pensar, a meditar. Los invito también a dedicar dos  horas a la semana a servir a los más pobres  y aquellos que más nos gusta, para que el Señor, en este tiempo de Cuaresma nos devuelva la alegría que necesitamos; al Señor, que nos trae esta posibilidad de cambiar, cambiando nosotros, podremos cambiar el mundo”.

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