Asumen nuevos decanos

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Publicado el: 3 mayo, 2018

Con dos nuevos decanos,  sesionó el Consejo de Decanos, en su última reunión, en dependencias del Arzobispado de Concepción.

Se trata del Pbro. Ricardo Oliva, párroco del Sagrado Corazón de Jesús,  Coronel, quien asumió como Decano del Carbón; asimismo, como Decano Biobío, asumió el padre  Erwin Harnisch, ss.cc.,  párroco de la Santa Madre de Dios, del sector Pedro del Río, en Concepción.

De esta forma, el Consejo de Decanos quedó integrado por los siguientes sacerdotes:

Decano Concepción, Pbro. Héctor Osorio; Decano Biobío, P. Erwin Harnisch; Decano Talcahuano, Pbro. Claudio Soto; Decano Costa Norte, Pbro. Marcelo Bustos; Decano Rural: Pbro. John Escobar; Decano Carbón;  Pbro. Ricardo Oliva; Decano Arauco, Pbro. Hernán Llancaleo.

Responsabilidades

El Decano es un sacerdote a quien se pone al frente de un decanato. A no ser que el derecho particular establezca otra cosa, el Decano es nombrado por el Obispo diocesano, después de oír, según su prudente juicio, a los sacerdotes que ejercen el ministerio en el decanato del que se trata.

El Decano tiene el deber y el derecho de: fomentar y coordinar la actividad pastoral común en el decanato; cuidar de que los clérigos de su distrito vivan de modo conforme a su estado y cumplan diligentemente sus deberes; procurar que las funciones religiosas se celebren según las prescripciones de la sagrada liturgia; se cuide diligentemente el decoro y esplendor de las iglesias y de los objetos y ornamentos sagrados, sobre todo en la celebración eucarística y en la custodia del santísimo Sacramento; se cumplimenten y guarden convenientemente los libros parroquiales; se administren con diligencia los bienes eclesiásticos; y se conserve la casa parroquial con la debida diligencia.

En el decanato que se le encomienda, deberá: procurar que los clérigos, según las prescripciones del derecho particular y en los momentos que éste determine, asistan a las conferencias, reuniones teológicas o coloquios; cuidar que no falten a los presbíteros de su distrito los medios espirituales, y sea especialmente solícito con aquellos que se hallen en circunstancias difíciles o se vean agobiados por problemas; cuidar que los párrocos de su distrito que sepa se encuentran gravemente enfermos no carezcan de los auxilios espirituales y materiales, y de que se celebre dignamente el funeral de los que fallezcan; y provea también para que, cuando enfermen o mueran, no perezcan o se quiten de su sitio los libros, documentos, objetos y ornamentos sagrados u otras cosas pertenecientes a la Iglesia. Finalmente, el decano deberá visitar las parroquias de su distrito, según haya determinado el Obispo diocesano.

 

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