Bodas de oro celebró Hermana Carmelita en fiesta de Cristo Rey

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Publicado el: 21 noviembre, 2011

Con gran alegría las hermanas del Monasterio de las Carmelitas, ubicado camino a Santa Juana, celebraron los 50 años de profesión religiosa de la Hermana Jacinta del Niño Jesús.

En una hermosa Eucaristía, presidida por Monseñor Fernando Chomali y concelebrada por el Pbro. Héctor Mora, la Hermana Jacinta del Niño Jesús renovó sus votos como religiosa Carmelita en el último domingo del tiempo ordinario, día en que la Iglesia celebra a Nuestro Señor Jesucristo como Rey del Universo.

Nuestro Arzobispo en su homilía señaló que “cuando alguien se consagra a este nivel de adhesión, de compromiso, evidentemente uno queda cuestionado respecto del sentido de la vida. La Hermana Jacinta nos cuestiona profundamente por el sentido de la vida, de la historia, porque para algunos la historia es un transcurrir de acontecimientos, pero la historia es mucho más que eso, es una historia de amor de Dios con cada uno de nosotros”.

Agregó que “hay algunas historias de amor que se presentan como un sin sentido para el mundo como ocurre hoy con la vocación sacerdotal, la vocación religiosa o la vocación de consagración y contemplación, ya que es todo lo opuesto a lo que el mundo hoy nos pide. El mundo nos pide bienestar, éxito, pasarlo bien y el Señor nos pide una vida de pobreza, obediencia, de sencillez, de vida y entrega a los demás, por eso que la historia de la Hermana Jacinta es una historia de amor tremendamente hermosa, ya que ella ha descubierto que el Señor la quería toda para Él”.

Mons. Chomali señaló también que “la belleza de la vida consagrada es que la promesa de que Dios se da todo en todos, de alguna manera se cumple en la vida de las personas que en castidad, virginidad, obediencia y pobreza se consagran al Señor  y son capaces de decir como santa Teresa de Ávila: sólo Dios Basta”.

“No hay acción de misericordia más grande que la oración, es más, la pobreza espiritual del mundo moderno tiene que ver con una profunda falta de confianza en Dios y de que Él escucha nuestra oración, por eso que estos monasterios se convierten  en verdaderos pulmones de la sociedad, porque aquí se vive la solicitud del Señor de que recemos incesantemente, de que estemos con las lámparas encendidas porque Él va a llegar en algún minuto. Y no hay forma de caridad más grande que rezar por las necesidades de las personas y estoy cierto que aquí se ha rezado por mucha gente”, enfatizó nuestro Arzobispo.

Finalmente manifestó que “estamos contentos también, porque el testimonio de la Hermana Jacinta es muy potente y nos demuestra que en la vida vale la pena amar y servir en todo y sin lugar a dudas que las carmelitas lo hacen con creces”.

 

La hermana Jacinta ingresó al Carmelo cuando tenía tan sólo 14 años de edad, que por aquellos años estaba ubicado en Pedro de Valdivia. Es proveniente de Florida, de donde llegaron a acompañarla sus familiares que con gran emoción celebraron la fidelidad mutua entre el Señor y ella, además del gran amor que le ha permitido confirmar cada día esta vocación a la cual la llamó Dios siendo muy joven.

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