Carampangue recibe a nueva comunidad religiosa

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Publicado el: 22 enero, 2016

Con la presencia de tres nuevas religiosas de la congregación Hermanitas de la Anunciación, la comunidad de Carampangue, en Arauco, recibe el amor de Dios con su valioso servicio.

Se trata de las Hermanas Antonieta Montalbán, María Florinda Naranjo y Ana Elvia Peña, quienes fueron recibidas por monseñor Fernando Chomali, al llegar a Concepción y animarlas en su importante misión evangelizadora de la Arquidiócesis.

Junto a ellas, estuvo la Hna. Elcy Valdivieso, superiora provincial,  quien manifestó que el motivo es hacer presencia en Carampangue, acompañar la acción pastoral, misionera y de evangelización. Recordó que en Curanilahue ya trabaja desde hace un tiempo, otra comunidad de su congregación.

Agregó que sienten una “gran alegría por acogida en Concepción; vemos que hay mucho entusiasmo y mucha esperanza,  en que toda esta labor que se realice sea para la gloria de Dios y para el crecimiento y mejor servicio a la Iglesia”.

Precisó que la Hna. Antonieta Montalbán, es la directora de la nueva comunidad que se forma en Carampangue; la Hna. Ana Helvia Peña, ecónoma y la Hna. Florinda Naranjo, la secretaria.

“La acción nuestra es acompañar a la gente en el crecimiento espiritual, reforzar  la unidad de Iglesia, conocer la realidad, visitar las familias y los hogares y desde ahí proyectarnos a acciones más concretas, apoyar la catequesis, la evangelización, trabajar con los líderes de la parroquia y las comunidades eclesiales, en la formación”, indicó.

Congregación

La congregación nace en Medellín, Colombia, en 1943,  y fue fundada por la Madre María Berenice. Desde ahí se ha extendido a 16 países, constituidas en cinco provincias; la casa general está en Bogotá. La Hna. Elcy dijo que el  carisma es que “cada Hermanita está llamada a SER más que a HACER, en la vivencia de nuestro Carisma y para responder a las exigencias de la Nueva Evangelización, necesitamos confiar en el Señor, creer en Él y comprometernos con el Evangelio, que se encarna en la vida, y que haga parte de nuestras actitudes”.

 

Recalcó que el carisma es el servicio a la Iglesia, a la familia, con los niños, los jóvenes, “en el trabajo apostólico de la educación, de acompañar las guarderías, trabajo pastoral parroquial, trabajo misionero, apertura a la Misión Ad gentes, con un carisma muy particular y todo lo que implica la formación y acompañamiento de líderes en las parroquias y comunidades”.

Hoy,  las Hermanitas de la Anunciación están presentes en California, Panamá, México, Uruguay, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Italia, España, Francia, África (delegación) y Filipinas con dos comunidades. En las cinco provincias trabajan más de  650 hermanas.

La Hna. María Florinda Naranjo ha servido en Ecuador y Perú, tiene 51 años de religiosa, y considera su experiencia muy bonita y con diversos matices. “Me ha gustado mucho la pastoral familiar. Veo que la familia necesita mucho apoyo y está ocurriendo una dolorosa realidad al desintegrarse la familia”, comentó.

La Hna. Antonieta Montalbán, con 32 años de religiosa, ha trabajado en Ecuador la mayor parte y en Colombia. Su experiencia la define como maravillosa, “porque si volviera a nacer, no dudaría  en ser religiosa; me  gusta la misión que desempeñamos, nos ha tocado en escuelas y colegios, pero  la parte misionera es lo que más me gusta. Doy  gracias a Dios por darme la oportunidad de venir a Chile y hacer presencia y ayudar a quienes estarán junto a nosotros y poder aprender mucho de ellos. Hay mucha necesidad de Dios, en todas partes, pero también nosotras salimos evangelizadas de la misión que cumplimos; uno visita y las personas se sienten felices, cuando se dialoga, al enfermo cuando se le escucha, una palmadita, un abrazo hace sentirlos muy felices”.

La Hna. Ana Elvia Peña cumple casi 40 años como religiosa y ha servido en Colombia y Ecuador. Señala que “una tiene que darse a las personas y la satisfacción es cuando puede ayudar a la gente y ver el cariño de la gente. Se queda una alegría dentro de uno, al extender la mano a quienes llegan a nuestro lado y uno se realiza, es una vida como dice Jesús, el que viene a mí, pues tiene que dejar todo. Es satisfactorio cuando se puede hacer algo por los demás. Me he desarrollado mucho en la educación, pero viví una nueva experiencia, tres años, en el oriente ecuatoriano, vengo también con mucha  esperanza de poder ayudar a la gente de Carampangue”.

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