Centro de Tratamiento San Francisco: una oportunidad para renacer

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Publicado el: 1 febrero, 2016

En una emotiva ceremonia se inauguró el Centro de Tratamiento San Francisco, iniciativa perteneciente a la Fundación Social Novo Millennio de la Vicaría de Pastoral Social de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción.

El Centro de Tratamiento San Francisco atiende a población adulta con consumo problemático de alcohol y drogas, es financiado por SENDA y posee cobertura regional. Comenzó su funcionamiento a mediados del 2014 como un programa residencial para el tratamiento por consumo problemático de alcohol y drogas, para personas que cumplen penas bajo el régimen de libertad vigilada. Su fin es responder a la necesidad de brindar acceso a tratamiento a personas que debido al consumo problemático de sustancias han incurrido en delitos, para que así tengan la posibilidad de reinserción social evitando la reincidencia. En junio del 2015 comenzó a recibir personas de población general derivadas por la Red de Centros de Tratamientos Ambulatorios de la región. En la actualidad cuenta con capacidad para 14 personas, 10 cupos para población general y 4 cupos para libertad vigilada para personas de toda la región del Bio – Bio.

 

La ceremonia de inauguración fue encabezada por el Vicario de Pastoral Social padre José Cartes Gómez, junto al alcalde subrogante de Penco Rodrigo Soto Ruiz y el director regional de Senda, Bayron Martínez Ulloa. También estuvieron presentes los usuarios y sus familias, profesionales de distintos centros de tratamiento e instituciones vinculadas al programa, e invitados especiales.

 

Julio César Sagredo es uno de los usuarios. Debido a una adicción extrema terminó en situación de calle. De ahí tocó las puertas de Centro Comunitario de Salud Mental siendo derivado más tarde al Centro de Tratamiento San Francisco. Don Julio señaló que “el proceso de vida que uno experimenta con la droga es tremendamente difícil, porque en lo personal perdí todo lo que tenía, familia, trabajo, bienes económicos, seres queridos, confianza de la gente que uno quiere y al final terminé solo porque obviamente la gente se cansa ya que uno se vuelve un tipo mentiroso y manipulador. Hay que reconocer que con la droga es otro el personaje, entonces desde esa perspectiva tuve que tocar puertas porque tenía dos caminos: la muerte o la indigencia, no había otra salida. Entonces no quedó más alternativa, pero más que decirlo de esa forma, tenía la esperanza de recuperar mi vida como una persona natural. Y aquí estoy, yendo al dentista, haciendo terapias, ejercicio, con visitas al psicólogo y por buen camino. Es un tratamiento de ocho a diez meses y recién llevo tres, así es que aún queda algo por recorrer. Me siento muy bien, y voy a terminar bien este proceso”.

 

El Vicario de Pastoral Social padre José Cartes manifestó en su intervención que “la iglesia debe tener una mirada de extrema misericordia al mirar los rostros de quienes sufren. Por ahí precisamente va nuestro trabajo: escucharlos y conocer sus historias, brindarles acogida, hacer que se sientan personas, que hay alguien a quien les importan y que sepan que otros han pasado por estas experiencias y pudieron superarlas. En definitiva, mostrar las posibilidades para que sepan que se puede comenzar de nuevo”.

 

Larry Henríquez Bravo – Periodista

Unidad de Comunicaciones

Vicaría de Pastoral Social

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