Clero discierne en torno a la crisis social

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Publicado el: 20 noviembre, 2019

Con la participación del sacerdote Renzo Ramelli, secretario adjunto de Pastoral de la Conferencia Episcopal de Chile (CECH), el clero de la Iglesia de Concepción, abordó el tema de la crisis social, dentro del proceso de discernimiento que vive la Iglesia, en Chile.

La jornada, convocada por la Pastoral del Clero, que coordinada el padre Edgardo Ojeda, se desarrolló en dependencias de la parroquia San Agustín de Concepción. Al respecto, el padre Ojeda señaló que “la iglesia viene trabajando el proceso del discernimiento  a partir de la  crisis de la iglesia y, hoy, no sólo vemos este tema, sino  la crisis social y cómo poder,  desde nuestra realidad,  aportar  a la crisis eclesial, sino también  de la crisis social”.

Agregó que “la Iglesia no es un mundo aparte; no estamos dos mundos  paralelos, sino que somos parte integrante  de esta sociedad, que es nuestro país y que está pasando por una crisis  muy seria. No podemos desconocerlo y hoy hemos querido dar ese giro al proceso de discernimiento. Queremos  verlo a la luz de la situación que tenemos como país”.

Explicó que “la idea del encuentro es, precisamente, partir explicar  qué es el proceso, porque es un  proceso que lleva un material  sobre el discernimiento; explicar en qué consiste ese proceso, explicar cómo poder vivirlo  y, a partir de nuestras vivencias, poder transmitirlo a  nuestras comunidades”.

Para el sacerdote, el proceso de discernimiento es crucial y necesario para que, como católico, “poder aportar nuestro grano de arena y no estar ajeno; somos partes de este país que está en crisis. Tenemos que aportar y no quedarnos silenciados; tenemos que vivenciar lo que  estamos viviendo y promover la paz y trabajar por una sociedad mejor”, recalcó.

Por su parte, el padre Renzo Ramelli confirmó la importancia de analizar y reflexionar el tema y comentó cuatro aspectos del proceso a discernir. Habló de la importancia de orar. “Es algo muy necesario que nosotros podamos rezar, con mucha  fuerza por la paz, la justicia; orar porque la dignidad de toda persona sea defendida y valorada”, precisó.

Un segundo aspecto es “estar estar disponibles para asistir, para el servicio. Hay muchas personas que están sufriendo y es importante generar espacios de contención, de solidaridad,  de defensa de algunas personas más vulnerables”.

En tercer lugar, se refirió especialmente a tener una participación activa en este proceso. “No hay que relegarse, sino participar activamente  en los distintos  espacios de manifestación, de diálogo, cabildos y encuentros”.

“Y, lo cuarto, muy importante, es pensar ¿qué tenemos que ver nosotros como iglesia en esto?  La cuota de responsabilidad. ¿Qué nos pasó cómo Iglesia? y quizás, en todo este tiempo, darle mayor importancia en el proceso de discernimiento que estábamos viviendo como Iglesia. No sólo el pueblo de Dios nos clamó como Iglesia, sino también el pueblo chileno nos está clamando como Iglesia. Tenemos que reflexionar de lo que Dios nos quiere decir en esta hora  de la historia de Chile”, concluyó.

La jornada finalizó con una oración en el oratorio de la parroquia San Agustín, ante el Santísimo Sacramento.

 

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