Comunidad brasileña Mar Adentro cumplió un año de servicio pastoral y social en Chiguayante

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Publicado el: 3 mayo, 2017

“Hemos venido a echar las redes mar adentro y estamos teniendo lindos frutos”, reflexionó la Hna. Vilma Alberti, integrante de la comunidad brasileña Mar Adentro, al cumplirse un año de su misión evangelizadora, en Chile, y específicamente en Chiguayante.

Vilma recordó que durante una visita de Monseñor Fernando Chomali a Brasil, para dictar conferencias de Bioética, fueron motivadas para venir a Chile, lo que se concretó a fines de abril, el año pasado.

“Después de un año  de misión aquí, tenemos muchas bendiciones para alabar a Dios. Venimos de misión por un mandato del Señor; tenemos la certeza que Él nos ha enviado acá. Muchas cosas hemos aprendido,  hemos conocido a muchas personas, fuimos muy bien acogidas por la Iglesia, los sacerdotes, las hermanas personas, familias, entonces ya tenemos un gran cariño por el pueblo chileno”, comentó momentos previos a la celebración de la Eucaristía, en la modesta capilla de la casa donde residen.

Explicó que la misión de la comunidad se ejecuta en cuatro áreas. Administran una fábrica de ornamentos litúrgicos, en talleres que pertenecen a la parroquia san Pablo de Chiguayante, donde trabajan mujeres que aprenden el oficio y también aprenden la liturgia y el valor que es el misterio de Dios, a través del taller Nuevo Millennio. También trabajan con los jóvenes en la Pastoral de la Universidad Católica de la Santísima Concepción; colaboran en la Pastoral del colegio Instituto de Humanidades Mons. José Manuel Santos y apoyan la tarea evangelizadora de la capilla san José Obrero, en Chiguayante.

¿Se cumplen las expectativas de venir a esta misión? “Cuando veníamos a Chile, pensábamos cómo serían las personas, pero gracias a Dios son algo similar de Brasil, porque tienen la sed de Dios. Entonces, aún tratándose de una cultura diferente el desafío era insertarnos como nos lo pide Dios cada día, Dios nos pide ir mar adentro, echar las redes y, aquí en Chile, estamos viviendo  esta experiencia de echar las redes y hacer algo nuevo, de una manera nueva. Ha sido un tiempo importante para vivir nuestro carisma”, respondió.

Lucineia Ferreira da Silva dijo estar muy contenta.”Hemos sentido un pueblo muy acogedor y este servicio me ha permitido acercarme cada día más al Señor”.  Comentó que mantiene contactos con su familia en Brasil, a quienes relata que está muy feliz en Chile. Confidenció que el idioma ha sido uno de los principales desafíos. “Aún estoy aprendiendo cada día y de esa manera poder transmitir el amor a Dios; ha sido una experiencia muy linda”.

La Hna. Lea Cristina Biazeto da Silva llegó a la comunidad en noviembre del año pasado y ha sido este tiempo una “bonita experiencia de Dios, porque nuestro carisma es avanzar hacia las aguas más profundas y como comunidad es saber recomenzar. Llevo menos tiempo acá, pero estoy aprendiendo mucho y con el deseo muy grande que nuestro Señor Jesucristo sea conocido cada vez más en Chile”.

El padre Gustavo Sterkens, párroco de san Pablo, Chiguayante, dijo que lo primero es dar gracias a Dios por el servicio que prestan las hermanas de Mar Adentro. “Agradecer por sus oraciones y su espíritu de servicio y creo que es una bendición para todos nosotros contar con ellas”.

El padre José Durán, vicario de san Pablo, también resaltó la presencia de la comunidad, en Chiguayante. “Darle gracias a Dios por su presencia en medio de nosotros; para nuestra parroquia ha sido una gran ayuda, porque le han dado mucha vitalidad a la capilla san José Obrero”.

Durante la celebración de la eucaristía, monseñor Fernando Chomali expresó que “ustedes han hecho mucho, pero al final lo más importante  ha sido la oración. Esta es una comunidad, en cierto sentido, monástica, donde hay un gran espíritu de oración y de amor a la eucaristía. Esa es la principal riqueza y especialmente hoy día, donde corremos mucho, ustedes tienen una misión casi vicaria de apoyarnos  en la oración como las Carmelitas y las Trinitarias”.

También tuvo palabras de agradecimientos “por el trabajo que han hecho; venir de lejos, a un país con idioma y cultura diferentes, pero han sido capaces con mucha inteligencia, simpatía y con mucha vida evangélica de ser tremendamente  queridas, en distintos grupos de personas. La  Arquidiócesis se ha enriquecido con ustedes, la parroquia y nosotros hemos aprendido también”.

 

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