Comunidad de Lebu compartió con alegría cierre del año de la Misericordia

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Publicado el: 16 noviembre, 2016

«La Puerta de la Misericordia como símbolo se ha cerrado, pero queda siempre abierta la Puerta que es Cristo que nos llama a vivir en santidad y justicia todos los días de nuestra vida»

Con este pensamiento queremos compartir la alegría, la esperanza, y la fe vivida de muchos peregrinos que a lo largo de este año nos visitaron en la Parroquia Santa Rosa de Lebu con motivo del año de la Misericordia.

¿Qué nos ha tocado vivir? Muchas cosas hermosas en orden a la fe y al trabajo; un equipo de recepción y muchos hermanos y hermanas involucrados para la atención material y espiritual de los peregrinos que en un gran número a lo largo del año nos han visitado.

Este domingo 13 de noviembre se clausuró, como en los diferentes templos de la Arquidiócesis, la puerta santa del Año de la Misericordia junto a la gente de la comunidad parroquial, fuimos acompañados por la última parroquia que nos visitó desde Concepción, María Madre de Dios, que junto a su párroco y numerosos fieles atravesaron la puerta Santa por última vez, compartieron la celebración eucarística y el sacramento de la reconciliación.

Un año lleno de Gracias, y de esperanza en una vida nueva en Cristo, la comunidad parroquial se vio renovada en la fe y en el ejercicio concreto de la misericordia.

Muchos fieles de diferentes lugares nos acompañaron a lo largo del año, de las comunidades parroquiales, los movimientos, las parroquias y capillas cercanas del decanato de Arauco, la Parroquia San Pablo de Chiguayante, pastoral de la familia y vida, el decanato Bio Bio, el decanato Rural, El Decanato de Arauco cerrando e iniciando el Mes de María, y un en gran número, grupos misioneros, catequistas, muchas personas en modo individual, en fin un gran número de hermanos y hermanas que movidos por la voz del Santo Padre que nos llamó a ser “Misericordiosos como el Padre” han llegado hasta Lebu en este Año de la Misericordia.

¿Qué nos ha dejado este año? Una gran reflexión, una reflexión sobre nuestro modo de ser cristianos, de entender la vida cristiana, primero que no queremos que esto sea un “cerrar los gestos de misericordia este 13 de noviembre”, la misericordia no se clausura, por el contrario, y como nos decía el Papa Francisco “Si cada uno de nosotros hace una obra de misericordia al día, se producirá una revolución en el mundo”.

 Esa revolución de amor misericordioso es lo que queremos aprender a hacer.

 

Comunicaciones Santa Rosa de Lima 

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