Comunidades de Madrugadores renovaron su fe en encuentro con el pastor

Más Iglesia Arquidiocesana

Publicado el: 11 diciembre, 2016

Animados profundamente por el espíritu de la Virgen María, se realizó el encuentro de las comunidades de Madrugadores, en el santuario de Montahue.

Con una masiva presencia de hombres que participan en comunidades de Madrugadores, se reunieron en el santuario, para  y renovar su experiencia de fe, encuentro que se inició con la celebración de la Misa, que presidió monseñor Fernando Chomali.

Al inicio, un representante de los participantes explicó que existe una “vinculación vital al Santuario que es el taller donde nos educa nuestra Madre”. Agregó que “esta mañana, en la alegría del Adviento, los madrugadores queremos testimoniar nuestra fidelidad a la Iglesia, renovar nuestra alianza con la Santísima Virgen y perseverar en nuestro servicio como instrumentos para ser luz, que brille en la oscuridad y llevar la salvación a los extremos del mundo” y agradecieron a Dios por “tantas bendiciones y regalos recibidos en el año de la Misericordia”.

Monseñor Chomali, en su homilía señaló que “nos hemos reunido para celebrar la Santa Misa, en un tiempo muy privilegiado para la Iglesia, que es tiempo de Adviento, que es tiempo de esperanza, en la certeza de que algo extraordinario va a ocurrir, que nos mantiene vigilantes y expectantes”.

Reflexionó respecto a que “todas las religiones aspiran a que el hombre y la mujer busquen a Dios y la fe cristiana tiene algo más. Dios busca al hombre. Esa es la diferencia. Nuestra fe  es que no sólo el hombre busca a Dios, sino que Dios busca al hombre y lo busca, haciéndose hombre, compartiendo nuestra humanidad”.

Concluida la Eucaristía, el Arzobispo dictó una conferencia, cuyo tema fue aspectos globales del VII Sínodo Diocesano, subrayando que “una de las cosas hermosas ocurridas en la Iglesia de Concepción ha sido el Sínodo. Durante tres años, trabajamos fuertemente para ver en qué estamos, cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades. El Sínodo fue un tiempo de gracia porque participaron todos y terminé con algunas indicaciones, constituciones de cuáles son los puntos fundamentales de lo que creo, a la luz de lo visto y rezado, que debe vivir nuestra iglesia a la cual ustedes pertenecen”.

Dijo que es fundamental volver la mirada a Jesucristo. “Un pensador alemán decía que quien no reza no tenía nada que decirle al mundo. Si nosotros queremos decirle algo al mundo, debemos tener una profunda vida de oración, tener un encuentro con el Señor. De ahí parte todo. Podemos hacer muchos encuentros, pero si no tenemos una experiencia de Dios, que nos cambie la vida, será muy difícil transmitir la fe”.

Llamó orar, participar en la misa dominical, rescatar  los espacios de oración, rescatar la Lectio Divina, tener un encuentro profundo con la Palabra de Dios.

Planteó la importancia de tener una Iglesia acogedora. “La gente se queja que nos la acogemos como corresponde. Tenemos que hacer esfuerzos para que los templos estén abiertos, trabajemos con voluntarios para prestar este servicio”.

Llamó también a renunciar a todo hábito de poder, porque hace daño y ser servidores. Indicó que la autoridad se gana sirviendo este es un camino que debemos recorrer todos. “Y ustedes con sus hijos cómo gana un padre a un hijo ¿golpeándole la mesa? Sirviéndolo, escuchándolo, acompañándolo”. Enfatizó que debe ser una iglesia sinodal, una iglesia en comunión, en que cada uno pone su talento al servicio de los demás.

Puso énfasis en la importancia de formación y citó diversas iniciativas y esfuerzos de la arquidiócesis por promover espacios para la formación de los laicos. ”Los animo a que hagan el esfuerzo de formarse y participen, porque encontrarán alegría en el corazón”.

Hizo hincapié en el fortalecimiento del matrimonio y la familia a la luz de los cambios culturales que está viviendo la sociedad. Manifestó que en la estructura de una persona que tiene una familia con un padre y una madre, que se siente querida, es totalmente distinta a aquel que siente no querido, no deseado, que está sólo.

Finalmente, los motivó a promover un servicio claro, potente, de los más pobres.

 

 

Más Iglesia Arquidiocesana