Con alegría y cariño fue acogido el Padre Claudio Alarcón en Parroquia Natividad de María

Más Iglesia Arquidiocesana

Publicado el: 10 enero, 2013

Con alegría y expresiones de cariño fue acogido el nuevo párroco de Natividad de María, en Concepción, presbítero Claudio Alarcón Jara, quien acaba de cumplir 11 años de sacerdocio

La toma de posesión de la parroquia estuvo presidida por monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de la Arquidiócesis, quien durante su homilía pidió especialmente a la comunidad orar por los sacerdotes y trabajar muy estrechos para la vida de la Iglesia.

“La primera tarea del sacerdote y del párroco es hablar de Dios. Es un hombre, normal, tomado de una familia como las nuestras, que tiene una misión especial en la Iglesia, que es hablar de Dios, predicar del Evangelio de Jesucristo, predicar  su amor para que nosotros creamos en Él y lo amemos y amándolo lo sigamos, siguiéndolo demos testimonio de Él y lo celebremos  en los sacramentos y especialmente en la Misa del domingo”, manifestó.

Luego reflexionó que “el sacerdote es el hombre que habla de Dios, a los hombres y es  el hombre que le habla a Dios de los hombres. La profundidad del sacerdote está en la vida de oración, en la vida espiritual. Toda pastoral será fecunda si está fundamentada en la oración  más que en estrategias de marketing. La oración es nuestra fuerza, nuestro alimento, es el encuentro con Dios Padre”.

Agregó que “el sacerdote es el hombre que ve las penas del mundo, porque está  presente en la comunidad y se da cuenta de sus dificultades. La barca, todos saben, especialmente los papás y todos los que enfrentan dificultades, saben bien cómo se mueve la barca. El Señor, a través de la Iglesia, el párroco, el Obispo, tiene las mismas palabras: No teman soy Yo, tranquilícense.  Nada nos va a separar del amor de Dios. El sacerdote está presente en la barca que se mueve (crisis matrimonial, los enfermos, en la muerte de un ser querido). Es el hombre de la paz. Es el hombre, en definitiva, que abre los ojos”.

Resaltó que la tarea pastoral se realiza con libertad. “El Padre Claudio estaba en Lebu y  lo hace con libertad de corazón, porque sabe que su corazón está en Dios y sabe que pertenece a una comunidad sacerdotal, presbiteral y entre todos  tenemos  que ver cuáles son las necesidades que hay,  para atenderlas con el carisma propio del sacerdocio”.

Finalmente, Monseñor Chomali  se dirigió a la comunidad presente, señalando: “Quiero pedirles que recen por los sacerdotes,  por el Padre Claudio, porque él además pertenece a esta comunidad. Él no es el gerente de un supermercado, a quien le vienen a pedir cosas, sino que es  un miembro de la comunidad, que tiene un carisma específico que es anunciar el  Evangelio y acompañar a esta barca que se mueve, para llevarla  a buen término que es  Jesucristo. El Padre Claudio viene a trabajar y necesitamos rezar por las vocaciones, porque el sacerdote es una bendición para la sociedad y hay que pedirle al Señor que dé  obreros para la mies, porque la viña es muy grande y los obreros somos muy pocos. Le deseamos lo mejor, lo vamos a acompañar en esta nueva misión y Dios  quiera Padre Claudio que des muchos frutos en santidad, en alegría en esta comunidad que presta un gran servicio a los necesitados”.

Al término de la Eucaristía, que contó con la presencia de los padres y algunos familiares del sacerdote, el Padre Claudio agradeció contento: “Quiero agradecer a Dios  por el hermoso regalo del sacerdocio; agradecer  por mi familia, a mis padres aquí presentes, a los amigos y a las personas que han venido de Lebu y  de Florida para  acompañarme; gracias a los sacerdotes, a losdiáconos, especialmente al padre Carlos de Rancagua y a Manuel, seminarista de La Serena”.

Concluyó diciendo que “todos saben que soy de estas tierras y agradecido del Señor por volver, donde conocí la vocación, gracias a mi párroco de ese tiempo, el Padre Pablo Leiva y después me enrieló el padre Germán Hermosilla, ambos son responsables que sea sacerdote. Estamos aquí para trabajar juntos en unión con el Espíritu Santo para anunciar el Evangelio y anunciar a Jesucristo. Les pido orar por mí, porque yo lo haré por ustedes. Ayúdenme a ser un buen párroco”.

Más Iglesia Arquidiocesana