Con aplausos fue recibido nuevo párroco en Hualpén

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Publicado el: 10 abril, 2015

Con aplausos y alegría, tras hacer su profesión de fe y juramento de fidelidad, el presbítero Rodrigo Villalobos Moreno, tomó posesión de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Hualpén, en presencia de monseñor Fernando Chomali, sacerdotes y la comunidad.

Monseñor Chomali, en su homilía, comentó  que “cuando visito Cabrero,  me dicen por qué se va el padre Rodrigo; vengo a Hualpén y me dicen por qué se va el padre Oscar y ayer estuve en Cañete, y me dicen por qué se va el padre Juan. Pienso que eso, es una cosa positiva”.

Dijo que  esto refleja que las comunidades quieren a los sacerdotes. “Los sacerdotes, después de un tiempo, logran generar una vida familiar en la parroquia. Con el padre Juan recorrimos toda la zona de Cañete, visitando quince pequeñas capillas y percibí el gran cariño al sacerdote. Eso es realmente maravilloso·”, enfatizó.

Sostuvo, además, que los sacerdotes pertenecen a la  Iglesia, a la comunidad.” Sería terrible que uno se enamore más de la figura del Papa que de Jesucristo. Nosotros somos instrumentos, con virtudes y defectos,  para mostrar a Jesucristo. Entonces, el padre Rodrigo, el padre Oscar, el padre Juan siguen en la Iglesia, no se van de la Iglesia”, indicó.

Manifestó que le parece muy interesante que el  sacerdote esté llamado a la donación. “De alguna manera siento que la comunidad de Cabrero preparó al padre Rodrigo; la experiencia del padre Rodrigo en Cabrero, la entrega a ustedes en Hualpén. Ustedes formaron al padre Oscar y esa riqueza  que le dio la comunidad, la entregará en Cañete. Es decir, somos un cuerpo y nos alimentamos mutuamente. La invitación es que nosotros nos llenemos del espíritu eclesial y comprendamos que todo pasa y que sólo Dios queda”.

Monseñor no ocultó su preocupación por la falta de sacerdotes en la arquidiócesis. “Estoy con un problema matemático: hay 53 sacerdotes diocesanos, otros 40 religiosos que ayudan mucho, pero hay 500 capillas. En mi visita a Cañete, en el campo, leí un letrero en una pequeña capilla que decía “misa el primer jueves del mes”. En Cañete, por ejemplo, un sacerdote celebra hasta 4 misas los domingos, para poder recorrer los campos. Entonces, pienso que debe haber más sacerdotes”, explicó.

Al término de la Misa, el nuevo párroco agradeció a Monseñor Chomali y a la comunidad, especialmente a quienes vinieron desde Cabrero. “Agradezco a quienes me reciben hoy. Recuerdo a un arzobispo que me decía que cuando un sacerdote es cambiado a otra parroquia es porque Dios quiere encomendarle otros hijos y tiene mucha razón, porque los que dejo en Cabrero no quedan huérfanos, porque quedan a cargo de otro sacerdote, con el padre Álvarez y también al padre Oscar, que estuvo en Hualpén, se le han encomendado otros hijos, en Cañete. A mí, me corresponde pastorear a estos hijos, en Hualpén. Y entiendo que lo haremos juntos”, subrayó.

Finalmente, Monseñor Chomali pidió a la comunidad querer al nuevo párroco. “No lo sientan un gerente ni un empleo, sino como un hermano de la comunidad. Debemos querernos porque somos hijos de Dios”.

 

 

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