Con bendición a padres, hijos y nietos se inició Mes de la Familia

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Publicado el: 3 octubre, 2016

Con la bendición a los padres, hijos y nietos presentes, durante la eucaristía que presidió Monseñor Fernando Chomali, en la Catedral de Concepción, se dio inicio al Mes de la Familia.

Numerosas familias, provenientes de distintas parroquias del decanato Concepción, asistieron a esta celebración, en que Monseñor los animó a promover la familia cristiana, el matrimonio y la natalidad. “Si nosotros queremos saber cómo está Chile, tenemos  que ver qué está pasando con la familia. Ustedes, sin lugar a dudas, son un gran testimonio, de querer construir un país desde los más sólidos cimientos que es la familia, la célula de la sociedad”, enfatizó, en su homilía.

Manifestó que es “muy importante, hoy, dar testimonio de nuestra fe. Esto tiene que ver con el Mes de la familia que estamos celebrando. El Señor nos pide algo que va mucho más allá de nuestra  condición natural, el perdón. Necesitamos, en primer lugar, perdonarnos nosotros mismos. Cuánta gente no es capaz de perdonarse, también es un acto de misericordia, perdonarse uno,  arrepentirse y acoger el perdón; en segundo lugar, pedir perdón, a veces nuestro orgullo nos mata, no seamos orgullosos, pidamos perdón .pero no es algo abstracto, sino que es algo concreto, real. El marido le pide perdón a su señora; la señora pide perdón al marido, los padres a los hijos, los hijos a los padres, los vecinos, entre nosotros. Pedir perdón y sobretodo `perdonar. Jesucristo nos perdonó dando la propia vida y nosotros estamos llamados a hacer exactamente lo mismo”.

Llamó a vivir una vida reconciliada con la demás y con nosotros mismos. “No es casualidad que el Papa haya marcado este año como el Año de la Misericordia. Todos hemos hecho peregrinaciones a la puerta santa, para acoger la misericordia de Dios. Cordia es corazón, el corazón de Dios se inclina ante nuestra miseria para levantarnos y no para refregarnos lo mal que nosotros hayamos hecho.Perdonarnos, pedir el perdón y acoger el perdón del otro es la posibilidad que tenemos de vivir como hermanos, sabiendo que el trigo y la cizaña crecen juntos, pero por cierto, algún día, Dios volverá para recoger el trigo y lo llevará a buenos pastos  y también  la cizaña la echará al fuego eterno”.

 

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