Con clase inaugural Seminario Metropolitano inició año académico

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Publicado el: 5 mayo, 2017

En el contexto de la Semana de Oración por las Vocaciones, el Seminario Metropolitano de Concepción desarrolló algunas actividades con presencia de seminaristas en las parroquias, para dar testimonio vocacional y el jueves 4 de mayo, se efectuó el acto inaugural del año académico, con una exposición de monseñor Fernando Chomali, sobre los distintos aspectos de la visita Ad Limina, que efectuaron los obispos chilenos a Roma.

La exposición estuvo dirigida a formadores y cuerpo docente del Seminario y a todos los seminaristas, que provienen de varias diócesis del país. Monseñor Chomali dio a conocer las actividades realizadas, pero fundamentalmente los encuentros sostenidos con el Papa Francisco, que ha sido una experiencia muy enriquecedora para todos los obispos. “Fue un momento trascendente para la Iglesia de Chile. Fue una visita larga y bastante intensa”, señaló Monseñor, haciendo notar que a diferencia de visitas anteriores, en esta oportunidad, los obispos tuvieron la oportunidad de dos reuniones, la primera de más de dos horas y media y la segunda, de más de tres horas, con presencia de los prefectos de varios Dicasterios.

Recordó que los obispos vivieron previo a los encuentros con el Papa, un retiro de tres días en Asís, acompañados por un sacerdote franciscano, para visitar los distintos lugares. “Es muy impresionante ver la cruz de san Francisco, en que dice Francisco restaura mi Iglesia. Uno reflexiona y sale con la sensación de promover la vida apostólica en los tiempos que estamos viviendo”, añadió.

Monseñor dijo que en los encuentro con el Papa, se abordaron muchos temas que atañen a la Iglesia de Chile, para lo cual el Santo Padre es debidamente informado. Se refirió a temas como el aborto, la situación de los mapuches, entre otros.

Seminaristas

En el marco de la Semana de Oración por las Vocaciones, dos seminaristas dieron su testimonio. Mario José Caro Solar, de Concepción, con tres años en el Seminario (antes estudió tres año en la carrera de Medicina), manifestó que su motivación por el sacerdocio fue “un proceso de cambio, de pensar mucho y de dedicarme mucho a la Iglesia y de servir como corresponde. Después de un discernimiento tomé este camino”.

Es de Tomé y ha participado en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, donde fue catequista de confirmación e integrante de un grupo de acción social. “Me motivó mucho cuando daba desayuno a personas en situación de calle, en Tomé, porque me llenaba viendo a Cristo, en el otro”.

Agregó que “en el Seminario, uno va entendiendo y profundizando el llamado. Este año tengo Pastoral en el Liceo y el año pasado fui al hospital y al hogar de ancianos, haciendo acción social y en esta semana estuve en la parroquia san Pablo de Chiguayante, dando testimonio; el contacto con la gente me anima mucho”.

El seminarista Miguel Ángel Maldonado Araya cursa el quinto año de formación y está en segundo de Teología. “He hecho un proceso de cinco años, en el Seminario, y mi vocación se inicia a temprana edad; ha sido un discernimiento vocacional que nace siendo muy niño, en la vida parroquial, lo que me inspira el deseo de estar cerca del Señor”, confesó.

Indicó que vivió, siendo niño y joven, cercano a una parroquia rural, en la zona de Melipilla. “Desde allí nace esta vocación y ha ido madurando cada vez más y al alero de la vida pastoral descubrí también la vocación docente. Soy profesor y ejercido por 15 años la docencia y creo que fui descubriendo que el servicio al Señor y a los hermanos era lo que el Señor me pedía. Creo que sentía que era más concreto y decidí ir a las jornadas vocacionales, en esta arquidiócesis, e ingresé, dejando la docencia”.

También ha tenido la oportunidad de estar en varios lugares. “En un primer año, viví en la parroquia La Asunción, en Las Higueras, lo que me permitió conocer la vida pastoral de esa comunidad y del decanato Talcahuano- Hualpén y apoyar a los profesores de religión de los colegios municipales por medio de la Vicaría de la Educación, entonces he hecho una pastoral bastante amplia; he estado también en el Hogar de Ancianos san José, en el Instituto de Humanidades, en parroquias y tuve la oportunidad de hacer pastoral penitenciaria. De manera que he tenido una amplia vida pastoral y es el lugar en que me siento muy contento y cómodo.

Hizo un llamado a otros jóvenes que están en discernimiento. “Mi mensaje es arriesgarse y yo como adulto, tengo 44 – entré a los 38 – uno sabe qué es lo que quiere y si el Señor está presente en su vida y está esta inquietud vocacional, creo que es el tiempo de arriesgarse con el Señor y dar el paso, porque con Él no se pierde nada, todo lo contrario, se va a ganar para la vida personal y espiritual”.

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