Con esta ley el Estado consagra la fuerza como método para resolver los conflictos

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Publicado el: 21 marzo, 2016

En la edición de hoy de El Sur, Mons. Fernanado Chomali se refiere al debate que acompañó la aprobación, en la Cámara Baja, de la ley pro aborto. Además manifiesta su esperanza en que el debate alcance mayor profundidad en el Senado en vistas al bien de los más débiles de nuestra patria.

Ya que su viaje, entre otros temas, consideraba la presentación en Roma del proyecto de Despenalización del aborto en tres causales ¿específicamente a quién le presenta el proyecto?

– La Pontificia Academia para la Vida me solicitó que el proyecto de aborto, que se discute en Chile, lo presente y haga un análisis crítico de él, a la luz de los nuevos conocimientos científicos, respecto del estatuto del embrión, la experiencia internacional, la ética y el derecho. La presentación fue escuchada por los aproximadamente 140 miembros de la Academia, quienes  representan todos los continentes y a todas las profesiones vinculadas a las ciencias de la vida.

¿Cuál es la importancia de su visita al Vaticano?

– La importancia es que a la Pontificia Academia para la Vida le interesa lo que acontece en Chile y ve con mucho dolor como ha comenzado el camino que ellos comenzaron hacer 40 años atrás y terminó con el aborto libre.

¿Qué le parece la aprobación del proyecto en la Cámara Baja?

– Me pareció un debate centrado en el supuesto derecho de la mujer a decidir respecto del hijo que lleva adentro, más que el derecho del niño en el vientre materno a que se le respete su vida. Estuvieron ausentes, en el debate, las verdades que otorga la ciencia respecto del estatuto del embrión, de su carácter humano; y también se obvió la Constitución que protege la vida del que está por nacer. Fue un debate que le faltó profundidad y honestidad, en cuanto que algunos diputados y diputadas abogan por el aborto libre y no lo dicen abiertamente, sino que se refugian en estos tres casos dramáticos para causar simpatía. Vuelvo a plantearlo. La discusión en Chile es sobre el aborto libre. Este es el primer paso.

Considerando la relación con el mundo cristiano de la Democracia Cristiana ¿le aparece correcto que la mayoría del partido haya votado a favor del proyecto? ¿Se siente traicionado?

– Los grandes traicionados son quienes no verán la luz del día, fruto de esta votación. También se traicionó la evidencia científica y el sentido común en cuanto estamos hablando de un ser humano inocente que no tiene cómo defenderse. Un ser humano como, en su momento, lo fuimos cada uno de nosotros.

¿Qué le parecen los proyectos que presentaron los senadores Sabag y Chávez, con la ayuda de Soledad Alvear para el acompañamiento a la madre y de futura adopción? ¿Este proyecto responde a la línea de la Iglesia?

– Son proyectos paliativos que se valoran porque una mujer bien acompañada desiste de abortar de acuerdo a la experiencia. Pero el punto es otro. El Estado consagra, con esta ley, el derecho de terminar con la vida de un inocente. Es decir, consagra la fuerza como método para resolver los conflictos que se pudiesen dar en la vida de una mujer. El aborto (que este proyecto lo llama interrupción voluntaria del embarazo, imitando a otros países) es un acto de violencia y es cosa de ver cómo se destrozan esos seres humanos inocentes. Reconozco que pueden darse casos dramáticos que requieren lo mejor de la sociedad para ayudarlas. A veces son casos terribles, pero que no se solucionan con la eliminación del inocente.

¿Tiene fe en que en el Senado se revierta la aprobación del gobierno?

– Tengo fe que los senadores mirarán con mayor profundidad esta ley, dado que representa un punto de inflexión de la cultura chilena, que quiere imponer como verdad el deseo a la luz de una libertad empobrecida que niega toda verdad objetiva.

En la discusión se tocó el tema sobre que una de las razones para no aprobar el proyecto corresponde a la sociedad machista en que estamos inmersos. Es más, una parlamentaria mencionó que si los hombres se embarazaran, la Ley ya estaría aprobada. ¿Qué le parece ese tipo de análisis?

– Chile es un país muy machista. Ello lo repudio con meridiana claridad. Muchas mujeres ven el aborto como posibilidad, porque han sido abandonadas por el padre de la creatura.  Las mujeres reciben salarios inferiores que los hombres por el mismo trabajo y son utilizadas por las grandes empresas como producto para vender. Sufren agresiones a diario desde las formas más sutiles hasta las más grotescas. Eso es inaceptable desde todo punto de vista. Ofuscar la dignidad de la mujer y su igualdad esencial respecto del hombre no ayuda a crecer en democracia, fortalecer el Estado de derecho y vivir en armonía. Respeto de esa frase creo que responde más bien al querer expresar el generalizado menoscabo de la mujer en la sociedad.

¿A qué atribuye el que pasemos de ser uno de los pocos países en que no estaba despenalizado el aborto, a lo ocurrido ayer? ¿Es una demostración de un cambio social?

– Chile ha cambiado mucho en estos últimos 30 años. Lo propio de Occidente es el pragmatismo, la falta de reflexión filosófica de  sentido de la trascendencia de la vida y de la solidaridad en pos de una sociedad, donde emerge la subjetividad de la persona que crea la realidad. Así, el deseo se convierte en norma de vida. En ese contexto, no hay verdad objetiva que valga siempre, sino que verdades parciales de acuerdo al querer del individuo. Es un cambio cultural mayor. Basta ver lo que está pasando en Occidente para darse cuenta que fracasó. ¿Por qué hemos de seguir el mismo camino?

¿Pierde la Iglesia influencia respecto al estilo de vida que debería llevar una sociedad según los parámetros religiosos?

– Para serle sincero, me preocupa la influencia que pierde la verdad que se hayan en los libros de embriología, en los que estudian todos los alumnos de medicina del mundo, que nos dice que, desde el momento de la fecundación, estamos frente a un nuevo ser humano. Muchos niños y niñas (desde el momento de la fecundación está decidido si es hombre o mujer) no van a nacer fruto de esta ley. Eso es lo que duele y asusta. Si por defender al desvalido  pierdo influencia bienvenido sea!

¿Hace un mea culpa respecto del trabajo que hizo la Iglesia con los parlamentarios, dada la amplia votación de aprobación, incluyendo a la DC?

-Por supuesto que la formación de los diputados fue débil en todo sentido. Ellos estaban muy bien informados del parecer de la Iglesia. Es una lástima lo que pasó. No hubo serenidad en el debate y el sujeto cuestionado (el ser humano al interior del vientre), no pudo dar su parecer.

Imagínese que el útero será en Chile, como en muchas partes del mundo, el lugar más peligroso para un ser humano. ¿Cómo quedarse callado? Yo no puedo.

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