Con Eucaristía se cerró Puerta Santa de capilla en Hospital Regional

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Publicado el: 22 noviembre, 2016

Con una Eucaristía, presidida por el padre Yuliano Viveros, párroco de la parroquia san Agustín y asesor de la Pastoral Hospitalaria, se realizó el rito de cierre de la Puerta Santa, en la capilla del Hospital Regional de Concepción, en el contexto del Año de la Misericordia, concluido el domingo 20 de noviembre.

En la celebración estuvieron presentes miembros de la comunidad Medalla milagrosa, profesionales, trabajadores y pacientes del establecimiento de salud. Y en su homilía, el celebrante  recordó que “muchos peregrinos lograron indulgencia plenaria en este templo jubilar”.

El Padre Yuliano invitó a realizar obras de misericordia, tanto de las 7 corporales como de las 7 espirituales y recordó que “muchos participaron en la santa cena de los templos jubilares y muchos, con un corazón arrepentido, contrito y humillado,  reconocieron sus faltas y sus culpas en el sacramento de la confesión. Estamos cerrando hoy estas puertas en consideración de los hermanos enfermos, para pudieran gozar de la indulgencia. Así nos sumamos a lo que se ha estado haciendo en el mundo entero, cerrar las puertas de los templos jubilares”.

En su reflexión, el P. Yuliano manifestó que “este año nos deja varias enseñanzas, la primera que el perdón de Dios no conoce límites, no conoce fronteras;  el perdón de Dios es un don maravilloso para todos; Dios perdona y borra toda falta si verdaderamente estamos arrepentidos de los pecados por los cuales pedimos perdón; cuando manifestamos no sólo la intención, sino también con las obras, un cambio.  Cuando se dan estas condiciones necesarias, entonces la misericordia de Dios se hace palpable, concreta, se hace real, pero es indispensable que para alcanzar la misericordia de Dios, haya un corazón dispuesto para recibir el perdón”.

Dijo que una de las obras concretas ha sido visitar a los enfermos en el hospital u orar por ellos. “El jubileo, si bien culminó este domingo (20 de noviembre),  sin embargo, las enseñanzas  que hemos recogido en este tiempo de enseñanza y bendición, no se agota, no se termina, por el contrario, ahora es el mejor tiempo para cosechar  los frutos que ha dejado”.

Concluyó que “terminamos con la solemnidad de Cristo Rey  y el Señor nos invita a abrir las puertas del corazón”.

La celebración culminó con un signo especial, los fieles antes de dejar la capilla, besaron la Puerta Santa –hermosamente adornada con flores – y recibieron una estampa de Jesús de la Divina Misericordia, preparada especialmente por la parroquia San Agustín.

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