Con gran afluencia de fieles se celebró la festividad de la Divina Misericordia en Concepción

Más Noticias

Publicado el: 24 abril, 2017

Según dio a conocer el padre Edgardo Ojeda, asesor del Apostolado de la Divina Misericordia, en la zona, durante la jornada hubo tres misas – a las 10, 12 y 16 horas- y en todas hubo gran presencia de personas. “La primera me tocó presidirla; la segunda, el padre Fernando Candia de los Franciscanos y la de cierre, el padre Maui ricio Aguayo, vicario general y en representación de Monseñor Fernando Chomali. La participación ha sido muy buena, mejor de lo que se esperaba, pese a las dificultades para llegar al cerro. Lo que significa la Misericordia de Dios y el apostolado que se está desarrollando estamos cada vez con mayor fuerza y optimismo. Lo que se ha estado haciendo creemos que es la misericordia de Dios, que se ha encargado de ir mostrándonos como Él lo quiere”, comentó el P. Edgardo.

Agregó que se sigue trabajando con el proyecto del santuario en La Puntilla de Lo Galindo, faltando todavía bastante por hacer. Indicó que se ha ido avanzando en el cierre del lugar, que es un paso importante para asegurar y tranquilidad en el lugar.

Las celebraciones se desarrollaron en el espacio en construcción del futuro santuario, ubicado en el sector de la Puntilla de Lo Galindo.

La misa de clausura de la festividad fue presidida por el padre Mauricio Aguayo, quien en su homilía destacó que “Dios nos ha invitado y, aquí, estamos respondiendo a esa invitación y damos gracia por ello. Recordemos que el Papa Francisco inventó un concepto respecto de la misericordia e invitó a toda la Iglesia a misericordiar. Debemos dejarnos misericordiar. Dejar que Dios actúe con su misericordia y no poner obstáculos. Hay dos cosas que suceden en el misterio de la misericordia. El primer regalo de la misericordia es la alegría. Este mundo necesita mucho de la misericordia, porque falta alegría. Es signo distintivo de quien se dejó misericordiar. Entonces, la primera misión ver que la alegría vuelva a nuestro corazón y también llevar la alegría a otros, afectados por el mal. El segundo regalo de la misericordia de Dios es el don de la paz. Hoy hace mucha falta la paz, en todo el mundo. Hay muchos hermanos de otros países que viven la violencia y sufren mucho y lo peor es que muchos son inocentes y generalmente son los pobres, los niños, los adultos mayores, entre otros”.

Por otra parte, el P. Edgardo dijo que el apostolado de Divina Misericordia sigue extendiéndose, especialmente en la arquidiócesis de Concepción, donde no hay parroquia que no tenga un grupo de la Divina Misericordia y lo propio está ocurriendo en varias ciudades del país.

Más Noticias