Con Miércoles de Ceniza se inició la Cuaresma

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Publicado el: 27 febrero, 2020

Con una invitación a profundizar la oración, en el tiempo de Cuaresma, que se inició con Miércoles de Ceniza, este 26 de febrero, el presbítero Cecilio de Miguel, recordó que la misión – como hijos de Dios – está en medio del mundo.

La celebración se realizó en el templo catedral donde los fieles recibieron, en sus manos, la ceniza bendecida para luego imponérsela en su frente y cabeza. En ese sentido, el padre Cecilio reflexionó que “siempre, Jesucristo nos dijo que “sin Mí no podéis hacer nada”. Él nos habló de las dificultades que íbamos a tener, pero que le tenemos cerca siempre, y Él está esperando que le pidamos ayuda, porque  lo único que Él quiere es que seamos felices y estemos contentos. Por eso, en este tiempo de Cuaresma, rezar más es  prepararnos para tener al Señor con nosotros, siempre”.

En todas las parroquias y en muchas capillas y comunidades se vivió con solemnidad este signo, en toda la diócesis y, en distintos horarios. En tanto, en Roma, el Papa Francisco entregó un profundo mensaje al mundo, afirmando que ““La Cuaresma no es el momento de derramar moralismos inútiles sobre la gente, sino de reconocer que nuestras miserables cenizas son amadas por Dios”. Palabras del Papa Francisco este miércoles de ceniza. Las cenizas recuerdan dos caminos: el camino de nuestra existencia, del polvo a la vida. Y el camino opuesto, que va de la vida al polvo”.

El tiempo de Cuaresma, dijo, es un tiempo de gracia, para acoger la mirada amorosa de Dios sobre nosotros y, de esta manera, cambiar nuestras vidas. Estamos en este mundo para caminar de las cenizas a la vida: “La Cuaresma se empieza recibiendo las cenizas: «Acuérdate que eres polvo, y al polvo volverás». El polvo en nuestras cabezas nos devuelve a la tierra, afirmó el Papa, nos recuerda que venimos de la tierra y que volveremos a la tierra. Somos débiles, frágiles, mortales. A lo largo de siglos y milenios estamos de paso, frente a la inmensidad de las galaxias y el espacio somos diminutos. Somos polvo en el universo”.

A nivel local, el padre Cecilio de Miguel, en su homilía en la catedral de Concepción, expresó que la oración, en tiempo de Cuaresma, es de gran necesidad. “La estamos necesitando, hoy, de una manera especial, para que nada ni nadie nos meta en ese círculo que algunos se empeñan que lo vivamos, que es el odio y la violencia, porque  eso no es Dios”.

Enfatizó que “nosotros tenemos que trabajar para  hacer que esa cultura (de odio y venganza) cambie. No es irnos del mundo, porque Jesucristo nos indicó que nuestra tarea está en medio del mundo, donde están las dificultades. Lo otro es  una tentación de escapistas, aquello que decía un grafiti “paren el mundo”. Nosotros no estamos para bajarnos del mundo, porque Jesucristo nos dice “no tengáis miedo mi pequeño rebaño,  que  yo estaré con vosotros, siempre, para que podáis  vencer al mal y  el pecado”. Esta es nuestra actitud, con nuestra oración, con  nuestra mortificación, saber que lo que estamos haciendo por la reconstrucción del país y sobre todo por la reconstrucción de las personas, aquello  que lo que el Señor nos encarga que hagamos”.

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