Con un corazón agradecido padre Ángel Jiménez celebró sus 50 años de ministerio sacerdotal

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Publicado el: 24 diciembre, 2011

Profundamente emocionado el padre Ángel presidió la Eucaristía de sus 50 años como sacerdote, acompañado por Monseñor Fernando Chomalí, Monseñor Pedro Ossandón, Monseñor Alejandro Goic, que vino desde Rancagua, sacerdotes y gran cantidad de feligreses de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de Tomé, donde el presbítero de 83 años de edad es párroco desde hace 26 años.

Como un verdadero testimonio de luz, Mons. Goic, que estuvo a cargo de la homilía, se refirió al padre Ángel ante una comunidad contenta de ser testigo de la entrega generosa de este sacerdote que fuera ordenado junto al padre Pablo Lagos q.e.p.d. en la Catedral de Concepción en 1961. “Desde que entré al seminario Ángel fue como un hermano para mí, me acogió y fue nuestro inspector, llamándonos la atención con mucho cariño, desde ese entonces nos une una gran amistad que me hace estar hoy aquí”, señaló el obispo de la Diócesis de Rancagua.

Haciendo alusión al Evangelio del día, donde se hablaba de Juan el Bautista como el precursor de Jesucristo, Mons. Goic manifestó que asimismo, este hermano sacerdote que cumple 50 años de ministerio no ha hecho otra cosa que preparar el corazón de hombres y mujeres de esta Iglesia de Concepción a un encuentro con Jesús. “El único sentido profundo de su vida ha sido ayudar a otros para que tengan un encuentro con Jesucristo, para que este encuentro con el Hijo de Dios sea el que transforme con la gracia del Padre la propia vida”.

“Ángel es un hombre enamorado de Jesucristo, sintió a una edad madura el llamado al sacerdocio, respondiendo con un sí generoso y siendo ordenado hace ya cinco décadas. La zona de Arauco, Curanilahue, los Álamos, Coelemu y Tomé han sido testigos de  su generosidad”. “Siempre nos recordaba y nos animaba a la oración diaria, el oficio divino, la celebración diaria de la Eucaristía como algo esencial en la vida de un sacerdote”, indicó Mons. Goic.

Se dirigió a los sacerdotes presentes, que en su mayoría aún son jóvenes, “sean sacerdotes santos, hombres de Dios, que Él sea el único en sus vidas. dando así testimonio de fe a través de vuestro estrecho vínculo con Jesucristo”.

“Ángel es aquél amigo verdadero que como la sangre acude a una herida sin que la llame, es de aquellas personas que siempre está preocupado del necesitado, del enfermo, cuando era obispo auxiliar de esta Arquidiócesis, siempre llegaba a mi oficina temprano y me contaba que ya había ido a visitar a tal que estaba enfermo o a un sacerdote. Un hombre con una sencillez y capaz de escuchar e ir resolviendo problemas”, recordó el obispo.

Luego, durante la consagración eucarística y como en el día de su ordenación sacerdotal el padre Ángel consagró el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo, para luego repartirlo durante la comunión. Antes de la bendición final Mons. Chomali quiso expresar públicamente su agradecimiento al sacerdote por la acogida brindada y por mostrar el verdadero rostro de la Iglesia que es Jesucristo.

Y en una breves palabras, el padre Ángel señaló a la asamblea presente estar agradecido por el afecto y apoyo entregado, llamándolos a seguir rezando por los sacerdotes; teniendo como respuesta un fuerte y prolongado aplauso de todas las personas que no escondieron su emoción y alegría al acompañar a su querido párroco en este día tan especial para él.

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