Con una Eucaristía y la certificación se clausuró Escuela de la Fe en Concepción

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Publicado el: 12 enero, 2013

Con la celebración de la Eucaristía, que presidió el Vicario de la Pastoral, Pbro. Mauricio Aguayo, y la entrega de certificados, se clausuró la Escuela de la Fe de Verano 2013, en Concepción.

Mucha satisfacción se observó no sólo en los casi 400 participantes, sino especialmente en los organizadores de la jornada, que culminó con éxito, en dependencias del Colegio Instituto de Humanidades de Concepción.

Para el Padre Mauricio Aguayo,  la constitución del Centro de Coordinación de la Formación de Laicos (CECAF),  que asume el Plan de Formación y las escuelas de formación, es una experiencia que ha ayudado a acrecentar lo que se ha hecho. “El equipo que ha trabajado en la Escuela de Concepción se ha ido empoderando cada vez más y ha resultado una experiencia mucho más gratificante, menos tensa, porque hemos podido responder  las demandas con mayores  niveles de gestión y eso nos ayuda poder disfrutar dentro de lo que es posible este servicio que realizamos”.

Dijo que, al mismo tiempo, los cursos han aumentado de manera de poder llegar con una cierta capacidad operativa en plenitud. “Estábamos viendo hasta dónde podíamos aumentar y este año, estamos llegando al punto de equilibrio como efectivamente resulta  responsable ofrecer y que sea beneficioso para las personas que son convocadas”.

Agregó que “nuestros esfuerzos están centrados, ahora y de manera paralela, con la Escuela en Concepción, en fortalecer instancias que se están dando en otros lugares y que son varias: en el Decanato Rural realizada la semana previa, que sumó en total 140 personas, lo que es bastante para hacerlo por primera vez de esta forma.  Además, lo que se ha hecho tradicionalmente en la zona del Carbón y comienza la escuela en la Vicaría de Arauco, en el Instituto San José de Cañete”.

En resumen, el Vicario estimó que “esto no sólo ha crecido, desde el punto de vista que la organización ha mejorado, sino también ha crecido en el sentido que estamos llegando a  más sectores y queremos seguir avanzando”.

Planteó que el desafío es desarrollar dos  líneas de trabajo: una, que todos  los decanatos y sectores de la Arquidiócesis  tengan  al menos una escuela en verano y en invierno. “Podrían haber más, porque hay decanatos muy extensos y poder llegar a todos los rincones de la diócesis. La otra línea de trabajo es ir al detalle, ir a las parroquias durante el año para que se generen estas instancias y podamos aprovecharla, porque hay mucha actividad, pero que no están ensambladas con el  Plan de Formación de Laicos, que tiene su propuesta, que ayuda a ordenar , ayudar a mejorar y a profundizar lo que estamos haciendo”, subrayó.

Para el coordinador de CECAF, doctor Patricio Merino, su evaluación también fue muy positiva. “Creo que esta escuela ha sido una de las mejores, porque pudimos prepararla adecuadamente. No sólo aumentó el equipo, sino también se hizo una mejor difusión y tuvimos una mayor participación de personas”.

Para él, lo más destacable ha sido cumplir plenamente el lema: Descubra, disfruta y viva la fe. “Es decir, cuando uno conversaba con la gente y veía sus rostros, está instancia da la posibilidad que las personas disfruten de su fe. Me gusta decir que la aprovechen y la disfruten y eso ayuda, sin duda, a la vivencia personal. Por supuesto, cada uno despliega en su familia, en su comunidad y en el trabajo. Y en este Año de la Fe, creo que está todo dado para que esto se vea más patente que otros años”, añadió.

Para el doctor Merino, crear CECAF ha permitido que se sumen más personas al trabajo de la formación de laicos. “Lo  importante es sumar y nosotros coordinamos; nosotros no reemplazamos la formación, porque ni siquiera nosotros la realizamos, sino que coordinamos y apoyamos a la formación que sea necesario en las parroquias y en las distintas comunidades y departamentos”.

Valoró la colaboración del Instituto de Teología de la UCSC. “Todos los años contamos con  muy buenos profesores. En esta Arquidiócesis, tenemos la gracia que existe una relación muy profunda entre el Instituto de Teología  y los distintos departamentos de la Arquidiócesis. Contamos, entonces, con los académicos del Instituto, en que muchos de ellos tienen el grado de doctor, que dan  su tiempo. Estas semanas son discípulos que ponen sus conocimientos al servicio de los otros discípulos en esta Arquidiócesis”, concluyó.

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