Con una masiva caminata y una Eucaristía en la catedral Concepción celebró Día de la Solidaridad

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Publicado el: 18 agosto, 2012

Con una masiva caminata y la celebración de una Eucaristía en la Catedral, la comunidad de Concepción vivió el Día de la Solidaridad, recordando la figura y obra de san Alberto Hurtado.

La caminata se inició con un breve acto en las inmediaciones del Hogar de Cristo, donde se reunieron cientos de familias y especialmente jóvenes, provenientes de distintos lugares de la intercomuna Concepción- Talcahuano.  La actividad fue animada por el grupo “Guerreros de la fe”, que preparó los ánimos para caminar.

La directora ejecutiva del Hogar de Cristo, Cecilia Ponce, saludó a los participantes, y los invitó  a reflexionar sobre el mensaje del Padre Hurtado para construir justicia social. “Tenemos  muchas deudas pendientes con él. Qué  distinto sería si nosotros nos tratáramos como amigos y hermanos. Demos testimonio de su mensaje”, expresó.

Luego, Patricio, un joven que representó al Padre Hurtado, leyó imitando su voz, uno de sus profundos mensajes y el capellán del Hogar de Cristo, padre Julio Stragier, leyó el Evangelio, Mateo 25, y pidió entonar el Cumpleaños Feliz, al cumplirse  60 años de la muerte del P. Hurtado.  “Descanse el que mucho trabajó. Nosotros  queremos seguir su huella, queremos seguir su ejemplo de solidaridad, porque ser solidario la lleva”, señaló, haciendo notar el lema con que se celebra el Mes de la Solidaridad.

La caminata siguió, alegre, por las calles de Concepción (Serrano, Bulnes, Prat) hasta la plaza España, donde un grupo de jóvenes de la Universidad San Sebastián, con una batucada acogió a los caminantes. Una joven leyó un discurso del P. Hurtado, en un encuentro en el cerro san Cristóbal de Santiago,  en 1938, que estuvo dirigido a los jóvenes, animándolos a ser “luz del mundo”.

La caminata continuó por el corazón de la ciudad y frente al edificio que acoge el Arzobispado de Concepción, el grupo de Pastoral del Instituto de Humanidades de Concepción, invitó a la oración y ser discípulos  y misioneros del Señor, tras lo cual distribuyó un mensaje referente a la caridad.

Monseñor Fernando Chomali  dijo que  la Iglesia enseña que la santidad es la vocación originaria del cristiano. Qué significa ser santo? No es otra cosa que vivir para lo cual hemos sido creados.

En el frontis de la Catedral,  los caminantes fueron invitados a  participar de la Eucaristía del Día de la Solidaridad, que presidió monseñor Fernando Chomali. El pastor, en su homilía, reflexionó sobre el sentido profundo de la fe y la santidad. “Nosotros, en el ámbito de nuestra vida, estamos llamados a vivir en profundidad nuestra  vocación a la santidad que es el  seguimiento de Jesucristo  hasta llegar a dar la vida por Él (…) El P. Hurtado hizo muchas obras y muchos podríamos pensar que esas obrasfueron el fin suyo. La verdades que sus obras fueron consecuencia de la fe del P. Hurtado.  Él era un hombre de fe, creía firmemente que  Jesucristo era Dios. Creía que era el salvador y creía fielmente en el evangelio cuando leía que tenía que preocuparse de los menesterosos, de los más necesitados.Era un hombre de fe que se materializó en obras concretas, porque  creía que la fe encarnaba el servicio a los más necesitados”.

Monseñor Chomali dirigió un mensaje especial a los numerosos jóvenes presentes. “Aquí, en la Catedral, hay muchos Padre Hurtado en potencia, más de lo que uno cree, y lo único que tienen que hacer ustedes  es preguntarse qué haría Jesucristo en mi lugar. ¿Cuál es la voluntad de Dios para mí?¿Cuál  es mi vocación más genuina? ¿Cómo puedo yo vivir a quien estoy celebrando?”. Agregó que “no basta con admirar la figura del P. Hurtado, sino que hay que imitarlo, a través de mi obra concreta en el aquí y en el ahora”.

Concluida la celebración eucarística, la Vicaría de Pastoral Juvenil,  preparó un hermoso gesto.  Instaló mesas en el frontis de la catedral donde invitó a compartir un trozo de pan, galletas y gaseosas. El vicario, Pbro. Pablo Leiva, bendijo la mesa  invitando a los presentes a compartir “en torno a la mesa, en torno a la comunión, en torno a la  fraternidad, a la alegría,  en torno al compartir. Por eso vamos a bendecir esta mesa común, fraterna, mesa del pan. Gracias por estar aquí como hermanos, compartiendo,  un mismo pan, una misma esperanza”.

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