Cuaresma, tiempo propicio para intensificar nuestra fe

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Publicado el: 14 marzo, 2014

En torno a este tiempo litúrgico que la Iglesia invita a vivir, surgen algunas interrogantes en el contexto de la época actual como: ¿Cuántos vivimos la Cuaresma? ¿Somos solidarios en estas fechas? ¿Hasta qué punto llega nuestro nivel de austeridad?

Marta Salazar, es una señora que comúnmente vive lo que es el tiempo de la Cuaresma “participo en las misas y oraciones extraordinarias, en la Capilla Santa Rita de San Pedro de la Paz, a veces ayuno, visito hogares y ayudo a los más necesitados”, además, dice hacerle un párele a la vida agitada. Mientras que la joven estudiante de la UCSC, Carla Villarroel, recuerda que intenta participar desde pequeña “trato de vivir al máximo durante esa fecha y durante todos los días lo que Diosito nos pide”.

En torno a este tiempo litúrgico que la Iglesia invita a vivir, surgen algunas interrogantes en el contexto de la época actual como: ¿Cuántos vivimos la Cuaresma? ¿Somos solidarios en estas fechas? ¿Hasta qué punto llega nuestro nivel de austeridad? El sentido de la Cuaresma, según el Padre Miguel Añihual de la Parroquia San José de Concepción es, “reconocer que Cristo ha sido salvado y que es un momento para meditar por lo que ha hecho Dios en mi vida, recordar esa Pasión, ya que Cristo ha hecho todo por nosotros, porque si no, no tendría sentido que hubiera muerto en la cruz”

El Sacerdote Cecilio de Miguel, Director de Pastoral de la UCSC, se refiere a su forma de vivir la Cuaresma: “antes que ser sacerdote soy un cristiano, un católico que en consecuencia engloba intensificar la Cuaresma, la virtud de la penitencia” y agrega que “se vive intensamente porque queremos acercarnos más a Jesús, entonces como sacerdote lo vivo con mayor exigencia que  cualquier  cristiano”

En Chile, durante la Cuaresma también se da espacio a la solidaridad a través de la campaña Cuaresma de Fraternidad que se realiza en todas sus diócesis desde hace 32 años. Sin embargo, hoy la mayoría de quienes la descubren lo hacen solo al ver una cajita en algún almacén  o escuela, pero desconocen de dónde viene. El padre José Cartes de la parroquia Sagrada Familia de Concepción y Vicario de Pastoral Social, señala que: “la gente piensa que Cuaresma está vinculada a la cajita, pero no a una actitud de vida”, así coincide la asistente social de la Vicaria de Pastoral Social de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción, Clotilde Vigueras: “a veces cumplimos con esa cajita sin saber su sentido, tenemos que informar lo que se logra en la campaña, para que la  gente se comprometa, algunos piensan que se reúne dinero para la Iglesia o para el sacerdote sin saber el objetivo social detrás”.

“Sólo van a bendecir su ramito”

Para saber el inicio de este tiempo litúrgico, se cuentan 40 días antes de jueves santo, pues la fecha de la celebración de Pascua de Resurrección varía dentro del calendario civil, porque el Jueves Santo se fija según el día en que habrá  luna llena entre los meses de marzo y abril, lo cual puede acontecer en un rango de 35 días, todo este cálculo se basa también en el calendario judío guiado por el ciclo lunar.

El Doctor en Teología, Arturo Bravo Retamal, señala que en Cuaresma “cada creyente se acerque a atender las necesidades que encuentre en su camino, en la necesidad que manifieste en su sector o su comunidad”. Y que la acción solidaria y la austeridad deben ser complementarias “tiene que ir de la mano la oración con la acción”, recalca.

No es un secreto que durante el año existe poco interés por asistir a la Eucaristía. El docente y jefe de carrera de Pedagogía en Religión y Moral de la UCSC, Eduardo Zúñiga,  señala que “Por cultura popular hay gente que el Domingo de Ramos va a bendecir el ramito”. Y plantea: “¿qué hacemos con la gente que va a la Iglesia en Semana Santa? ¿La dejamos que aparezca o desaparezca de forma intermitente? Nosotros, los más comprometidos, tenemos que llamarlos a que vengan, las comunidades están para que puedan integrarse a la Iglesia, y así seguir  participando, no captemos a todos si no a unos pocos”.

Todos somos misioneros

El sacerdote Miguel Añihual menciona que es importante vivir este periodo por dos sentidos. “Uno es el espiritual, sentirse frágil o necesitado de Dios, ya que la sociedad nos invita a ser autosuficientes y la Cuaresma nos dice que somos dependientes de Dios quien trasciende en nuestra vida. Y el segundo sentido, es por el hecho de ser  humanos, necesitamos tocar y ver para creer, si no, no creemos y nos cuesta eso. Esta manifestación es través de la Iglesia. Pasa esto  de sentirnos que somos criaturas de algo o alguien más superior que nosotros que  es Dios y  nos corresponde la unidad y la comunión”.

Respecto al sentido que tiene la Cuaresma para el mundo cristiano agrega  reconocer que Cristo ha hecho algo importante por  nosotros, que no solo describamos que murió en la cruz, sino de verdad reconocer que valió la pena recordarlo que murió por nosotros, y que ha resucitado. Es  un momento para meditarlo y decir lo que Dios ha hecho en nuestras vidas.

Eduardo Zúñiga recomienda “Salir al encuentro del más necesitado sin tanta demostración, de lo contrario se ensombrecen las actividades haciendo que todo el mundo sepa, hay que hacer hincapié en las misiones de verano o invierno. Sin saberlo, hay muchos universitarios que sin darse cuenta son misioneros, porque ayudan a algunos cuando les va mal en los estudios o cuando tienen algún problema personal”.

Los esfuerzos de la Iglesia a través de los sacerdotes  o gente laica, logran que el ejercicio de esta “Época de Fraternidad” sea favorable, pese a que no hay tanto interés por parte de la sociedad, sin embargo, no se rinden y los motiva aun más para mantenerla viva. Pues como ejemplifica el padre Miguel Añihual “cuando uno prepara una misión se prepara todo el año, y al final casi nunca  se usa el material preparado y se cree que no hizo nada pero finalmente sale más enriquecido porque eso  lo llena a uno” y agrega: “Vale la pena vivir la Cuaresma  porque sales con esa paz de reconciliado contigo mismo y pensando en las cosas que Dios hizo por nosotros, además, nos invita a mirarnos como hermanos y acogernos a la gratuidad y a la confianza”.

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