Curanilahue tiene una nueva residencia para niñas

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Publicado el: 3 diciembre, 2014

Un sueño hecho realidad. Eso podríamos decir de la nueva casa de la Residencia para Niñas “Manos Abiertas” de Curanilahue, que restituyó el anterior inmueble consumido a raíz de un incendio.

La ceremonia de bendición e inauguración fue presidida por Monseñor Fernando Chomali, junto al alcalde subrogante don Luis Villalobos; la directora regional del Servicio Nacional de Menores, Sename, Rina Oñate; el Vicario de Pastoral Social y presidente de la Fundación Social Novo Millennio, presbítero José Cartes; el párroco de Curanilahue, padre Pablo Leiva, y el Vicario Episcopal de la Vicaría de Arauco, sacerdote José Luis Roldán.

El Arzobispo no ocultó su felicidad ante este importante acontecimiento. Él señaló que “es una gran alegría porque el incendio destruyó una casa donde vivían 15 niñitas en situaciones familiares muy complicadas, y evidentemente que había que poner manos a la obra para solucionar el problema y la verdad que logramos hacer un gran proyecto y conseguir recursos con la ayuda del Estado, de particulares y de la Iglesia Alemana. El resultado es una casa de 300 metros cuadrados donde las niñas estarán muy bien. Sin duda este es un aporte para Curanilahue y además la demostración de que la Iglesia está tremendamente comprometida con las personas en situaciones difíciles, con los pobres y necesitados. Ésta es la razón de ser de la Iglesia de Jesucristo”.

Por su parte, la directora de la residencia, Elizabeth Basualto, manifestó que “dignidad es la palabra central que nos mueve. Estamos contentas, emocionadas, satisfechas, orgullosas de lo que nos convoca hoy, que es un día muy especial ya que se culmina un camino largo donde se ha transitado por altos y bajos, con penas y alegrías para lograr este objetivo”.

Uno de los aliados estratégicos de la Residencia Manos Abiertas, que a través de la Fundación Social Novo Millennio entrega los recursos del Estado a éste y otros programas que trabajan con infancia vulnerada en sus derechos, es el Servicio Nacional de Menores, SENAME. Su directora regional, Rina Oñate, comentó que “es sumamente importante relevar la situación que experimentan muchos niños y niñas que no tienen la posibilidad de vivir con sus familias. Por eso nos sentimos muy orgullosos de trabajar por mucho tiempo con la Fundación Novo Millennio del Arzobispado de Concepción, porque creemos que es el camino, el Estado no puede hacer las cosas solo. Independiente de que somos los principales garantes de derechos para nuestros niños y niñas también reconocemos que necesitamos el apoyo de otros”.

Catalina es una de las niñas que vive actualmente en la residencia Manos Abiertas. Visiblemente contenta, dijo “me siento bien porque encuentro que somos como una familia, estamos todas juntas y nos apoyamos. Me siento cómoda y doy gracias porque tenemos una casa nueva donde vamos a emplear todas las habilidades que nos han enseñado. Creo que ha sido bonita la experiencia que hemos vivido en el hogar”.

La residencia inició su labor en julio de 1990, a cargo de la parroquia San José de dicha comuna. En diciembre de 2005 comenzó a ser administrada por la Fundación Social Novo Millennio de la Vicaría de Pastoral Social del Arzobispado de Concepción. Pueden ingresar a ella menores de entre 5 y 18 años que han sufrido una grave vulneración de sus derechos, y permanecer hasta los 24 si están estudiando. Alberga en la actualidad a 13 niñas en riesgo social de entre 12 y 18 años provenientes de distintas comunas de la provincia de Arauco.

Sus principales objetivos son, a nivel individual, asegurar la satisfacción de necesidades básicas de las niñas tales como alimentación, salud, escolaridad, participación social, y además brindar un espacio de acogida y reparación al daño sufrido, en espera de la restitución del derecho de vivir en familia. A nivel familiar, a través de una intervención psicosocial busca referentes que participen del proceso de la niña y contribuyan a la restitución de sus derechos. Finalmente, a nivel comunitario se retoma la conexión con las redes de la niña y su familia, realizando una búsqueda de alternativas de educación, salud, participación y expresión social, entre otras.

La casa se edificó en dos etapas. La primera consideró una inversión de 50 millones de pesos, y su ejecutor fue el municipio local, con financiamiento del Gobierno Regional. Posteriormente se inició la segunda etapa con aportes de privados, de la Fundación Kindermissionswerk de Alemania y de la Campaña Cuaresma de Fraternidad, alcanzando un costo total aproximado de 150 millones de pesos.

 

Larry Henríquez Bravo – Periodista

Unidad de Comunicaciones

Vicaría de Pastoral Social

 

 

 

 

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