Dos mujeres asumen desafíos pastorales en la Iglesia de Concepción

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Publicado el: 5 marzo, 2019

En una sencilla y breve ceremonia litúrgica, realizada en la capilla del Arzobispado de Concepción, juraron dos nuevas delegadas episcopales para las áreas pastorales de Educación y Social, respectivamente, en lo que es un paso significativo de cambios asumidos por la Iglesia, en esta diócesis.

En la oportunidad, el secretario canciller de la Curia, padre Roberto Valderrama, leyó los decretos que formalizan los nombramientos y luego Adriana Fernández Álvarez y Gabriela Gutiérrez Holtzmann leyeron al unísono el juramento y compromiso en sus nuevas responsabilidades.

La ceremonia fue presidida por monseñor Fernando Chomali, quien valoró el servicio de los laicos, en general, dentro de la Iglesia, pero especialmente de la mujer. “Tenemos que vivir con fuerza el Sínodo que realizamos en Concepción, hace un tiempo, y vivir con fuerza el ejemplo del Papa Francisco. Tenemos en la Arquidiócesis, hombres, mujeres, laicos  altamente competentes que están llamados a ejercer una labor de mucha mayor responsabilidad, en la tarea evangelizadora de la Iglesia, que tiene una gran labor en el ámbito educativo y en el ámbito social y nos corresponde, a los sacerdotes, acompañar con nuestro ministerio sacerdotal y episcopal, estos procesos que surgen desde la propia comunidad de los laicos”.

Gabriela Gutiérrez, muy emocionada, comentó que este paso es muy importante en su vida de cristiana católica y más allá de su profesión. “Pongo todas mis competencias en este servicio y creo que es un regalo de Dios y agradezco profundamente la confianza del pastor, en este cargo, que hace brillar la luz del evangelio en la realidades sociales, donde muchas veces la vida está amenazada o donde está el más excluido. Esta responsabilidad la recibo con mucha emoción, porque es una responsabilidad grande, pero estoy confiada que nos acompaña el Señor y un gran equipo humano en la Pastoral Social”, afirmó.

Adriana Fernández dijo que este nombramiento es una gran responsabilidad y lo recibe con mucha alegría. “Pienso que estoy bendecida por el Señor y con ese sentimiento asumo esta misión. Como mujer, creo que es un reconocimiento al servicio que prestamos en la sociedad y en la Iglesia. Somos muchas las mujeres que estamos en el servicio en las parroquias y en las distintas instancias pastorales. Estoy consciente de mis capacidades y de lo que seguiré aportando en el ámbito de la Pastoral de Educación, donde hay muchos desafíos. Este ámbito es muy amplio tanto en los colegios de Iglesia, como los no confesionales,  los profesores de Religión. Mi compromiso es seguir profundizando la tarea evangelizadora en la Educación”, subrayó emocionada.

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