Douglas Bazi: “Ser sacerdote en Irak es una misión suicida”

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Publicado el: 31 octubre, 2015

Invitado por AIS Chile, el Instituto de Teología y el Arzobispado de Concepción, el padre Douglas Bazi compartió su testimonio de persecución, fe y esperanza.

Una sencillez, cercanía y una sonrisa permanente parecen imposible para una persona que vive en permanente guerra, pero sí, el sacerdote iraquí Douglas Bazi no para de sonreír y hasta se pregunta ¿pero por qué no voy a sonreír?.

 

Un mensaje de esperanza que cruzó las fronteras para llegar a la UCSC, gracias a la invitación de AIS Chile, nuestro Instituto de Teología y el Arzobispado de Concepción, y que para el sacerdote es fundamental para dar a conocer que su pueblo vive genocidio y que necesitan hermanos dispuestos a recibirlos en sus países.

 

Bazi, es conocido como un sobreviviente y héroe, quien luego de ser víctima de dos atentados de bomba en la parroquia “Mar Elia” de la ciudad de Erbil y un secuestro de nueve días en 2006, refugia a 117 familias cristianas que han sobrevivido a la situación del Estado Islámico.

 

“Después de 5 días  quienes me secuestraron me dijeron: “de acuerdo al Coran, en tiempo de guerra tú no eres mi enemigo, pero tú te volviste mi enemigo”. Después de 6 días me llevaron hasta donde un sacerdote y me dijeron que debía hablar en árabe, el idioma de ellos para que pudieran entender todo. Yo logré decir una palabra en mi idioma, una palabra de ayuda”.

 

Agregó: “encerrado me dijeron luego de golpearme en la cara y ver caer un diente, “no te preocupes, tienes más dientes y tenemos toda la noche para eso. Me golpearon con un martillo en la cara, rompieron mi espalda, estuve un año en cama”.

 

Estos hechos de violencia marcaron su vida, pero confiesa que ha sido motivo para mantenerse en pie y luchar por el bienestar de sus refugiados, “yo lamento que mi gente no tenga un país al cual llamar hogar. ¿ustedes quienes ser hogar?”.

 

“A pesar de todo el sufrimiento mi gente no está enojada con Dios, pero ellos se preguntan hasta cuándo va a durar este situación. Yo pienso que en buenas condiciones esto se va a extender otros 17 ó 20 años más. Nos están atacando porque somos el último grupo educado de Irak, es más fácil romper el espejo que cambiar el rostro, y en este caso nosotros somos el espejo”, aseguró Bazi.

El iraquí, originario de Bagdad y que tiene más de 17 años como sacerdote, comentó que nunca ha tenido tiempo de quietud, ya que ha estado toda su vida sumergido en un clima de guerra. “Mi pueblo ha estado sufriendo por más de 200 años y ser sacerdote en Irak es una misión suicida, eso lo sabemos, pero estoy impresionado cómo hemos sobrevivido a los ataques”, argumentó el sacerdote.

Sin embargo, Douglas considera que la ayuda que prestan a los refugiados es parte de su responsabilidad. Particularmente la inspiración de este sacerdote, se enfoca en los niños, quienes en “Mar Elia” cuentan con programas educativos, actividades recreativas y artísticas.

Un escenario complejo, que viven más de 125 mil cristianos que huyen del Estado Islámico, pero que ha dado frutos debido a la cooperación que ha brindado “AIS” que ha colaborado con la construcción de 8 escuelas de primaria y secundaria, que acogen a 8 mil 500 estudiantes de la zona.

El sacerdote finalmente agradeció por la oportunidad de compartir su testimonio y también por la ayuda recibida, y afirmó “mi gente, sobrevive sólo gracias a que la Iglesia católica los ama”.

Comunicaciones Instituto de Teología. 

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