El padre Rafael Samper visita parroquia Familia de Nazareth de Lagunillas

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Publicado el: 29 noviembre, 2017

Con mucha alegría, la comunidad de la parroquia Familia de Nazareth, Lagunillas, Coronel, recibió nuevamente al padre Rafael Samper, quien visita la diócesis, con motivo de los 25 años de la parroquia.

El padre Rafael tiene, actualmente, 66 años, ingresando al Seminario, a los 30 años, ordenándose en 1987. El descubrimiento de su vocación fue gracias a que se formó una comunidad Neocatecumenal, en la parroquia. “Al profundizar en la Palabra de Dios y al ver el ejemplo de tantas personas que dejaban todo para ir a evangelizar, uno se pregunta ¿y porque yo no? Entonces, tendría 26 años después de dos años de comunidad, hice una experiencia de levantarme para ser itinerante y, al año siguiente, ya me fui al Seminario Metropolitano de Zaragoza, pues en aquellos momentos no existían los Seminarios Redemptoris Mater que surgirían después, pues en un tiempo como el nuestro de sequía de vocaciones han surgido más de cien seminarios en todo el mundo. Pero yo estudié en un Seminario diocesano del cual guardo un grandísimo recuerdo”, confesó.

En su relato, indicó que “en mi caso fue así a pesar de que por parte de madre soy pariente del padre Mariano Avellana, venerable misionero claretiano que evangelizó siempre en Chile (más de 700 misiones) y murió en olor  de santidad, cuyo cuerpo está sepultado en la basílica que tiene los claretianos,  en la calle Zenteno, en Santiago, y que parece va avanzando su proceso de cara a su canonización. También por parte de padre, el hermano mayor fue jesuita enviado a la India y que murió y está sepultado en Bombay. Al año siguiente, y un poco más de su muerte, nací yo y me pusieron su nombre. Por eso suelo decir con humor que yo soy Rafael Samper II porque el primero fue el jesuita”.

En tal sentido, señaló que “a pesar de toda esta descendencia, la chispa de la vocación no se me encendió hasta los 30 años, cuando entré en el camino Neocatecumenal. Pero, sin duda, que ha sido lo mejor, cien veces que naciera cien veces sería sacerdote.

El padre Rafael comentó que “me siento muy contento, pues tengo mi corazón aquí, en estas benditas tierras chilenas. Mi partida fue, no por mi gusto, sino que el Obispo de mi diócesis, en España, me reclamó para construir allá una nueva parroquia en la ciudad de Huesca. Terminada la construcción le dije si ya me podía regresar a Chile y me dijo que ahora era necesario la construcción de las “piedras vivas”. Eso puede llevar un poco más de tiempo pues se trata de una zona de parejas y matrimonios jóvenes, muchas  de ellas alejada de la vida de la iglesia”.

Al retornar, en este viaje, a la comunidad que contribuyó a fortalecer y a construir un hermoso templo, el padre comentó que “he encontrado, aquí, todo muy cambiado; el crecimiento de las poblaciones ha sido una forma impresionante, prácticamente se va a concretando la unión de Coronel y Concepción. Llega el Biotrén, se nota un progreso claro, que hemos de procurar que sea también en lo espiritual”.

Dijo estar muy contento. “Me han recibido con los brazos abiertos, cuando me enteré que los de la parroquia habían reunido dinero y me enviaron el billete por internet, me emocionó y le dije al Obispo esto es lo que han hecho, sino voy se pierde el billete…. Yo siempre digo que se cumple el evangelio 100 x 1, uno deja una casa y Dios le da cien casas, deja una familia y Dios le da cien familias”, afirmó emocionado.

Hace nueve años que dejó Lagunillas y, por cierto, se llevó lindos y grandes recuerdos. “Me nombraron párroco de la nueva parroquia de San Francisco de Asís, así se llama, donde  hay distintos grupo de Talleres de oración, de vida ascendente, mensajeros del evangelio y comunidades Neocatecumenal. Además, tengo a cargo la delegación diocesana para la vida consagrada, soy capellán del convento Santa Teresa de las Hermanas Carmelitas descalzas. Llevo también la atención de la pastoral de la salud en los hospitales y residencias. En este momento, también soy arcipreste de Huesca, ciudad. Cada vez los sacerdotes somos más escasos y tenemos que hacer de todo”, añadió.

Sus mejores recuerdos “son siempre en relación con la gente. Podría nombrar, las construcciones, la evangelización por las calles, los viajes a la Isla Santa María, pero todo tiene un denominador común, las personas con las que he compartido todo esto. Sin duda alguna ha sido lo mejor que Dios ha hecho con mis torpezas (quien me conoce sabe que soy muy torpe), con todo ha hecho historia de Salvación. Nada da tanta alegría como hacer felices a los demás y si a una persona le ha ayudado a que Dios entre en su vida siempre lo recordará con agradecimiento”, precisó.

Finalmente, en relación a la visita del Papa Francisco a Chile, en enero de 2018, el padre Rafael aconsejó: “Que vayan todos al encuentro que no hagan caso de los agoreros que hablan de los gastos etc. todo es falso, el Papa lleva consigo siempre el progreso  de las personas no solo en lo espiritual, también para el país, también en lo económico. Tenemos un gran Papa que quiere una Iglesia más acorde con el evangelio tal como la soñaba el pobrecillo de Asís. Una Iglesia más misionera, en salida, en la calle nos recuerda que la misión de la Iglesia está afuera. En el Templo nos nutrimos con los sacramentos, con la palabra de Dios pero la misión esta en cada lugar de trabajo, en la vida cotidiana de las personas. Nos recuerda el Papa que por el bautismo todos somos misioneros el envío de la misión nace de nuestro bautismo “cada bautizado de ser un misionero.  La iglesia que Jesucristo creo es una Iglesia misionera y cuando deja de ser misionera deja ser la Iglesia de Cristo.”

 

 

 

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