El Papa Francisco con los padres Somascos

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Publicado el: 30 marzo, 2017

El Pontífice instó a los presentes en la Sala del Consistorio a seguir la inspiración originaria del fundador de la Orden, que tuvo el ideal de «reformar la Iglesia a través de las obras de caridad», con «un método educativo fuertemente centrado en la persona y en su dignidad», ocupándose de los últimos de la sociedad, en especial de los huérfanos y de la juventud abandonada.

"Y hablando de huérfanos, agregó Francisco, hoy existen nuevos mediohuérfanos: jóvenes y niños que vienen solos a nuestras tierras y tienen necesidad de paternidad y maternidad. Quisiera subrayar esto: en las embarcaciones tantos vienen solos y necesitan esto. Esta es también es vuestra tarea".

Haciendo referencia a la realidad actual de la orden y a la cuestión de su fisonomía internacional e intercultural en relación al servicio de los pobres, el Obispo de Roma los alentó a "ser atentos a las diversas formas de marginalidad en las periferias geográficas y existenciales. "No tengan miedo de dejar los odres viejos afrontando la transformación de las estructuras, en donde resulte útil, para un servicio más evangélico y coherente con el carisma original", les dijo, destacando cómo las estructuras, en ciertos casos, dan falsa protección y frenan el dinamismo de la caridad.

El Pontífice prodigó también palabras de aliento por el trabajo de formación de catequistas llevado a cabo por los padres Somascos, definiéndolo "un servicio muy valioso a las Iglesias locales, en comunión con los pastores y en unión con toda la Iglesia". "También el diálogo ecuménico necesita de vuestro aporte", agregó Francisco, notando que "el camino de la unidad es largo y necesita de la escucha paciente de lo que el Espíritu Santo dice a las Iglesias en particular a las comunidades eclesiales en Asia y África, en las cuales, destacó, ustedes obran con ardor apostólico".

Prosigan y desarrollen la obra inspirada por Dios a San Jerónimo Emiliani, "Patrono universal de los huérfanos y de la juventud abandonada", prosiguió el Papa, deseando a los padres Somascos "que un renovado ardor misionero los empuje a dedicarse al servicio del Reino de Dios a través de la educación de los jóvenes, para que crezcan firmes en la fe, libres y responsables, valientes en el testimonio y generosos en el servicio. Lleven adelante su camino de seguimiento y su dinamismo apostólico, alentó el Pontífice, rico de múltiples obras y siempre abierto a nuevas expresiones".

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