En la Catedral se celebró Día del Ministro Extraordinario de la Comunión

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Publicado el: 4 junio, 2018

Con gran solemnidad se celebró, el domingo 3 de junio, en la catedral de Concepción, el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, oportunidad en que además, se celebraron el Día del Ministro Extraordinario de la Comunión, los 8 años del Coro Arquidiocesano y 12 años de ministerio episcopal de monseñor Fernando Chomali, siete de ellos en servicio en esta arquidiócesis.

El diácono permanente, Pedro Sánchez, agradeció a la Iglesia que se instituyera el Día del Ministro Extraordinario de la Comunión, que se celebrará cada 3 de junio. Agradeció la presencia de numerosos párrocos que acompañaron a sus ministros.

En su homilía, Monseñor Chomali, quien presidió la Eucaristía, destacó la solemnidad del Santísimo Sacramento, precisando que en lo personal “tuve la gracia desde muy joven de ir a misa todos los días, porque en la eucaristía se celebra el verdadero misterio de lo que significa ser católico  y sentir el gran amor que Dios nos tiene a cada uno de nosotros”.

“Ustedes son testigos privilegiados. Cada vez que entregan la comunión en la misa, a los enfermos,  están haciendo una historia de amor, están diciendo al mundo: Dios se quedó con nosotros. Estoy seguro que son como el pueblo elegido, poner en práctica las palabras que ha dicho el Señor, por eso celebramos este día con un sano orgullo de haber suscitado personas generosas para poder continuar dando gracias a Dios y comunicando que Jesucristo está en medio de nosotros”, agregó.

Reflexionó, además, respecto a que “para nosotros, los católicos, el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo – pan y vino consagrados – no es una idea ni un recuerdo de lo que Él hizo en la última Cena, no es un mero símbolo de Jesucristo, es la presencia real de Jesucristo. En cada Iglesia en que hay una luz roja encendida está Jesús”.

Por último, subrayó que “las palabras del Evangelio fortalezcan cada vez más nuestra fe. Fortalezcamos que el Señor está en medio de nosotros y que nada ni nadie nos va a separar del amor de Dios, especialmente en este tiempo privilegiado donde el Santo  Padre se ha dirigido a nosotros como padre, como hermano, para hacernos ver las debilidades de nuestra Iglesia y para que podamos emprender un nuevo rumbo, del cual somos todos responsables”.

Antes de concluir la celebración, fue llevada al altar la custodia dispuesta para el Congreso Eucarístico Nacional y enviada desde la Conferencia Episcopal, como signo de este tiempo para adoración del Santísimo.

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