En solemne Eucaristía el clero de Concepción renovó sus promesas sacerdotales

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Publicado el: 28 marzo, 2013

En una solemne Eucaristía, presidida por Monseñor Fernando Chomali, el clero de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción, renovó sus promesas sacerdotales, en medio de una masiva feligresía que copó la catedral.

En esta Misa Crismal fueron bendecidos los santos crismas (óleo de los enfermos, de los catecúmenos y el santo crisma) y al término de la celebración, Monseñor Chomali saludó especialmente y agradeció a 22 sacerdotes extranjeros que sirven pastoralmente en la Iglesia de Concepción.

En su homilía, el Arzobispo dio, primer lugar, gracias a Dios por las familias de los sacerdotes. “Recordarán aquellos momentos en que ingresaron al seminario y hoy nos ven consagrados. Muchos, tal vez estarán felices de tener un hijo sacerdote y los acompañan en su vida diaria con sus alegrías  y con sus penas”, manifestó.

Expresó que “ustedes son un importante apoyo para nosotros, con su compañía sincera, su oración y su aprecio. La vocación sacerdotal es un gran regalo absolutamente inmerecido. Dios se fija en algunos para llamarnos al ministerio sacerdotal,  para anunciar la buena noticia de Nuestro Señor Jesucristo. Una noticia que se anuncia de manera sencilla y humilde. Los sacerdotes trabajamos silenciosamente y hacemos muchas actividades al servicio de los demás, en las 52 parroquias, en las 500 capillas, en los colegios,  en las universidades, en los movimientos eclesiales; en la cultura, en el mundo, acompañando a los enfermos y a los encarcelados. Es muy hermoso ser sacerdote  y estoy cierto que muchas familias desearían tener un hijo sacerdote  y tal vez muchos jóvenes se preguntarán “¿Por qué yo no?”.

Agregó en su homilía que “hemos sido consagrados para llevar la buena noticia a los pobres en nombre de Cristo, porque es eso lo que necesitamos, personas que se consagren a Dios para que le hablen de Dios a los hombres y para que le hable a Dios de los hombres.Hoy, delante de todos, vamos a renovar nuestras promesas y les pedimos que nos acompañen en este camino maravilloso, porque necesitamos dar testimonio de Jesucristo casto, Jesucristo obediente y de Jesucristo pobre”.

En parte de su mensaje, expresó: “Les pido que profundicen lo que significa un sacerdote  en su comunidad. El obispo, el sacerdote no es un gerente de un grupo de personas. Es un pastor, un amigo y un hermano que comparte la vida con la comunidad. Está convocado a servir desde la especial vocación a la cual ha sido llamado; somos dispensadores del amor de Dios, quien se ha valido de lo pobre para manifestar la riqueza que significa la vivencia de Dios con nosotros.Ayúdenos a ser portadores de esperanza”.

Dirigiendo sus palabras a los sacerdotes, indicó: “Como Obispo he pensado mucho del Presbiterio y quisiera decirles  que es un  milagro; cada sacerdote, cada joven que entra al seminario es un milagro. Podrán haber aquí personas tan diversas: chilenos, extranjeros; hay jóvenes que están recién empezando su ministerio y otros que han llevados años de vida consagrada en nombre del Señor; sacerdotes que venimos de realidades familiares tan diversas; tal vez no tenemos lazos sanguíneos – salvo dos hermanos sacerdotes aquí presentes – , pero tenemos algo mucho más profundo, que es la fe en Jesucristo  y decir con justa razón que Él nos amó y se entregó por cada uno de nosotros”.

Llamó, finalmente a tener presente a los sacerdotes que están enfermos o pasan por dificultades y a aquellos que muchas veces son incomprendidos. “De modo más especial aún, pidamos por el Papa Francisco, que hoy también renueva sus promesas sacerdotales, para que con su inteligencia nos ilumine en el caminar en el encuentro con el Señor”, concluyó.

Sacerdotes extranjeros

Durante la celebración, monseñor agradeció con un sencillo presente y un fuerte abrazo, el servicio pastoral de los sacerdotes extranjeros, lo cual fue sellado con grandes aplausos de los presentes. Los agradecimientos fueron para el padre Jesús Balmaseda Fernández, español, con 59 años de sacerdocio y 49 en Concepción; Pbro. Cecilio de Miguel medina, español, con 50 años de sacerdocio y 20 en Concepción; Pbro. Francisco Valladares Escutia, español, con 14 años de sacerdote y 5 en Concepción; R. P. Eulalio Cabodevilla, capuchino, español, con 44 de sacerdocio y 20 en Concepción; R. P. Pedro Mancebo, dominico, español, 59 años de sacerdocio y 21 en Concepción; R. P. Alejandro Valbuena, dominico, español; 44 años de sacerdote  y 1 año en Concepción; R. P. Elías Elena, terciario capuchino, español, 53 de sacerdote y 31 años en Concepción; R. P. Luis González, legionario de Cristo, español, 11 años de sacerdocio y 2 años 6 meses en Concepción; R. P. Julio Stragier, jesuita, belga, 43 años de sacerdocio y 19 años en Concepción; R. P. Gustavo Sterkens, premostratense, belga, con 54 años de sacerdocio y 40 años en Concepción; Pbro. Pedro Antonio Flores Ruiz, nicaragüense, 8 de sacerdocio y 2 meses en Concepción; Pbro. Enrique Geist Reck, alemán, 43 años de sacerdocio; Pbro. Agostino Molteni Elli, italiano, 25 años de sacerdocio, 20 años en Concepción; Pbro. Ramón Ricciardi Castellani, francés, 49 años de sacerdote y  46 años en Concepción; Pbro. José Luis Roldán Solis, argentino, 20 años de sacerdocio y 12 años en Concepción; Pbro. Francisco José Roussel Dionne, canadiense, 21 años de sacerdocio y 14 en Concepción, Pbro. Edgar Roque, nicaragüense, 5 años de sacerdocio y 5 meses en Concepción; R. P. Armando Bayard, agustino, panameño, con 6 años de sacerdocio y 3 años en Concepción;  R. P. Juan Carlos Giraldo Osorio, asuncionista, colombiano, 5 años de sacerdocio y 1 año en Concepción; R. P. Ricardo Rosales, legionario de Cristo, mexicano; 16 años de sacerdocio y 1 año y 7 meses en Concepción; R. P. Oscar García, pobre siervo de la P., uruguayo, con 14 años de sacerdocio y 5 años en Concepción y R. P. Ángel Cerró Schoenstatt, venezolano, 49 años de sacerdocio y 41 años en Concepción.

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