En V Asamblea Eclesial Diocesana Monseñor Chomali llamó a transformar la cultura

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Publicado el: 22 octubre, 2011

Monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de Concepción, llamó a los católicos a transformar la actual cultura caracterizada por el autoritarismo y el consumismo, por una cultura de fraternidad y del amor.

Nuestro Arzobispo presidió este sábado la V Asamblea Eclesial Diocesana, que convocó a más de 600 agentes pastorales que representan todas las instancias de la Iglesia local,  para reflexionar  sobre el “Anuncio de Jesucristo que incida en la vida y en la cultura de nuestro pueblo”.

La jornada se desarrolla en dependencias del colegio Inmaculada Concepción, iniciándose con un momento de oración que estuvo a cargo de monseñor Pedro Ossandón,  obispo auxiliar y continuando con un mensaje de Monseñor Chomali, en el cual puso énfasis que “es fundamental tener una profunda experiencia de fe, en las parroquias, en las comunidades, en los colegios,  la Universidad, en el Arzobispado y en nuestros hogares,  los cuales tienen que ser un espacio donde brille la fe como una virtud teologal, porque no podemos transmitir lo que no tenemos”.

Nuestro pastor recalcó que  la Iglesia está en movimiento en su tarea de evangelizar. “La Iglesia es     parte de una sociedad compleja, en que también ha vivido sus propias dificultades, pero lo que nos mueve  es el convencimiento muy profundo, que lo que nosotros ofrecemos vale la pena: Jesucristo nos trae esperanza, nos trae salvación  yos trae el sentido a la vida”, afirmó.

Subrayó respecto a la misión del anuncio de la Palabra de Dios. “Tenemos que proponernos como servidores de la Palabra de Dios, renuncia a todo poder, a todo autoritarismo y volver a las raíces más profundas que es el anuncio de la palabra de Dios, la salvación y el servicio a los más necesitados”, precisó.

Recordó que este año las prioridades pastoral son la familia, “porque hay muchas  familias con muchos problemas y las queremos apoyar”; los jóvenes, “porque hay muchos jóvenes que no estudian y no trabajan  y no le encuentran el sentido a la vida”; los encarcelados, “que son los más pobres de los pobres, porque están sin libertad”, y los migrantes, “ que lamentablemente  son siempre muy discriminados”.

Monseñor Chomali expresó que “lo que hoy nos debe distinguir es que seamos un hogar, una  escuela de comunión y participación y que se nos reconozca como familia, porque nos une algo muy profundo que es el amor de Jesucristo que se derramó en cada uno de nosotros”.

Llamó a hacer un gran esfuerzo, desde la propia experiencia personal con Jesucristo,                                                                                             “porque cada uno tiene una experiencia y una historia personal  con  Jesucristo y una misión particular que enriquece la Iglesia”. Llamó a descubrir la propia vocación y recalcó que “los padres tienen una gran responsabilidad para que los hijos descubran su vocación al interior de la Iglesia”

Expuso que “la  fe que no se hace carne, es una fe muerta. La cultura no es un dato dado, la cultura cambia y nosotros estamos llamados a cambiar la cultura de una manera del todo particular. La cultura es el modo cómo los hombres, según Declaración de Puebla, se relacionan con Dios, con el mundo, con el ambiente con cada uno de nosotros. Cómo nos instalamos a mirar la realidad y participamos en ella. La cultura se va transformando de acuerdo a lo que va pasando con las personas. Tenemos que postular la cultura del amor, la civilización del amor. Es nuestro gran desafío. La oración de San Fran cisco es una propuesta  que produce este cambio y genera una cultura nueva”.

En su reflexión, el Arzobispo comentó: “He pensado sobre la violencia en que estamos inmerso, la TV muestra violencia, nosotros hemos sido testigos y vivido la experiencia de la violencia en sus diversas formas ¿Por qué? Nosotros los católicos estamos llamados a hacer una lectura teológica de lo que sucede en el mundo. A nosotros no nos basta la lectura sociológica, no la niego; no nos basta la lectura psicológica, aunque no la niego;  no nos bastan   las lecturas políticas, porque estamos llamados a hacer lecturas teológicas de lo que acontece    en el mundo. He llegado a la conclusión que estamos inmerso en tanta violencia, porque hemos enquistado la cultura de la competencia  y la cultura del éxito, que es lo que   nuestra  la sociedad, que  se parece más a una pista de atletismo donde todos se van codeando, donde hay ganadores, perdedores, personas caídas, donde hay heridos, donde hay trampa, que una familia donde nos reconocemos como hermanos”.

Señaló que la responsabilidad del católico, a través del testimonio de vida, es trabajar para pasar de una pista de atletismo, que no trabaja con buenas armas, a una cultura de la familia, “donde nos miramos a los ojos, donde nos reconocemos como somos y el vínculo más fundamental que es Jesucristo”. Por eso, llamó a dar testimonio de la experiencia de vida, haciendo notar que “la vida no es para competir, sino para compartir”.

 La Asamblea incluyó un a metodología de trabajo en mesas de reflexión que concluirán en un plenario y la celebración de la Eucaristía.

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