Fieles de Concepción revivieron Vía Crucis en un trayecto de más de 20 cuadras

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Publicado el: 10 abril, 2012

Más de 20 cuadras cubrió el Vía Crucis que se desarrolló en el Viernes Santo y que presidió monseñor Fernando Chomali, en Concepción.

Como es tradicional, el inicio se realiza a los pies de la Cruz Monumental, ubicada en el acceso a la ciudad, donde se reunió previamente un grupo de personas, y de entre ellas, 5 varones voluntarios aceptaron llevar la cruz desde la primera estación. En el trayecto lento y ordenado, fueron asumiendo este servicio grupos de niños, jóvenes, dueñas de casa, religiosas, adultos mayores, seminaristas hasta la estación catorce, en que la cruz fue cargada por Monseñor Chomali y otros cuatro sacerdotes.

Durante el Vía Crucis se rezó el Santo Rosario y se repasaron lecturas y reflexiones, seguidos de cantos que un grupo de seminaristas interpretó desde un vehículo con altoparlantes para que los fieles, que cada vez fueron en mayor número, se sumaran masivamente.

Con la colaboración de Carabineros, la procesión siguió su trayecto por avenida San Juan Bosco, O´Higgins hasta culminar en Caupolicán e ingresar a la catedral. En el templo, donde esperaba otro número importante de personas, se revivió la Pasión del Señor y posteriormente, la Adoración de la Cruz, que sostenida primero por Monseñor Chomali y luego por el Pbro. Luis Figueroa, deán de la catedral, centenares de fieles se acercaron a besar suavemente los pies de la imagen de Jesucristo.

En una breve reflexión, el Pastor expresó que “la mentira, la traición, el engaño, la negación serán superados por el amor y la misericordia, en la Resurrección, como un signo de triunfo sobre la muerte. Esa es nuestra fe, la fe que Dios entrega a su Hijo, porque Él se entrega para asumir nuestros dolores, angustias, sufrimientos, soledad y nuestro sin sentido y lo eleva a una vida nueva en Él”.

Añadió que “la pregunta de Jesús: Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado, sigue presente, lo más probable, en el corazón de cada uno de nosotros frente a nuestros problemas y conflictos”.

Dijo que nunca hay que olvidar que “Dios mío Dios por qué me has abandonado, representa la realidad última de Jesús, que quiere ser obediente hasta el final; Jesucristo quiere hacer la voluntad del Padre, porque Él sabe que es fuente de resurrección. Dios quiera que, en estos días, profundicemos este misterio de amor de Jesucristo, que se entrega por nosotros, para que nos renueve nuestra esperanza, nuestra fe y especialmente nuestro amor”.

 

Finalmente, Monseñor expresó: “Para que tengamos una adhesión más madura del Señor, para que seamos capaces de acompañarlo a Él en la cruz y también en la resurrección, asumamos con mucha más fuerza y más ahínco nuestra fe a Dios y a la Iglesia, la Iglesia que Él mismo dejó, para que perpetuáramos este misterio de amor”.

 

La acción litúrgica culminó con la Comunión a los fieles.

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