Fructífera misión de Instituto de Humanidades de Concepción en Ñipas

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Publicado el: 24 enero, 2017

Una positiva evaluación tuvieron las misiones de verano del Instituto de Humanidades Alfredo Silva Santiago de Concepción, en la parroquia Dulce Nombre de María de Ñipas.

Las comunidades de alumnos y alumnas, acompañadas por padres y profesores, se distribuyeron en los sectores de San Ignacio de Palomares, Carrizal, Orillas del Itata, Lomas Coloradas, Ránquil, Manzanar y Batuco.

 Valentina Maldonado, jefa de comunidad en San Ignacio, señaló “estos diez días de misiones fueron muy llenadores y todos nos vamos súper contentos. Tuvimos que dar el cien por ciento en cada actividad pero eso no se compara con lo que la gente nos entregó, que es lo que más se destaca. Siempre están para nosotros, nos esperan con ansias, nos impresiona el cariño que nos tiene la gente”. Por su parte, Joaquín Poblete, de octavo año A, dijo “me gustó mucho la manera como nos recibieron en sus casas, de una forma muy bonita a través de pequeños detalles como sirviendo un vaso de bebida o unas galletitas”.

 Los misioneros estuvieron acompañados todos los días por los sacerdotes Pedro Osses y Claudio Placencia, capellanes del Instituto. El padre Pedro comentó “esta misión fue un tiempo de gracia del Señor, porque nos permitió estar en una parroquia donde no hay párroco y nos dimos cuenta que la Iglesia tiene vida en esta comunidad. Nos acogieron bien como misioneros, tuvimos siete lugares de misión donde las comunidades de alumnos y alumnas compartieron con las familias la palabra de Dios, las oraciones y actividades con los adultos y los niños. También celebramos Eucaristías y creemos que se hizo un buen trabajo de misión con los jóvenes del Instituto. La colaboración de los apoderados y algunos profesores fue tremenda, en resumen, un trabajo en equipo bastante bueno y fructífero”. Asimismo, el padre Claudio relevó el trabajo de los alumnos y alumnas jefes de comunidad, “porque lideraron a sus compañeros de misión organizando el día y las visitas misioneras; además hubo una buena respuesta en los lugares cuando celebramos la Santa Misa, porque la gente del lugar nos conoce por el largo tiempo de misión que se lleva adelante acá en Ñipas”.

 La experiencia de los estudiantes con el quehacer misionero es variada en cuanto a los años de participación. Pía Corral, responsable de la comunidad de Manzanar y quien lleva varios períodos, destacó que las del 2017 fueron unas buenas misiones de verano, ya que “hubo pocos misioneros enfermos y ningún problema con las sedes. Las misiones se llevaron a cabo gracias al apoyo de los padres, pues hubo muchas cosas complejas que nos ayudaron a superar”, señaló.

 Por último, la recién egresada Natalia Flores participó por primera vez de esta actividad pastoral, que la dejó realmente conmovida. “Fue mi primera misión y una experiencia única, me arrepiento de no haber venido antes porque me ayudó mucho a reencontrarme conmigo, con mis padres y con Dios. Creo que a todos nos hace bien compartir con los demás y conocer gente nueva. La empatía, lo que uno se desarrolla espiritualmente es increíble, Dios te habla a través de las personas, entonces más que misionar, son las mismas personas quienes lo misionan a uno por lo tanto es una experiencia cien por ciento recomendable”.

 Larry Henríquez Bravo, Periodista, Vicaría para la Educación y Fundaciones Educacionales.

Fotografías: Sacerdotes Pedro Osses y Claudio Placencia, misioneros Instituto de Humanidades de Concepción.

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