Historia de cómo se formó el pesebre

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Publicado el: 13 diciembre, 2012

Los evangelistas, Mateo y Lucas nos dicen que Jesús nació en Belén. Mateo no precisa el lugar, pero Lucas señala que María, después de dar a luz a su hijo, “lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento” (Lc 2,7). El “pesebre” indica que el sitio donde nació Jesús, era el lugar donde se guardaba el ganado.

Justino (Diálogo con Trifón 78, a mediados del siglo II) afirma que nació en una cueva y Orígenes (Contra Celso 1,51, s.III) y los evangelios apócrifos refieren lo mismo, que nació en una cueva (Pseudo-Mateo 13). Por lo tanto lo concreto que nos tramiten estas fuentes es solamente que Jesús nació en un lugar donde habitaban los animales.

La escena que representa el nacimiento de Cristo en un pesebre se fue completando con el paso del tiempo. A principios del siglo IV se representaba a Cristo en un pesebre y había solamente una vaca y un asno pero los evangelios nada dicen de esto, es parte de la religiosidad y piedad del pueblo. A fines del siglo IV se agregó una estrella. La Virgen María se agregó recién a partir del año 431, después del Concilio de Éfeso, en ese entonces apareció en el centro del pesebre la imagen de María. Fue San Francisco de Asís quien pocos años antes de su muerte que popularizó la costumbre de armar un pesebre.

En su viaje a Belén, en el año 1220, quedó asombrado por la manera en que se celebraba allí la Navidad. Entonces, cuando regresó a Italia, le pidió autorización al Papa Honorio III para representar el nacimiento de Jesús con un pesebre viviente. A partir de ese momento, la figura de José se agregó al pesebre y se sumaron animales y aves, la tradición que comenzó en Greccio se extendió por Europa y luego por el resto del mundo, pero los evangelios nada dicen de esto pues es parte de la tradición cristiana.

 

Un poeta de nuestro tiempo muy bien grafica esta costumbre de adornar en un pesebre la figura de Jesús, María y José:

San Francisco y el pesebre, FRAJ

… Y fue el Santo de Asís

el que lo pensó así.

El quiso gran alegría

de Navidad en el día,

para las aves quería

granos y trigo sin fin,

día de amor y cariño,

entre pajas, no en armiños,

nació Dios pequeño niño

para el hombre redimir.

 

Mandó el Santo que hubiera

de Greccio en la pesebrera

la figura de los tres:

María, el niño y José,

y que por el lado estén

de cierto, vaca y ternera,

unos cuantos corderillos

y también un borriquillo,

fieles, frailes y chiquillos

han de cantar noche entera.

 

Todos, con cirios prendidos,

y el corazón encendidos,

asistieron a la Misa,

un gallo las doce avisa,

feliz el Santo precisa

el amor del Rey nacido

es tan tremenda humildad,

para darnos sanidad,

dice la historia en verdad

el niño haber sonreído.

 

Y desde entonces se extiende

la costumbre de Diciembre,

una tradición bendita

de recostar en pajita

a Dios niño en figurita,

familias con fe lo entienden.

“Noche de paz y de amor”,

los niños en derredor

cantan a su Redentor:

La luz brilla en el pesebre

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