Hogar de Ancianos de Lebu: una obra de Dios

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Publicado el: 30 noviembre, 2016

Con gran esfuerzo, la parroquia Santa Rosa de Lima, mantiene por casi 45 años, el Hogar de ancianos San Francisco de Asís, en Lebu, que da digna acogida a más de 30 adultos mayores muy necesitados de la provincia de Arauco.

El Hogar nace oficialmente el 04 de Octubre 1972 y fue su fundador el Padre Franz Benner, quién al recibir en donación la Casa Ebensperger-Richter, una casona señorial, distintiva de un pasado de Lebu muy importante económica y socialmente, y la ve como el lugar adecuado para su proyecto social: una casa de acogida para ancianos, que ya cuenta con más de 44 años de ininterrumpida labor en favor de la ancianidad.

 “Todos los sacerdotes, párrocos y vicarios, que pasaron por esta parroquia Santa Rosa de Lima algunos más, otros menos, adhirieron a esta obra dejando su huella y su impronta, algunos porque se comprometieron de lleno con esta misión, otros por no hacerlo tanto, pero a nadie le fue indiferente este servicio a los hermanos adultos mayores”, manifestó el Padre José Luis Roldán, Vicario Episcopal de Arauco.

 El hogar está ubicado en Lebu, capital de la Provincia de Arauco, en la calle JJ Pérez 714. Actualmente, su capacidad es para 30 ancianos y ancianas, sector mujeres en habitaciones de dos, y de hombres en la misma modalidad. Hoy, hay 31 residentes y varios están en listas de espera. Se reciben preferentemente de Lebu y alrededores, pero está abierta a toda la provincia de hecho tenemos residentes de Cañete, Los Álamos y varios lugares de la provincia. Es una institución sin fines de lucro, por lo tanto se prioriza a los más pobres y se los atiende con cariño y dedicación.

 “Si se entendiera con claridad, diría simplemente que este Hogar se financia…por la Providencia de Dios Padre, quien ama a sus hijos y les da lo necesario para vivir…”, precisó el Padre José Luis, agregando que se mantiene con una parte de las pensiones de los abuelos y abuelas,  de ochenta mil pesos, algunos de más cien mil, ciento veinte mil, no más que eso. Mensualmente, se les entrega un veinte por ciento de sus ingresos, para sus gastos personales. Además, se cuenta una cantidad ínfima de socios del hogar que aportan un dinero mínimo que llega a ser unos ciento ochenta o doscientos mil pesos al mes, entendiendo que se gastan casi trescientos mil sólo en paños, y siempre vamos con una boleta atrás. Además, se suman coronas de caridad, que se colocan en el hogar. A todo esto, se agrega el trabajo de un Comité que sale a recolectar  frutas, carne, legumbres, etcétera, que donan personas generosas y finalmente, otros aportes como papas, que donan personas del campo y pescado, de pescadores”, explicó en detalle.

 

El Padre José Luis, pese a este esfuerzo, se muestra contento por “nunca ha faltado lo necesario y siempre ha habido desayuno, almuerzo, merienda y once para los abuelos, Dios no se deja ganar en generosidad. En razón de justicia, también hay que decir que el Municipio de Lebu nos colabora, en lo posible, con arreglos, trabajos, y aportes monetarios. Felizmente, se ha logrado una alianza estrecha con ellos y son cercanos al hogar”.

 

Después del terremoto, el edificio del Hogar, quedó muy dañado y por cierto, recuperarlo es muy costoso. Mediante algunos proyectos, se ha recibido ayuda municipal y gubernamental, para algunas mejoras. “Estamos esperando la concreción de un proyecto realizado a través de municipalidad, para lograr, con dineros del gobierno, hacer una sala comedor grande con baños y otras dependencias, más una cocina que remplace la que está ya vieja y a trasmano, donde comen los ancianos. Rezamos para que esto se dé”, confidencia el Padre.

 Atención de los residentes

 Para conocer cómo funciona el Hogar, el Padre José Luis expresó que “primero debo decir que existe un equipo de funcionarios que está, desde muchos años trabajando con los ancianos, un trabajo duro, exigente, desgastante, y mal pagado. Si bien, desde que llegamos nos empeñamos en mejorar sus sueldos en algo, se trata de un grupo de mujeres que, por turnos, realiza las tareas de aseo, cocina, atención a los abuelos y abuelas. Eso significa baño, cambio de paños dos o más veces al día, traslado, llevarlos a la atención médica, estar con ellos, y mucho más. Muchos de nuestros abuelos no son totalmente autovalentes. Desde el año 2013 incorporamos, con proyectos y esfuerzos propios, tres TEMS (técnicos de salud), quienes realizan una labor impagable; una Kinesióloga por proyecto del CEDUC (CFT de la UC del Norte) y estudiantes de Liceo con orientación de auxiliar de enfermería que acompañan de manera esporádica a los residentes. Si bien es el Párroco el principal responsable del Hogar, es la figura relevante de una señora, quien administra y busca recursos para la marcha del hogar, de una manera totalmente comprometida, que recibe un sueldo mínimo para la tarea que desempeña, al igual que todas, porque nos es tarea fácil de ninguna manera”.

 

¿Este hogar es la “solución” para adultos mayores que no tienen apoyo?

 

El Padre José responde que “sin duda que sí. Hacer algo por los adultos mayores es más que necesario; se trata de la población que más crece actualmente y pensemos solo en esto. De acuerdo a estimaciones de la OMS, en el año 2050, el 22% de los habitantes del planeta tendrá más de 60 años y más de 400 millones de personas estarán por sobre los 80. Cada año, en Chile, se suman 100.000 adultos mayores, es un dato elocuente… ¿Es solución este hogar? Sí y todos los hogares, porque los que tienen algo de familia aún, hoy están solos, porque todos trabajan o estudian…quedan solos a merced de peligros, en la misma casa. Aquí, en el hogar hay de todo, desde quienes vienen y se preocupan, hasta los que los dejaron y nunca más regresaron, eso es duro para ellos y para todos. Pero, se ha logrado generar una “familia” en este lugar, una comunidad de servicio generosa y eficaz”.

Deberíamos, según mi humilde parecer, encaminar esfuerzos desde lo social hacia los adultos mayores, se hacen cosas por los más jóvenes y se ve que es necesario, de hecho el comedor solidario de la Parroquia tiene 60 o 70 comensales, familias enteras, niños, adultos jóvenes alcohólicos o víctima de la droga…pero ¿Hacia dónde van? Van a ser adultos mayores en situación de calle; es un círculo, es el círculo de los excluidos, de los desechados…

 En Lebu, “oficialmente”, es el único hogar de ancianos y a juicio del Padre José Luis, sería importante que hubiesen otros establecimientos de adultos mayores de larga estadía.

 Finalmente, expresó que se acompaña espiritualmente a los ancianos y ancianas del Hogar. “Cada día sábado se celebra la Santa Misa, en la cual participan todos; una gran número de ellos comulga y lo hace con plena conciencia. Las Hermanas Betlhemitas ocupan algunos días de la semana visitándolos, acompañándolos, apoyando al equipo de trabajo, llevándoles, junto a otros ministros, la sagrada comunión. Dos veces al año, de manera general, se les da el Sacramento de la Unción de los enfermos, y cuando es necesario, obviamente. Pero, no es condición para ingreso al hogar la fe que profesa, en ese momento, no se discrimina por esto, se recibe y se atiende. Grupos evangélicos participan colaborando con onces, cumpleaños, pero siempre en un clima respetuoso, de ninguna manera proselitista”.

 

 

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