Homilía Te Deum Concepción 2014

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Publicado el: 18 septiembre, 2014

Este miércoles 18 de septiembre a las 10.00 horas se realizó el Te Deum, en el que el Arzobispo entregó un fuerte mensaje a la comunidad.

TeDeum 2014

Catedral de Concepción Chile

+Fernando Chomali G.

Arzobispo de la Santísima Concepción

18 de septiembre 2014

 

Al igual que años anteriores, nos hemos reunido en la Catedral de Concepción para celebrar el 18 de Septiembre, con una acción de gracias, un Te Deum. Lo hacemos con solemnidad, porque la Independencia que gozamos, la amerita. La misma solemnidad nos obliga a trazar nuestro futuro de cara a Dios.

Como chileno y Arzobispo en este día, me surge una mirada agradecida de todo cuanto Dios nos ha regalado. Gracias por la naturaleza y sus recursos naturales, pero sobre todo gracias, por cada uno de sus habitantes.

Gracias por esos cientos de miles de padres y madres que se levantan, cada mañana, a trabajar para darlesun mejor porvenir a sus hijos; gracias a los obreros y obreras, que de manera silenciosa y eficaz, construyen la patria.

Gracias a los servidores públicos, que no exentos de dificultades e incomprensiones, le dan continuidad al Estado y promueven el bien común para que la sociedad logre todo lo que es bueno, justo y recto.Gracias a quienes han optado por dedicarse a la política. Es un trabajo arduo, a veces poco valorado, pero muy importante.

Gracias al empresario, desde el más pequeño hasta el más grande, que genera empleo, produce bienes y servicios para la población y contribuye así al desarrollo del país.

Gracias a las Fuerzas Armadas, que protegen nuestras fronteras y a las Fuerzas de Orden y Seguridad, que están vigilantes para que los habitantes podamos vivir tranquilos y dormir serenos.

Gracias a los profesores,a estos abnegados profesionales en todos los estamentos de la educación, que van armando la trama arquitectónica de la cultura y del futuro de Chile.

Gracias a los sacerdotes, diáconos y religiosas que promueven el Evangelio y trabajan con amor y dedicación, en favor del necesitado.

Graciasa los profesionales y trabajadores de la salud, que con sacrificio  y desvelo cuidan al enfermo. Gratitud especial,  por aquellos que dedican lo mejor de sí, para atender en los servicios de salud del Estado.

Gracias a los gendarmes, que buscan reinsertar,a quienes han delinquido, en su vida familiar, laboral y social.

Gracias alos jóvenes, especialmente a quienes padeciendo muchas penurias económicasy mucha soledad, se esfuerzan por sacar adelante su carrera, en vistas de unmejorfuturo.

Gracias a los ancianos, que han contribuido grandemente en la construcción del país y que, no siempre son adecuadamente reconocidos. Muchos de ellos están solos y abandonados con pensiones muy por debajo de lo que necesitan para vivir dignamente. Un reconocimiento especial a quienes entregaron lo mejor de sí en las minas de la región y que hoy se encuentran pobres y enfermos.

Gracias a los profesionales de la prensa, que nos mantienen informados.

Gracias a quienes trabajan en los tribunales,poniendo al servicio de los ciudadanos,el derecho a obtener justicia en sus causas.

Gracias a los pueblos originarios, que con sus tradiciones y cultura enriquecen al país y nos recuerdan el amor a la tierra, a la familia y el respeto a los ancianos, que la  cultura occidental fundamentada en la competencia y el lucro, los tiene cada vez más abandonados.

Gracias al esfuerzo que realiza el Estado para dejar atrás los efectos del terremoto y por dotarnos de una mejor infraestructura vial, que permite mejorar la vida de los habitantes y generar fuentes de trabajo.

Bienaventurados todos ellos, nos diría el Señor, porque con su trabajo diario están tejiendo un Chile mejor, una región mejor, más bella y próspera, más justa y pacífica. Bienaventurados todos ellos porque serán llamados hijos de Dios.

Son muchas las situaciones que nos conmueven, día a día, que no se dan a conocer, pero que las podemos descubrir con los ojos de la fe que nos regala Jesús y nos genera un corazón agradecido por esta patria maravillosa, Chile. Incluso en medio de las dificultades propias de la vida, es posible agradecer.

Hoy también, movido por la solemnidad de la ocasión, la Iglesia Católica se compromete nuevamente y públicamente a cumplir su tarea de anunciar el Evangelio que nos trae Jesús, el Señor; de promover incansablemente la paz y de ayudar al débil y al necesitado. La Iglesia Católica, al contemplar a su maestro, aspiraa que su horizonte de comprensión del mundo, dar luz, esperanza, alegría, paz, verdad, en definitiva salvación, donde no la hay.

Este es el mandato divino que estamos llamados a cumplir.

Desde Jesús miramos con un sano realismo el presente. Lo hace, apartándose del pesimismo estéril, que sólo crítica y no propone, y apartándosetambién del optimismo ingenuo, que cree que todo está muy bien.

 

El realismo nos obliga a mirar aquello que pone en peligro o atenta en contra de la dignidad de la persona humana, y su camino a la felicidad plena, y proponer caminos desde el Evangelio,para salir de ellas.

Quisiera detenerme en algunos aspectos que debiésemos vercon mucha atención y proponer caminos reales de solución.

Mi primerapreocupación son los jóvenes. El país ha crecido económicamente, pero muchos jóvenes están y se sienten solos, sus manifestaciones de rabia que vemos, día a día, en muchos de ellos no es más que el efecto del abandono en que se encuentran. Hay un grupo de ellos que no ven para sus vidas, horizonte de futuro y no se sienten parte de la sociedad. En Chile, más de 700  mil jóvenes no estudian ni trabajan. En la región son más de 120 mil. ¿Podemos quedar indiferentes frente a ello?Ciertamente no.

Muchos dejan la universidad por falta de recursos económicos, por falta de apoyo. Es alta la deserción de los universitarios,especialmente entre  los más pobres. Muchos pasan hambre. Si, en nuestra región, eminentemente universitaria, muchos jóvenespasan hambre y viven en condiciones muy duras. ¿Podemos quedar indiferentes frente a ello?

Se requiere una ayuda más efectiva de los intelectuales, de los empresarios, de los profesionales, de la sociedad toda, para que cada estudiante universitario tenga la tranquilidad suficiente para poder estudiar. El estudio de estos jóvenes es el futuro de la región y de Chile. Chile y la región serán lo que son los jóvenes hoy. Lo digo responsablemente,se están frustrando futuros premios Nobeles de ciencia, de literatura, de economía, de la paz. Se están frustrando, por falta de oportunidades,futuros grandes líderes políticos, espirituales y sociales.

Les pidoque no los abandonemos; lo vuelvo a repetir, no los abandonemos. Todo lo que hagamos por los jóvenes, vale la pena. Han de ser los destinatarios de nuestros mejores esfuerzos. Esperamos que la reforma educacional vaya en esa dirección. Es un deber ético que lo exige Chile. ¡Y lo exige hoy!

Los recursos que otorga el Estado son insuficientes para cubrir sus estudios y ya no pueden esperar. Eso es una responsabilidad de todos. Hacer de esta hermosa región una gran sede universitaria, de innovación, de investigación de alto nivel, de creación artística, de generación de nuevos conocimientos, es tarea de todos, y pasa por una preocupación más activa de toda la comunidad penquista. Las condiciones están dadas, porque los talentos y la infraestructura están.

Esperamos que la reforma educacional, que se avecine, permita que, por un lado, los padres puedan elegir el proyecto educativo que quieren para sus hijos y que, por otro, la calidad de la educación recibida no dependa de la situación económica de los padres.Ello es una injusticia que clama al cielo y que requiere ser enmendada. Para ello, es urgente fortalecer y mejorar la educación pública.

 Muchos jóvenes, en virtud de la fragilidad de sus vínculos familiares, se sienten desamparados. El mejor servicio que podríamos hacer es generar, en todos los niveles de la sociedad, instancias para promover y ayudar a las familias, para que los vínculos familiares se afiancen y se consoliden. Allí, hay gran fuente de alegría y de felicidad, que los jóvenes valoran. Razón tenía el gran filósofo Inglés Chesterton, cuando afirmaba: "El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí, veo yo la importancia de la familia”. El gobierno y los legisladores tienen, en esta materia, una gran responsabilidad. Promover la familia fundamentada en el matrimonio es el camino que permitirá mirar el futuro con optimismo. El futuro de la humanidad se fragua en la familia y su debilitamiento es un retroceso para el país.

Preocupa también el empobrecimiento del valor del trabajo. El trabajo es sagrado porque lo realiza una persona. Allí, radica su riqueza y su dignidad, y no es una mercancía que se transa en el mercado, ni un mero hacer en el engranaje de la producción. Hemos de colaborar activamente para generar más y mejores trabajos, y como lo recordara Juan Pablo II, el Estado es mucho lo que puede hacer,  porque, usando sus palabras, es un empresario indirecto. Duele el alma ver cómo se cierran industrias y los sueños de tantos. Duele el alma ver cómo son tratados los pequeños empresarios, que quedan lanzados a su propia suerte y, en la más absoluta indefensión,frente a los grandes. Esa es una herida que aún supura en muchos.Soy testigo del mal trato que experimentan muchos pequeños sub contratistas frente a grandes empresas. Ello, hay que enmendarlo porque representa una injusticia que daña a las personas, a sus familias, la confianza pública y el futuro de la pequeña empresa, gran fuente de trabajo.

Volver a recuperar la dignidad del trabajo y del trabajador es una urgencia primaria del siglo XXI si queremos paz social, porque la paz es fruto de la justicia.

Invito, con insistencia, a los empresarios de la región, a ser cada vez más audaces en esta materia, para que hagan de la región, un gran polo de desarrollo pesquero, agropecuario, tecnológico y de servicios, convirtiendo sus empresas en una comunidad de personas, respetuosas de quienes allí trabajan y  del ambiente.

 Ello es posible porque Dios ha dotado esta zona de talentos extraordinarios y de una naturaleza privilegiada. Llegó la hora de los empresarios que miran el futuro de la región y de sus habitantes, antes que cualquier otra consideración. El trabajo es la clave de la cuestión social.

Urge también analizar cuidadosamente la situación de tantos profesores y funcionarios públicos, que no tienen un contrato tal que les dé estabilidad y todos los derechos que se merecen, en cuanto trabajador y trabajadora. Su vida laboral pende siempre de un hilo y ello genera inestabilidad, incertidumbre y pocas perspectivas de futuro.

No puedo dejar de mencionar, con tristeza y angustia, lo vivido este 11 de septiembre, cuando la violencia se apoderó de las calles. Ello, debe darnos una señal de alerta, que algo anda mal en la sociedad. Ello, exige un análisis que vaya más allá de las lecturas policiales o de inteligencia, que legítimamente podamos hacer. Se trata de una cultura de la violencia, que se haido plasmando en la vida diaria. Es consecuencia de una sociedad deshumanizada, donde se ha ido perdiendo paulatinamente el valor de la vida humana y el valor y el respeto por el otro. Podremos realizar un cambio, el que será efectivo y auténtico, si todos y cada uno de nosotros, nos empeñamos en promover una sociedad, donde el diálogo prime por sobre la violencia,en que la ética prime por sobre la técnica, los valores espirituales primen por sobre los materiales y la dignidad de la persona prime por sobre cualquier otra consideración. La violencia le dará paso a la paz cuando haya más justicia, más solidaridad, más equidad, más oportunidades, más amor a Dios y al prójimo. En ello, tenemos que trabajar todos unidos.

Esta sociedad deshumanizada se está abriendo a la posibilidad que, en Chile, se despenalice el aborto y la eutanasia. Ello, sólo traerá efectos nocivos para la vida de los más débiles, de los que requieren más cuidado. El talante de una sociedad se mide en la capacidad que tiene de cuidar al desvalido. Aspiremos a ello como sociedad. Las futuras generaciones lo van a agradecer.

En la línea de buscar caminos para lograr una sociedad más humana, en este día de todos los chilenos y chilenas quisiera recordar la necesidad de trabajar con ahínco y mayor esfuerzo para conocer el paradero de los detenidos desaparecidos. Hemos de mirar con mucho respeto y admiración a quienes aún, después de 40 años añoran y claman por despedirlos como se lo merecen. Desde la verdad,se dará paso a la justicia y a la reparación y desde allí,vendrá el perdón y la reconciliación que tanto anhelamos todos y que miramos con nostalgia aún después de 40 años.

Siendo el primer TE DEUM del gobierno regional, encabezado por don Rodrigo Diaz, quisiera decirles que cuentan con nuestra oración y con nuestra contribución, en todo aquello que mire a la consecución del bien común.

En estos  tiempos como gobierno, tendrán la oportunidad de generar la cultura del diálogo con altura de mira, la cultura del respeto irrestricto por el que piensa distinto, la cultura de reconocer cualidades humanas también en el adversario político. La cultura de la propuesta de ideas, la cultura de la mirada país por sobre la mirada del partido. La cultura de la unidad.  La cultura del trabajo bien hecho y el rechazo a todo interés personal u oportunismo. La cultura del respeto a la vida, desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural.

Eso es lo que Chile hoy necesita. Ese es el legado que nos quisieron dejar quienes entregaron su vida por la patria y ese es el legado del Evangelio que nos recuerda que Dios es amor, es paz y que si El no construye la casa, en vano se cansan los albañiles. Miremos a María nuestra Madre para que nos indique el camino a Jesús, el único que nos da vida y nos muestra el camino para alcanzar un país más próspero y equitativo.

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