Iglesia de Concepción fue testigo de la entrega total a la misión y contemplación

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Publicado el: 26 enero, 2012

Con la alegría que proviene del Señor, ocho hermanitas vestidas bajo el tono azul del cielo, pertenecientes a la Comunidad del Cordero, estuvieron misionando unos días en la Arquidiócesis de Concepción, invitadas por Monseñor Pedro Ossandón con quien las une una profunda amistad desde que él estuvo sirviendo en la Arquidiócesis de Santiago.

Las hermanitas fueron recibidas por el párroco Del Sagrario, padre Roberto Valderrama, quien manifestó estar muy contento con esta visita, donde hubo comunión y gozo en medio de la oración, el canto y la Palabra de Dios, la que en más de algún momento pudieron compartir,  así como también bendecir al Señor por estos días de misión en torno al Altar de la Eucaristía y la mesa de los alimentos.

Cada mañana, durante su estancia en la parroquia Del Sagrario de Concepción, las hermanitas que llevan una vida contemplativa, rezaban el Oficio Monástico con sus melodiosas voces, y que a más de alguno de los presentes dejó asombrado, así como a todas las personas que asistieron a las Misas del medio día que se celebra durante la semana en el templo parroquial.

Pero la misión no consistía sólo en dar a conocer las maravillas del Señor a través del canto de los salmos y durante la Eucaristía, sino que en la tarde, después de la hora de almuerzo, salían de dos en dos a visitar las casas y lugares del centro de Concepción sin nada más que con el espíritu gozoso de querer anunciar el amor de Dios a todos los hombres y mujeres de este mundo. “Testigos del misterio del Cordero, vamos como peregrinos, orantes, pobres y mendicantes, al encuentro de los pobres, para que todos los hombres reciban la Luz del Evangelio: Jesús, Cordero de Dios, «Divino Mendigo», Ternura del Padre por los hombres”.

Con respecto a esta misión que realizan cada vez que salen de su monasterio las hermanitas señalan refiriéndose a Jesucristo “tras sus pasos, obedeciendo a su Palabra, enviados por la Iglesia, pobres y mendicantes, vamos de puerta en puerta, pidiendo la limosna del pan de cada día, anunciando la Buena Nueva a los pobres, haciéndonos uno con el Divino Mendigo”.

Durante su permanencia en nuestra ciudad, tuvieron también la oportunidad de ir a Ñipas, donde pudieron compartir con las familias que habían sufrido las consecuencias del incendio que afectó esta zona a principios de año. Una de ellas señaló que fue una experiencia para confirmar cuán pequeños somos ante la naturaleza, así como también para descubrir que éstas son las instancias que nos da el Señor para anunciar su amor y misericordia en medio del sufrimiento.

Las hermanitas Veronique, Esperanza, María Betlem, Christilla, Elisabeth, Gabriela, Rebecca y Mariuxi viven en un pequeño monasterio llamado “Luz de la Resurrección” en Santiago. Desde este lugar salen a misionar a distintas partes de Chile, labor que forma parte en su vocación de vida consagrada. La Comunidad del Cordero está constituida por una Comunidad de Hermanitas, una Comunidad de Hermanitos, y también participan del mismo carisma niños, jóvenes, laicos, sacerdotes diocesanos, donde el deseo mayor es seguir a Jesús pobre y crucificado, el Cordero de Dios.

Llegaron a Chile desde Francia el año 1992, en un principio vivieron en Linares hasta el 2001. Luego, se fueron a vivir a Santiago, en la villa O’Higgins, en la comuna de La Florida, desde donde salían en misión itinerante y litúrgica a lo largo de todo el país.
En el 2005, con la visita de su hermanita fundadora y como fruto del capítulo con ella, vieron la necesidad de radicarse en el centro de la ciudad para tener un lugar permanente. Para eso debían construir un pequeño Monasterio, propio de la Comunidad,  con la finalidad de tener un lugar abierto a todos, donde poder ofrecer la liturgia de manera regular y accesible; aquí también podrían vivir su misión, no solo fuera de la capital, sino que también en el corazón mismo de ella, en el centro de Santiago.
Finalmente, construido este pequeño monasterio “Luz de la Resurrección”, el 15 de mayo 2011 fue bendecido por Monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago, quien presidió la Eucaristía.
Como un tesoro invaluable las hermanitas practican diariamente la asimilación del Evangelio, al respecto manifestaron que “en la escuela de nuestro padre santo Domingo, meditamos la Palabra de Dios a la luz de los Padres de la Iglesia. Aprendemos de memoria el Evangelio, lo aprendemos con el corazón y, como dicen las Escrituras, lo ‘comemos’, lo manducamos”.
 
Las hermanitas de la Comunidad del Cordero no quisieron partir de nuestra Arquidiócesis, sin antes dejar una invitación a todos los jóvenes que quieran participar en el “Campamento de jóvenes en Huelquen” que se realizará prontamente.
Para tener más información al respecto pueden llamar al fono: 02-6989240 y visitar el sitio web: www.comunidaddelcordero.cl

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