Iglesia de Concepción planteó nuevos desafíos para evangelizar

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Publicado el: 23 octubre, 2016

Todo un éxito resultó la X Asamblea Eclesial Diocesana convocada por monseñor Fernando Chomali, y que se realizó durante el sábado 22 de octubre, en dependencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.

El encuentro, que convocó a cerca de 600 personas provenientes de parroquias, comunidades, movimientos, distintas pastorales y universidades, se estructuró de manera de lograr una efectiva participación de los asistentes, entre quienes hubo sacerdotes, religiosas, diáconos, agentes pastorales, profesionales, trabajadores, dueñas de casa, estudiantes,  niños, jóvenes, adultos, adultos mayores.

Del trabajo de mesas, los distintos grupos dieron a conocer su síntesis, la que posteriormente será sistematizada y difundida a través del portal de la Iglesia local. Uno de los hitos importantes de la jornada fue la entrega del documento de Monseñor Chomali  “Volver a Jesucristo para renovar la Iglesia”, que corresponden a las Constituciones Post Sinodales y que contiene algunas indicaciones acerca de la misión pastoral de los consagrados y los fieles laicos de la Arquidiócesis de Concepción.

El Arzobispo expresó que “la experiencia sinodal vivida en la Iglesia de Concepción ha sido un regalo de Dios para todos quienes tuvimos la alegría y responsabilidad de participar. Fueron tres años de intensa y profunda vida eclesial que nos ha permitido reflexionar sobre el pasado, detenernos en el presente, pero sobretodo mirar el futuro. Se vivió un ambiente de fraternidad, de confianza y de comunión que nos llenó de alegría y de confianza en el porvenir”.

Agregó que “estas Constituciones post sinodales son el fruto del sínodo y pretenden recoger los aspectos medulares de lo que surgió durante los tres años de análisis y reflexión realizada durante el tiempo sinodal y proponen, a la luz de las indicaciones de las conclusiones sinodales, criterios y directrices que invito a seguir con un espíritu de fe y esperanza en el futuro”.

“Junto con dar gracias – afirmó – debemos mirar el futuro y reconocer que los tiempos han cambiado, especialmente en lo referente a la cultura, a los cambios demográficos y las diversas formas en que las personas se relacionan con Dios, con sus semejantes y las instituciones”. Habló de la urgente necesidad de un “testimonio de vida cristiana más nítido”, por parte de la comunidad cristiana y sus pastores. En tal sentido, llamó “ser  testigos con nuestra palabra, nuestras obras y nuestra vida”.

Enfatizó respecto a promover un “espíritu de discernimiento y encuentro con el Señor”, para lo cual estimó necesario “fortalecer los consejos pastorales y económicos en las parroquias, así como los consejos de gobierno, de decanos y económico en el arzobispado, y los directorios al interior de las Fundaciones constituidas por el arzobispado”, además de “promover una constante renovación de los miembros de todas las formas asociativas al interior de la Iglesia a través de normas claras al respecto. Se trabajará durante los próximos meses en la preparación de reglamentos y estatutos”.

Monseñor se refirió también a “buscar nuevas formas de acoger” al interior de la comunidad eclesial. “Hemos de hacer un gran esfuerzo para que toda la comunidad cristiana esté más disponible para lograr que los lugares de culto estén abiertos el mayor tiempo posible y que siempre haya una persona al interior de las Iglesias para acoger, escuchar, acompañar u orientar”. Y junto con ello, propuso “fomentar y promover experiencias catequísticas a la luz de la realidad laboral de muchas personas que no pueden asistir en los horarios convencionales a los encuentros”;  “procurar que las celebraciones eucarísticas sean preparadas de la mejor forma posible, con prédicas breves y relacionando la vida de las personas con la luz que trae el Evangelio” y que las comunidades “deben constituir equipos de acogida que reciban a cada persona que llegue el día domingo, así como los días en que se celebran otros sacramentos o sacramentales. La acogida ha de ser una verdadera instancia pastoral muy bien organizada”.

El Pastor planteó la importancia de la comunicación social y específicamente el rol que juegas los medios digitales.  Pidió “informar siempre, de manera visible y creativa, las actividades que se realizan al interior de la comunidad a través de afiches impresos, páginas web actualizadas y redes sociales” y a “generar una pastoral de las comunicaciones en cada comunidad eclesial de tal forma que la vida pastoral se desarrolle no sólo en sus fronteras físicas, sino que también se proyecte en las redes que hoy se han constituido en verdaderos lugares de encuentro”. Añadió que es muy importante “introducir, en todas las instancias de formación de la Arquidiócesis., cursos de formación en el área de las comunicaciones”.

Sin duda, que uno de los desafíos centrales es la familia, como “el gran don de Dios”. Dijo que deben procurar todas las acciones pastorales que sean necesarias al interior de las comunidades para promover la vocación matrimonial, para fortalecer los matrimonios existentes y acoger aquellos que pasan por dificultades. Sugirió que “en cada lugar exista un equipo  especializado o una pastoral especializada (como la pastoral “Familia y Vida” ya existente) para acoger y acompañar a las personas separadas, divorciadas y vueltas a casar, a las madres solteras y a toda persona que pase por problemas de orden familiar”

También estimó fundamental la formación permanente. “Debemos proponernos como tarea que cada parroquia, cada colegio, cada estamento universitario, cada unidad pastoral, tenga instancias de formación bíblica, teológica y pastoral”, recalcó como “hay que promover, con mayor fuerza, a todo nivel eclesial, la Escuela de la Fe”.

 Concluyó, en su propuesta el “servicio constante y decidido a los pobres”. Dijo que “hay que fortalecer la presencia eclesial en medio de los privados de libertad, de los enfermos, de los que pasan por situaciones de dolor, de los pobres en todas sus expresiones”, agregando que “junto con la dimensión de servicio a los más pobres estamos llamados, como comunidad eclesial, a acompañar con un gran espíritu de colaboración y fraternidad a todas aquellas personas o grupos de personas que se sientan injustamente tratadas o injustamente discriminadas”.

Monseñor concluyó que “la Iglesia de Concepción es un verdadero don de Dios para la Región. Está presente en medio de la sociedad que transita por un cambio cultural sin precedentes (…). También hemos de tener un corazón agradecido de todo cuánto hacen los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas y laicos en favor de la tarea evangelizadora”.

Finalmente, manifestó que estas indicaciones “pretenden impulsar decididamente los esfuerzos de toda la comunidad arquidiocesana, para asumir los desafíos post sinodales, así como ofrecer directrices más claras para la elaboración de un plan común de pastoral que nos siga animando en la fe”.

 Al término de la Misa, se hizo entrega del dinero de la colecta, alcanzando a 450 milpesos, que fue entregado al padre Oscar García, párroco de Cañete, como aporte para la reconstrucción de la capilla de Antiquina, que fue destruid por un incendio provocado en la zona de Arauco, por desconocidos.

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