Iglesia de Concepción profundiza trabajo en prevención de abusos

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Publicado el: 10 mayo, 2019

Con la finalidad de reforzar y fortalecer el trabajo del Consejo Diocesano de Prevención de Abusos, se desarrolla en Concepción, una jornada de Formación de Formadores, con el apoyo y respaldo de la Conferencia Episcopal de Chile (CECH).

La jornada se inició este viernes 10 de mayo y concluye el sábado 11, con un programa intensivo de exposiciones y de rígida evaluación. Alrededor de 50 personas vinculadas al trabajo con niños y jóvenes, en distintas instancias de la Iglesia de Concepción, participaron de este proceso, lo que significa un paso importante en las acciones de prevención de abusos y en la construcción de una cultura saludable y de cuidado de los niños y jóvenes.

Monseñor Fernando Chomali, quien se encuentra fuera del país, hizo llegar un saludo y un mensaje de agradecimiento y de ánimo a los organizadores, expositores y participantes de la jornada. “Tenemos que trabajar arduamente para que en nuestra sociedad y la Iglesia se respete al ser humano. El abuso de cualquier índole es la negación misma del respeto que nos debemos unos a otros”, afirmó.

“Es por ello – añadió- que debemos poner lo mejor de nosotros mismos para que toda persona actúe de manera adecuada con los demás, y de modo especial respecto de aquellos que tenemos responsabilidades. La autoridad de los consagrados, profesores y de todos los que trabajan con niños, niñas y adolescentes, así como con personas vulnerables, es para servir, para dar vida, para cuidar, para promover su dignidad. Ello exige ser gestores de ambientes donde se sientan seguros”.

Subrayó que “lograr ese objetivo es tarea de todos, e implicará un cambio de mentalidad y de cultura. Hemos de asumir un liderazgo en esta materia considerando la maravillosa obra de Dios que germina día a día en las parroquias, en los colegios, en la universidad y en la maravillosa obra social que hacemos con los más vulnerables”.

Finalmente, agradeció “al equipo de la Conferencia Episcopal y que Dios les retribuya su celo por mostrar que la Iglesia está llamada a ser maestra en generar ambientes sanos y seguros para cada ser humano. Recemos los unos por los otros, en este tiempo de dolor, pero también de esperanza”.

María Soledad Grandón, coordinadora del equipo de Prevención de la Arquidiócesis de Concepción, señaló que se convocó a personas que trabajan especialmente con niños y jóvenes, en la Iglesia. Asistieron representantes del área de Educación, de Pastoral Social, Pastoral Juvenil, Pastoral de la Niñez, Movimientos, Catequesis y otros. El objetivo es reforzar el trabajo del Equipo de Prevención y, en definitiva, sumar personas que colaboren en la promoción de espacios sanos y seguros para niños y jóvenes, en particular, para las familias que han confiado sus hijos en la educación de colegios católicos. Es una jornada de mayor cantidad de contenidos y de mayor exigencia en la formación y profundización, en temas esenciales para el manejo del tema de la prevención en abusos.

Explicó que con este reforzamiento del equipo de prevención se espera llegan a todas las instancias de la Iglesia y puedan asumir con mayor preparación y responsabilidad el desafío del cuidado y protección de los niños y jóvenes, en la Iglesia.

Pilar Ramírez, directora del Departamento de Abusos de la Conferencia Episcopal de Chile, hemos venido a Concepción, atendiendo a una invitación de la Iglesia, en un esfuerzo por trabajar fuerte el tema de la prevención de abusos e ir instalando ambientes sanos y seguros para todos, de ir mejorando las formas de relación y todos ser tratando como hijos de Dios, en la dignidad que tenemos. Parte del esfuerzo tiene que ver con una formación transversal para todos quienes prestamos algún tipo de servicio en la Iglesia.

Precisó que desde 2015 hay normas en la Iglesia que dicen que no podemos prestar estos servicios, desde cualquiera sea el rol que se tenga – desde un consagrado hasta el personal y agente laico – debemos tener una formación seria en la prevención de abusos. Esta formación tiene un nivel básico, que se ha trabajado en cuatro módulos mínimos y lo que se ha hecho, ahora, en Concepción, es reforzar el equipo de formación y lo hemos llamado formación de formadores. En dos días hemos hecho la fase presencial de esta formación reforzada y las personas pasan por una evaluación, con estándares bastante altos, porque la verdad es poder manejar bien los contenidos, serán acreditados por la CECH como formadores de formación básica o nivel uno.  Tenemos, por experiencia que la formación es una cuestión que, a los laicos, especialmente, les hace mucho sentido.

El abuso sexual, lamentablemente está en la Iglesia, pero también está en la sociedad, y de alguna manera esta formación nos da algunas herramientas de enfrentarlo a nivel de la sociedad. Han sido dos días muy nutritivos para los participantes y para quienes impartimos esta formación. Lo importante es que la Iglesia siga avanzando en una Iglesia, más cariñosa, más sana, más segura y protectora.

El abuso sexual es muy antiguo en la sociedad y también en la Iglesia. Se dice que el abuso sexual es prevenible, pero no evitable, de alguna manera siempre puede haber abuso sexual e ideal sería que pudiera erradicarse, pero sí que es necesario es que hagamos lo que sea posible para que no ocurra y si ocurriese tengamos las formas oportunas, claras y acogedoras y con procesos de justicia para responder a esto. A eso apunta nuestro esfuerzo, prevención primaria, que esto no ocurra; secundaria, poder detectar a tiempo y, terciaria, que una vez que ocurrió, hacernos cargo y hacerlo bien.

Motu proprio

La Hna. Marcela Sáenz, integrante de la Comisión de Prevención de la CECH y Comisión de Prevención afirmó que es muy valioso que el Papa Francisco siga poniendo la prevención del abuso como preocupación y como un tema al que tenemos que poner nuestros esfuerzos para evitarlo en la Iglesia. Por cierto, que se trata de un documento más de carácter jurídico, por así decirlo, porque se dedica a ordenar los procedimientos para la acogida de las personas, para la recepción de denuncias, para llevar adelante procesos de investigación. Importante, porque fija ciertos mínimos, porque, en algunos casos, va más allá de lo que alcanza a decir el Derecho Canónico, porque además no está dirigido a un país, en particular, sino a todas las conferencias episcopales y lo valoro mucho.

En el caso chileno, nos recuerda los compromisos que la Iglesia no ha cumplido y revisar el modo de cómo estamos actuando y, en esto, creo que el Señor nos llama a mucho más tanto en la acogida, como en la actitud, la celeridad, en procesos que ayuden a generar verdad, justicia y reparación.

 

 

 

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