Iglesia de Concepción vive el gozo de consagrar a tres nuevos sacerdotes

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Publicado el: 12 diciembre, 2015

Con aplausos fueron acogidos los tres nuevos sacerdotes ordenados en la Catedral de Concepción, durante una celebración que presidió monseñor Fernando Chomali y que contó con la presencia de todo el clero.

La noche del viernes 11 de diciembre se vivió un hermoso acontecimiento, en medio de una multitud que copó el templo, porque tres jóvenes formados en el Seminario Metropolitano de Concepción, fueron consagrados en el ministerio presbiteral, para fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia, en esta zona.

Los rostros de Jorge Heredia Lagos de Monte Águila, que pertenece a la parroquia Santa Filomena de Cabrero, Wladimir Gutiérrez Bogglez y Rodrigo Briones Caballero, ambos provenientes de la parroquia La Asunción de Talcahuano, al inicio de la celebración, reflejaron un nerviosismo natural, pero al término, estaban alegres y felices. Los familiares de cada uno, los amigos, los fieles de sus parroquias los esperaron en las afueras de la sacristía para abrazarlos, felicitarlos y manifestarles la alegría inmensa al cumplir una etapa muy decisiva en sus vidas.

En su homilía, Monseñor Chomali señaló que “tres jóvenes, después de un proceso largo de formación, se han dejado seducir por Dios y han dicho, aquí, delante de nosotros, estoy listo para ser sacerdote”.

“Estos jóvenes –añadió -, son ordenados en un momento muy especial para la iglesia, porque el Santo Padre nos ha llamado a vivir el  Año Jubilar de la Misericordia y ha escrito una bula extraordinaria, que recomienda leer y que llama El rostro de la misericordia, que es Jesucristo”, dando a conocer algunos aspectos relevantes de su contenido.

“Ustedes revelarán la misericordia de Dios con su palabra, pero también con sus gestos; como sacerdotes son sacramento de Cristo 24 horas al día, siete días a la semana y 365 días al año. Son sacerdotes y están llamados especialmente a mostrar el rostro misericordioso de Dios, porque la misericordia es, además, la ley fundamental del Evangelio y es la vía que une a Dios y el hombre y que abre el corazón a la esperanza de ser amado”.

Monseñor instó a los nuevos ordenados a dar testimonio de Jesucristo en el mundo, especialmente entre los jóvenes. “Son los sacerdotes del siglo XXI, sacerdotes con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones, anunciando a Jesucristo. Esto exige un nuevo compromiso de anunciar con mayor entusiasmo y convicción la fe”, subrayó.

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