Jornada Mundial de la Juventud: Una experiencia inolvidable de fe

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Publicado el: 28 julio, 2013

Quienes han participado en la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, en Brasil, manifiestan que es una “experiencia inolvidable de fe”.

La delegación chilena es la cuarta más numerosa, después de la brasileña, norteamericana y argentina. En esta peregrinación, los jóvenes han sido acompañados  por algunos sacerdotes y religiosas, quienes confirman  que todo el esfuerzo y sacrificio de los jóvenes para encontrarse con el Papa Francisco, ha valido la pena.

Para el Pbro.  Cesar Pedreros  esta es su primera  jornada como sacerdote, ya que anteriormente participó como seminarista. “Es para mí una gran alegría poder acompañar a los jóvenes de mi parroquia, seis chicos,  que viven un encuentro  de una manera muy profunda”. Agregó que  “lo principal que debemos rescatar de esta jornada  es ser testimonio viviente. Después de una jornada mundial uno no puede volver igual a su casa. Hay muchas cosas que el Señor le va diciendo a los jóvenes, a través del mensaje y el contacto con otros jóvenes, el contacto con la familias donde te alojas y la experiencia del día a día. Por lo tanto es primordial mantener esta misión joven  a partir de la riqueza de los jóvenes en esta Jornada, en el trabajo pastoral y también en sus lugares de estudio”.

Por su parte, el Pbro. Héctor Osorio, de la parroquia Ascensión del Señor, afirmó que “en primer lugar tengo que dar gracias a Dios, porque me ha tocado compartir con los jóvenes de Chile, pero también de todo el mundo. Hacer un gesto de comunión,  ver la catolicidad en los jóvenes y la alegría, nos indica que hay esperanza. Me alegra mucho  acompañar a los jóvenes de la parroquia, de la Universidad San Sebastián y del camino catecumenal. La mayoría de los jóvenes de mi parroquia son de la población Santa Sabina y ninguno ha tenido la experiencia de viajar al extranjero en avión. Han llegado hasta Brasil para estar con el Papa con mucho esfuerzo. Eso es una alegría muy grande”.

El padre  Héctor añadió que le da mucha alegría que hayan participado en esta jornada sacerdotes recién ordenados, durante la festividad de El Carmen, en Talca. “Uno de los desafíos para los jóvenes es cómo, de alguna manera, reencantar con el llamado a la vida sacerdotal. Creo que es un trabajo y un desafío fundamental para la Iglesia. Es un desafío desde la Pastoral Juvenil, poner mucho empeño y pedir que el Señor nos ayude. Es entusiasmar a otros”, enfatizó.

Monseñor Cristian Contreras, Obispo Auxiliar de Santiago, expresó que “siempre ha sido una tradición, sobre todo en estas concentraciones multitudinarias, juntarnos todos los chilenos en una parroquia para expresar la alegría de nuestra fe y expresar también de que tenemos la conciencia de la pertenencia a una única Iglesia Católica, pero también una Iglesia que peregrina no sólo en la diócesis, sino que en todo Chile. Y esto implica comunidades, parroquias, movimientos, universidades, es decir, hay una presencia de la Iglesia que hemos querido hacerla vida, en este lugar. Esta es la expresión de una fe joven y eso se ha visto acá, yo agradecí la presencia de los sacerdotes y las religiosas y el aplauso fue espontáneo. Hay una figura grande hacia el sacerdote y que ojalá nunca lleguemos a defraudarla”.

En este contexto, el Obispo  de la diócesis de Arecibo, Puerto Rico, y quien participó en una jornada de catequesis a los jóvenes, señaló que compartir con jóvenes de distintas naciones de habla hispana ha sido “una experiencia nueva; es primera vez que participo en la catequesis en una jornada mundial de la juventud. Lo hemos hecho con mucha alegría y esperanza. Dar una mirada desde la realidad, sobre todo desde la perspectiva de la esperanza. Es cierto que hay signos de muerte y negativos en la vida social de nuestros pueblos, pero ante todo está el signo de la cruz y todo lo que significa la redención, la salvación realizada por Cristo, que abre para nosotros la puerta de la esperanza y este es el mensaje que como católicos queremos llevar al mundo y queremos que los jóvenes sean portadores de este mensaje de esperanza para todos”.

Para un grupo de siete jóvenes de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de Tomé, han sido una experiencia inolvidable. Mabel Astudillo  dijo que “el esfuerzo y el sacrificio valieron la pena en relación al encuentro con el Papa. Es una experiencia muy linda en la fe y en la entrega a Cristo, que es lo que más une. Venir a esta jornada me motivó la fe y la experiencia que se vive con miles de jóvenes de otras naciones”.

Grace Palaviccino, catequista de niños, manifestó estar  feliz de participar. “Me motivó el servicio que presto en la fe, al poder compartirla con los niños. Venir a la Jornada fue un proyecto como grupo de jóvenes de la parroquia. Ha sido una experiencia de encontrar  lo que uno busca incesantemente que es Jesús,  para poder transmitirlo a nuestro pueblo”.

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