Jóvenes de cárcel El Manzano expusieron sus trabajos en talleres de reciclaje y mueblería

Más Iglesia Arquidiocesana

Publicado el: 6 enero, 2015

Durante la muestra los jóvenes recibieron las felicitaciones por su trabajo, y además pudieron vender algunos de sus productos.

Los jóvenes recluidos en el Centro de Cumplimiento Penitenciario “El Manzano” de Concepción expusieron parte de los trabajos realizados en los talleres de reciclaje y mueblería, una de las últimas actividades del año 2014. Lo anterior, en el marco del proyecto de rehabilitación ejecutado por la Fundación Social Novo Millennio de la Vicaría de Pastoral Social del Arzobispado de Concepción en las cárceles de Concepción y Chillán.

La exposición fue inaugurada con las palabras del capitán Alexis Parra, jefe de la sección juvenil de la cárcel de Concepción, quien gradeció a los presentes por darse el tiempo para compartir con los jóvenes. “Aquí hay avances importantes, cosas que antes no se habían logrado, así es que ése es el motivo de nuestra reunión, marcar la diferencia. Los funcionarios y los mismos jóvenes ven que la sección ha tenido cambios, y esto no pasa solamente por quienes venimos desde fuera a intervenir, sino también por la disposición que tienen ellos de abrirse al cambio, de ver que están haciendo las cosas por ellos mismos y sus familias”.

La muestra contempló productos que se caracterizaron por su carácter innovador. Así lo comentó Claudio Gatica, monitor del taller de reciclaje, quien señaló que “todo está hecho con productos de desecho que nos regalaron aquí mismo en la cárcel, en los otros módulos. Con las cajas de tetrapack se hicieron billeteras; las botellas de plástico se ocuparon de relleno para los puff que vimos en fotos de internet; los cajones de frutas y verduras los recopilamos en el rancho. Lo que mostramos está terminado en un noventa por ciento ya que avanzamos rápido”. “Para lograr este resultado lo principal fue la motivación porque en general los internos están acostumbrados a trabajar cierto tipo de productos que venden o intercambian entre ellos, básicamente en madera barnizada, entonces innovar en otras cosas fue el concepto principal que instalamos poco a poco. Y si el trabajo es bueno, novedoso y se puede vender, mejor aún. Al principio los jóvenes trabajaban igual, no muy convencidos, pero a largo plazo cuando se impregnaron del tema resultó mejor”. 

Por su parte Marco Cifuentes, monitor del taller de mueblería, señaló que fue muy interesante lo que le ocurrió a los jóvenes. “El taller de mueblería comenzó en noviembre, y la acogida fue particular porque lo primero que hicieron fue poner muchas trabas a lo que queríamos lograr. Por ejemplo, Braulio decía “profe, ¿cómo vamos a hacer una cama de trupán si eso no sirve?”, sentencia que nosotros aprovechamos para transmitir la técnica de cómo elaborar un mueble que tenga resistencia con un material que normalmente no es requerido para este tipo de estructuras. Poder explicar esto y probar que sí se puede generó confianza. Con la utilización del terciado pasó lo mismo: cuando armamos los veladores decían que se iban a romper enseguida, entonces hicimos una apuesta, les pedimos que se subieran al velador y si se rompía parábamos el taller y dábamos el pase a alguien más. Entonces Pedro se subió, saltó sobre él y eso bastó para que después se sumaran con dedicación a todo lo que hicimos. Fue interesante porque una de las cosas que mostramos fue que en este régimen cerrado donde las libertades son escasas, se permitieran la libertad de diseñar lo que se ve en los productos finales. Eso se aprecia en una cama cuyo velador es una estación de servicio, simulando una bencinera, y en otro velador que tiene respaldo, lo que no es usual pero va en sintonía con la cama que tiene el mismo diseño”.

Una de las personas que visitó la exposición fue Carolina Bascuñán Muñoz, encargada local del Programa de Reinserción Social del módulo seis. En su opinión, “lo principal fueron las ideas innovadoras, porque en las secciones de adultos una está acostumbrada a otro tipo de trabajos frecuentemente en madera y esto es muy innovador, y por ende lo hace atractivo para la intervención para que los jóvenes se motiven y den forma a otras ideas que probablemente el común de las personas no realizaría. Es algo económico también, y muy factible de llevar a cabo”.

 

Larry Henríquez Bravo – Periodista

Unidad de Comunicaciones

 

Vicaría de Pastoral Social

Más Iglesia Arquidiocesana