Jóvenes de Trabajo País partieron a servir y llevar luz de esperanza

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Publicado el: 13 julio, 2019

“Vamos con alegría con ese fuego inmenso que es Cristo, que ha encendido en nuestros corazones, para servir y encender más almas para Él”, fue el mensaje que despidió a numerosos jóvenes de Trabajo País, que partieron a misionar a distintos lugares.

El envío se efectuó en la Parroquia Universitaria, con una Misa que presidió monseñor Fernando Chomali y concelebró el vicario de Pastoral Juvenil, Pbro. Víctor Álvarez. En esta jornada, son 150 jóvenes de Trabajo País, alumnos de distintas instituciones de Educación Superior de la zona, que partieron con alegría.

Macarena Granztt Soto, líder de Trabajo País, manifestó entusiasta que este año han partido con tres grandes desafíos. Recuperar algunas tradiciones, retomando zonas antiguas (Sector Pedro de Valdivia, en Concepción; Curanilahue e Isla Santa María); otro desafío ha sido incorporar conceptos de sustentabilidad, reciclando diversos elementos y, por último, este año a diferencia de los anteriores, realizar obras mayores. “Construiremos una capilla en Isla Santa María y un salón parroquial en Santa Juana”, precisó, resaltando el apoyo del Arzobispado de Concepción.

La dirigenta manifestó que “se está perdiendo la esperanza en la iglesia y nosotros como jóvenes y el Papa nos ha dicho que tenemos que mostrar la alegría  y eso se muestra a través de la luz, luz de esperanza. Tenemos que salir y servir a los más necesitados”.

Monseñor Chomali felicitó a los jóvenes misioneros y recordó que este proceso misionero ha tenido una importante evolución. “Hoy, la Pastoral de Educación Superior está mucho más organizada; hoy es una gran organización pastoral. Ha sido un esfuerzo grande que ha hecho la iglesia. Desde que estoy en Concepción, he visto crecer este proceso de salir en nombre del Señor”, expresó.

También felicitó a los padres de los jóvenes, algunos presentes en la misa. “No es casualidad que sus hijos e hijas dediquen sus vacaciones para ir a misiones. Sin lugar a dudas que Dios los ha llamado, pero a través de ustedes. De alguna manera los hijos son lo que son sus padres. Ellos han visto valores en sus casas y se comprometen en esta misión”, subrayó.

Agregó que le impresiona mucho que los jóvenes inviertan el tiempo de sus vacaciones en misionar en la Iglesia, teniendo tantas otras posibilidades. “Me impresiona que ustedes destinen más de una semana a estar en condiciones precarias. Sufrirán frío y andarán embarrados hasta las rodillas, en fin. Pero la pregunta que me hago es por qué van. Además, van en nombre de una institución cuestionada. Yo creo que hay una sola respuesta: son llamados por Dios y la vocación. El llamado de Dios es tan potente, porque somos capaces de decir como San Pablo, para mí la vida es Cristo”, reflexionó.

 

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