Jubileo de los Enfermos en el Hospital Regional de Concepción

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Publicado el: 16 septiembre, 2016

La celebración del Jubileo de los Enfermos se vivió en el Hospital Clínico Regional Guillermo Grant Benavente de Concepción, con una peregrinación desde el acceso principal del establecimiento de salud hasta la capilla, a través de los pasillos interiores.

Entre quienes peregrinaron hubo voluntarias de Pastoral de Salud, representantes de otros voluntariados del hospital y asociaciones de enfermos, también algunos miembros del personal. En la capilla, presidió la Eucaristía el padre Yuliano Viveros, párroco de San Agustín y asesor del voluntariado de este hospital.

 En la homilía, el padre Yuliano dijo que “Nuestra Señora de los Dolores y el Jubileo de los Enfermos, ya casi finalizando el Año de la Misericordia, nos invitan a reflexionar acerca del dolor humano desde la experiencia de nuestra Santa Madre que engendró en su seno a Dios hecho hombre. Se dio, por lo tanto, la comunión intima del momento de la gestación, experiencia que sólo pueden vivirla las mujeres que han sido bendecidas con el don de la vida”. “La unidad de María y Jesús es íntima, profunda. Y aquí podemos ver a propósito de esa relación cómo es que María fue traspasada en su corazón por la espada del dolor cuando vio a su Hijo Jesucristo crucificado. Debe haber sido para ella un dolor muy profundo. Aquellas que son madres y han perdido un hijo, esas madres pueden entender el dolor de la Virgen María al pie de la cruz, y es importante que nos unamos a María en esos dolores, porque la Virgen no está ajena al dolor de sus hijos, ella sabe en qué consiste el dolor tanto físico como emocional”.

 El sacerdote prosiguió señalando que “sufren con los enfermos también quienes están junto a ellos, su núcleo familiar más directo, quienes tratan de proporcionarle el alivio. Por esa razón es importante que los enfermos sepan que sus dolores no son pasados por alto, Dios los considera, María los considera, y como no, si Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre ha sufrido y padecido”. “Estos dolores deben ser vividos siempre con sentido, ofreciéndolos como ofrenda agradable a Dios. A Dios no le agrada que sus hijos experimenten angustias y dificultades, sin embargo, para Él es grato ver cómo una persona acepta esos dolores propios de una enfermedad, cuando esos dolores se ofrecen por otros, cuando la persona logra ir más allá de sí mismo. Nuestra naturaleza humana tiende a la victimización, a la autocompasión. Pero el enfermo puede cargar con su enfermedad como Jesús cargó sobre sus hombros la cruz, y ofrecerla tal como Cristo ofreció en la cruz los pecados de toda la humanidad. Es importante que nosotros podamos profundizar en este misterio”.

 En la Eucaristía se administró el sacramento de la Unción de los Enfermos, y una vez finalizada hubo un instante de exposición del Santísimo.

 Larry Henríquez Bravo, Periodista

Unidad de Comunicaciones

Vicaría de Pastoral Social

 

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