La Iglesia colabora con el Estado en la atención de personas de calle

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Publicado el: 18 julio, 2014

Con un llamado a fortalecer la solidaridad, monseñor Fernando Chomali, inauguró este jueves 17 de julio, la casa de acogida para personas de calle, “Padre Jesús Balmaseda”, en dependencias de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en San Vicente, Talcahuano.

Monseñor Chomali celebró una Eucaristía junto al vicario de Pastoral Social, Pbro. José Cartes y el párroco  Héctor Rivera. A esta celebración asistieron el alcalde de Talcahuano, Gastón Saavedra; el seremi de Desarrollo Social, Patricio Torres y representantes de distintas instituciones porteñas.

En su homilía, el Arzobispo resaltó que la misión de colaborar con el Estado ha sido permanente. “En Chile, existe una separación entre la Iglesia y el Estado, pero la iglesia estará siempre disponible para colaborar para que al gobierno de turno, al Estado, le vaya bien.¿Y cuándo le irá bien al gobierno?cuando trabaja arduamente por el bien común; cuando trabaja arduamente por los más necesitados. Siempre van a encontrar apoyo en la Iglesia cuando se trate de ayudar  al más necesitado”, afirmó.

Planteó que “objetivamente hablando, son muchas las necesidades que existen en un país como el nuestro. Como Iglesia trabajamos con los niños, con personas con capacidades diferentes, con los ancianos y realmente, si somos objetivos, estamos contentos, porque hacemos esta obra que es un  acto de justicia. Aquí, no estamos haciendo caridad,sino tratando de darle lo mínimo que necesitan las personas,  que es un  lugar para dormir. Quehaya todavía albergues  como éste; que existan tantos niños que lleguen a Sename; que haya lugares donde hay que hacer grandes esfuerzos para darles formación, la verdad es que es un fracaso de la sociedad. Estas realidades no deberían existir. Es decir, la sociedad debiese proveer los recursos, lo mejor de sí misma para que las personas puedan tener un lugar donde vivir, adecuado, que esté seguro.Lamentablemente,eso aún no ocurre y  el problema es que el sistema económico permite que cada vez más unos pocos tengan  mucho y cada vez más, muchos tengan menos y algunos llegando inclusoa no tener dónde dormir y dormir en la calle”.

Manifestó que la Iglesia Católica puede dar testimonio de grandes obras sociales. “Me siento muy orgulloso de ello, porque en la Arquidiócesis de Concepción no he conocido una capilla  que no tenga una obra social: comedores, hogares de ancianos…y esto es muy hermoso. Esta es una obra silenciosa; son miles de almas que se levantan todos los días, por amor al prójimo, que no aparecen en la prensa, pero que son reales y nos da mucha esperanza. Chile es todavía un país solidario”, remarcó.

Recordó, por ejemplo, que en el contexto del mega incendio en Valparaíso, la Iglesia  inmediatamente implementó una acción comunicacional a través de las parroquias. “Testigo es la Gobernadora y elSeremi de Desarrollo Social,de la gran cantidad de cosas que logramos juntar, lo que indica que Chile es un país solidario. Esa llama debemos mantenerla siempreencendida, pero tenemos que trabajar, en la solidaridad concreta, pero trabajar arduamente por la justicia social”, subrayó.

El albergue “Padre Jesús Balmaseda” es un espacio atendido por voluntarias que contaron su alegría de servir. Dijeron que al caer la tarde comienzan a llegar las personas de calle, quienes son acogidas con cena caliente, ofreciéndoseles alojamiento. “Regularmente, acogemos a siete a ocho personas a dormir, pero la capacidad es para diez personas. Pero quienes llegan a recibir alimentos son más. Hemos recibido a más de 15”, comentó una de las voluntarias mientras preparaban la cena.

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